viernes, 31 de mayo de 2019

LOS TEJOS DE BUSQUEIMADO. CONCEJO DE SANTA EULALIA DE OSCOS. ASTURIAS.



"Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad" escribió Benedetti. Y opino igualmente, así es la gente que conocí en esta tierra.
En ese viaje que he ido haciendo a lo largo de los años a Asturias siempre ocupó un puesto importante esta comarca de los Oscos. Fue esencial regresar cada otoño a Ancadeira, quizás una obsesión, pero cualquiera que haya hecho este recorrido coincidirá conmigo en que pocos caminos hay que evoquen con tanta fuerza esa magia que aseveran sus bosques.



Aquel día opté por seguir lo que el corazón dicta y volví a adentrarme en la espesura interminable de sus entrañas, solo que tras pasar por la abandonada aldea y el "bosque del desterrado", escogí el desvío que, antes de la cascada, conduce hasta Busqueimado. El destino, los dos enormes tejos que se abrazan para quitar los vientos a la pequeña ermita de San Pedro, me aguardaba.
Veamos el trayecto.




Para quien no lo sepa, esta es Santalla o Santa Eulalia de Oscos. A la derecha, la panadería; en el otro extremo, con fachada verde, el bar-tienda. La última vez que estuve habían cerrado el supermercado. Mantenía el pueblo tres bares.
Pienso que ahora este local se asemeja más a los que conocimos en tiempos pasados.
Pero no salgo de aquí, retrocede conmigo unos dos kilómetros. Parto desde Ferreirela de Arriba, de una hermosa casona rural, la de los Lombardero. Hago el camino que renuncia a ser carretera y me encuentro con el cementerio y las últimas casas de Santalla, las que escapan hacia Villanueva.
Paso por el tranquilo pueblo.




Bajo a la rotonda donde se indica Pumares y la Seimeira (cascada). Un corto trayecto de carretera y un atajo que conozco bien para llegar al área recreativa de Pumares.
Buenos días, nos saludamos mutuamente.




Santo y seña, este es mi atajo.




Pumares, qué bonito eres a cualquier hora del día.
Y no puedo decir menos de ti, río Agüeira.
Aquí encontraréis, en el área, el panel de inicio de esta ruta lineal con dos variantes, se trata del PR-AS 116.
Si vais a la cascada y regresáis por el mismo camino, debéis saber que son 6,400 km. Horas, a elegir, supuestamente 1 h. 20 m.  Es decir, ir para no pararse y para no mirar. Eso nunca.
Pero si te desvías hacia Busqueimado, obviamente volviendo sobre tus pasos tras ver la seimeira, aquí tienes que "echarte merienda".
Qué corta es la información que encuentro de ti en Madoz, véase:
"En la provincia de Oviedo, ayuntamiento y feligresía de Santa Eulalia de Oscos. Pobl.: 7 vecinos, 36 almas"
Solo 10 habitantes en 2018.




Pumares tuvo fragua o mazo que aún funcionaba en 1959.
Desde aquí se va al cielo, sigo sin encontrar un camino más hermoso.



No hay lugar mejor para pensar que este, para soltar cargas, para vencer miedos, para ahondar en la naturaleza, la humana también.
"Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón"
Benedetti.




Ah, los puentes, confiados narradores de tantos reiterativos paseos.




"Los caminos aún a mediados del XIX se presentan como de carácter exclusivamente vecinal y todos en mal estado; dispuestos según la concepción clásica de la antigüedad, discurrían preferentemente por las cumbres de las sierras o a media ladera, evitando cuidadosamente embargar el escaso suelo cultivable. Su mantenimiento era comunal, por medio del sistema de solidaridad vecinal que en gran parte de Asturias toma el nombre de sextaferia  y en los Oscos simplemente se conoce como el "ir a camíos", y al que asiste un miembro de cada familia cuando se convoca al efecto, obligación colectiva de la que estaban exentas las viudas"

"El tiempo detenido de Santalla de Oscos" de José A. Álvarez Castrillón.




Bástese decir que si los recuerdos precisaran de reencarnarse aquí tendrían su ubicación más perfecta.




Sabes, Ancadeira, que me falta mucho por aprender de ti.
Ahora leo lo siguiente:"...En ella vivió un sastre que, para realizar su trabajo, se desplazaba a las casas que necesitaban de sus servicios y permanecía en ellas mientras confeccionaba lo que le encargaban (ropas, sábanas...)"
H.R. Casona Cantiga del Agüeira. Pumares.
Contigo Madoz se explayó más que con Pumares, recordemos:
"Aldea en la provincia y diócesis de Oviedo (24 leguas), partido judicial de Grandas de Salime (4 1/2), ayuntamiento y feligresía de Sta. Eulalia de Oscos (1/2), situada en una montaña peñascosa y a la izq. del río Santalla: confina por el Este con el término de Cabanela, el terreno es todo inferior y produce a razón de 3 por 1 en las 6 fanegas de tierra que se cultivan



En la parte baja y por un estrecho puente de madera , se atraviesa el referido Santalla...
Pero no te creas que porque pase por ti cien veces lo habré visto todo. Hoy me salgo de la ruta y busco y rebusco.



...cuyas aguas no se utilizan en el riego por la desconfianza que tienen los vecinos del mal terreno que ocupan: sin otro camino a pie que el que conduce a la parroquia; su escasa cosecha es de centeno, maiz y patatas; y la industria especial, la construcción de clavos. Población 8 vecinos, 35 almas"



El bosque del desterrado sugiere por si solo tantos argumentos para quedarse cautivo en un sueño real.



Quizás alguna vez regrese y pueda vivaquear cerca de ti, y dejar de contar que el tiempo pasa deprisa, sin darnos cuenta. 
En la noche puede que los sonidos del bosque se recompongan y alimenten la historia de este hombre que vaga por estos lares sin rumbo fijo, sin salir de los límites precisados, como si ahora fuese posible vigilar los pasos invisibles que solo los corzos y los autillos son capaces de apreciar.



Un puentecillo firme es mi cauce ahora. Debo seguirte y obviar que a la derecha, la seimeira despega el vuelo de inquietantes gotas, libera al bosque de lo que le pertenece.



Con esta, será la segunda vez que hago este recorrido.



Eres un camino antiguo, de los que el bosque intenta apoderarse, además de escurridizo.
Unías y unes Ventoso con Busqueimado, de ahí a Ancadeira y por fin a Santa Eulalia de Oscos.




Fijáos, un cortío o cortín, son muros de mampostería, circulares, de gran altura donde se introducen las colmenas para preservarlas del oso.



Una media hora es lo que indica la ruta, entre esbeltos castaños y helechos, discurre este sendero en zig-zag.




A 770 m. de altitud se encuentra la pequeña aldea de Busqueimado en el cordal de Sendiña.




Todas las rutas que he hecho por los Oscos están perfectamente señalizadas. 




Entrando en Busqueimado me reciben los típicos muros encubiertos de zarzas.



No solo dos imponentes tejos elogian esta pequeña aldea, también un enorme fresno.




Madoz contigo se quedó muy corto: 
"Lugar en la provincia de Oviedo, ayuntamiento y feligresía de Sta. Eulalia de Oscos"




Un camino de murias, muros, con helechos, me conducen hacia tus centenarios tejos.




El tejo es un árbol emparentado con la tradición. Junto a una capilla debía plantarse uno. 




Pero aprendamos algo sobre estos maravillosos árboles: 
De diámetro puede alcanzar el metro y medio, unos veinte de altura. Su longevidad es espectacular, puede superar los 2.000 años. Es muy tóxico salvo su baya, no así la semilla. Se han hecho estudios sobre su poder anticancerígeno.
Sus ramas crecen casi desde la misma base, por dentro está hueco.
Es una especie protegida.




Te llaman "banderas".




Y tu eres el azafrán silvestre.




Creo que fue el de Bermiego, el que me enamoró de vosotros. Luego iría buscando vuestras huellas por más rincones.
Como tantos otros ritos paganos que luego serían cristianizados, los tejos siguen ocupando su lugar de vigía, ese paso entre la vida y la muerte, la perpetuidad aliada a la longevidad.




Se trata de una pareja de tejos, monumento natural.
La expresión "tirar los tejos" proviene de los celtas. Las mujeres elegían sus parejas y cuando ya tenían decidido con quien casarse le lanzaban al pretendiente ramitas de tejo.
En Asturias se usaba el tejo para hacer bastones, utensilios de cocina y gaitas.
Nos remontaremos a los celtas para entender el culto a estos árboles. Este papel era reservado, junto con el estudio de las hierbas, a los druidas.
Los celtas mantenían una estrecha relación con la Madre Naturaleza. Existía un calendario lunar con 13 meses, cada uno de 28 días, asociado a un tipo de árbol. 
El más venerado era la encina. Los demás: el serbal, el acebo, el fresno, el abedul, el avellano, el aliso, el sauce, el espino blanco, el abeto, el saúco, el muérdago y nuestro tejo. Era considerado un árbol "negativo", relacionado con la muerte y  destrucción. De sus semillas y hojas extraían sustancias venenosas que aplicaban en las puntas de flecha.
(Datos obtenidos del libro: "Los celtas. Una civilización europea" de Elena Percivaldi).




Me despido de Busqueimado y de su pareja de tejos y de su fresno.




En el tomo II de "Asturias. 100 pequeños recorridos" ofrece una variante a la ruta a la Seimeira, con el desvío hacia Busqueimado,  la vuelta se suele hacer por el sendero por donde ascendí. Pero en el libro se enseña que desviándonos del pueblo, entiendo que sin entrar en él, existe un camino que desciende al río Ancadeira, luego se asciende, se ve la cascada a lo lejos, hasta alcanzar tres naves de ganado que se dejan a la derecha y que llaneando se accede hasta las inmediaciones de Ventoso. Sin entrar, se coge un camino que deja unos prados a la izquierda y que tras subir y bajar se mete de lleno en una carbayera (robledal), donde alcanzas la pista que conduce al puentecillo de Ancadeira. Si es el mismo que fotografié, siendo realista, no lo cruzaría. Pero es posible pasar directamente por el agua. Un último ascenso y estaríamos en Ancadeira.
Explico todo ésto porque tenía tres opciones, pues llevaba el libro; o este trayecto que imaginé fácil de equivocarme, máxime cuando la probabilidad de que no veas a nadie es alta; bajar por donde había subido, que quedó descartado tras ver este cartel, y era la única oportunidad para conocer estas aldeas. Solo eran 8,5 km. en descenso obviamente, aunque no me gustan las carreteras, pero aquí acaban siendo preciosos paseos.




Vi una persona cosechando patatas pero sobre todo muchas vacas.
Vaca asturiana de montaña, son de carne o sea que para criar terneros que luego se venden cebados. La principal ganadería de la zona.




Como se puede observar esta estrecha y tranquila carretera tiene mucho de senda, además de agradable sombra.




Otro gran fresno. Un árbol fácil de ver. De utilidad variada, para hacer mangos de herramientas y sus hojas, como alimento de cabras y ovejas.




Apareces, Murias, solo tienes 10 habitantes.




En Teixeira el lavadero aún está en activo.




Ramos enormes de hortensias alegran cualquier camino.




Me encuentro con vacas lecheras que pastan sin inmutarse.




Me despido de Teijeria o Teixeria. Cuentas con 33 habitantes.




Abajo As Poceiras, desde allí Santalla queda a unos 2,8 km.





Sigo dando cuenta de cada lavadero que me sale al paso.




El caserío Viduedo es un centro de eco-agroturismo muy afamado.





Un toque alegre de cielo pintado en las paredes.




En As Poceiras, a la izquierda, podéis ver la fachada del encantador hotel rural Casa Rodil. 




Desde aquí podría acceder a la ruta "Forcón de los ríos", PR.AS-119,  pero prefiero desviarme de la carretera por la derecha.




Y regresar a Pumares.




Un breve descanso para saciar la sed.




Y ahora estoy en otra ruta por este concejo, es la "Senda verde das carballeiras" PR.AS-167.





Con lo que se pueden ir enlazando rutas y seguir caminando porque...




...siempre encontrarás un apartado y mágico rincón donde descansar.




Recuerda que los carbayos son robles.
Recuerda que la luz tamizada perdura entre los laberintos del bosque.
"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla"

Gabriel García Márquez.




Pumares resplandece alcanzado por los últimos rayos de un sol condescendiente.




Camino de vuelta y ya estoy contigo, Santalla. Hoy completaremos el círculo histórico, capital fuiste y eres, ¿qué dijo de ti Madoz?:
"Feligresía y villa con ayuntamiento en la provincia, audiencia territorial y diócesis de Oviedo (22 leg.),part. jud. de Grandas de Salime(3), ciudad g. de Castilla la Vieja ( á Valladolid ?). Sit. en la extremidad occidental de la provincia y confines con la de Lugo; reinan todos los vientos, y el CLIMA es bastante sano. Tiene 420 CASAS distribuidas en el casco de la v. y en las aldeas de Ancadeira, Amieiro, Biduedo, Barcia, Busqueimado, Valía, Barreiras, Brañabella, el Pontigon (A Ponte?), Sualleiro, Pumares, Vega del Carro, Quinta, Pousadoiro, Teijeira, Murias, Ventoso, Perulleira, Trapa, Villamartin, Lineras, Sarceda, Mazonobo, Nonide, Ferreria, Las Talladas, Ferreirela, Caraduje, S. Julián y algunas otras. La casa municipal es de buena fábrica construida en 1841, aunque tiene local para cárcel, esta se halla provisionalmente en otro punto. En cada aldea suele haber escuela de primeras letras dirigida por un particular, pero en la v. existe una dotada con 400 reales procedentes de una obra pia, ademas de las retribuciones de los niños de ambos sexos que concurren á ella. La iglesia parr. (Sta. Eulalia de Mérida) se encuentra servida por un cura de provisión en concurso; también hay hasta 26 ermitas repartidas en los mencionados pueblos; distante de la iglesia existe el cementerio; 





é inmediato á ella un paseo público poblado de robles y con un murallón por su parte inferior para que esté llano. Tanto en la villa como en las aldeas hay el suficiente número de fuentes de buenas aguas para surtido del vecindario. Confina el término MUNICIPAL: N. ayuntamiento de Villanueva de Oscos y el de Taramundi; E. el de San Martín de Oscos, y por S. y O. con el ayunt. de Fonsagrada en la provincia de Lugo. A la der. del río Fornos enfrente de la aldea de Caraduje se notan vestigios de una casa donde vivió en clase de ermitaño por mucho tiempo un tal Juan del Monte; y en varios sitios algunas alturas denominadas castros, los cuales fueron castillo en lo antiguo"




Cae la tarde cuando regreso a mi refugio en los Oscos, esta casa Talán de Ferreirela de Arriba donde hablan las flores y encandilan los sentidos.


Septiembre 2017.

Mi más sincero agradecimiento a mis amigos, Fina y Luis, propietarios de casa Talán y a su memoria, grácil gacela que ha recorrido estas líneas.

A Tomás que me regaló mi primer tejo.


Imprescindibles: "Tejos de Asturias".
"El tejo, el árbol sagrado de los celtas" INCATUR.
"El tiempo detenido de Santalla de Oscos" de José A. Álvarez Castrillón.
Los cinco tomos de pequeños recorridos por Asturias de ediciones PRAMES de Antonio Alba Moratilla. 
Una visita a la oficina de turismo de Santa Eulalia de Oscos.


Con esta entrada quiero concluir una etapa en la que he ido mostrando una pequeña parte de los viajes que emprendí.
No quiero que nadie se acerque a este blog esperando una nueva entrada. 
Quiero dar las gracias a todos los lectores, el principal punto de apoyo de estos recuerdos que cierro.
Simplemente he dejado de creer.
Acabo, como empecé, con una cita de Benedetti:
"Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz"