jueves, 16 de enero de 2020

LOS CASTAÑOS DE VALDEAZORES. PARQUE DE DESPEÑAPERROS. JAÉN.



Voy siguiéndole la pista a los castaños, allí donde se hallen, allí tengo que ir.
  Es la erosión de un río, el Despeñaperros, la que abrió el paso entre la meseta castellana y Andalucía. Y es el eje sobre el que gira este parque natural que, aunque pequeño en extensión, cuenta, entre otros incentivos, con varias rutas señalizadas; un área recreativa, La Aliseda; dos miradores extraordinarios, Cerro del Castillo y el de los Órganos; un museo, el de la batalla de las Navas de Tolosa; un camping, el de Las Lomas; un Centro municipal de Interpretación  del Patrimonio Histórico y Cultural, El Aprisco y un Centro de visitantes, Llano de Las Américas, que será nuestro punto de referencia. Por tanto, una parada obligatoria y más que necesaria para poder entender que la extensión no es lo que importa, si no esa particular mezcla de patrimonio natural e histórico que se concentran en este bellísimo entorno.
Os cito los senderos que están señalizados:
-Barranco de Valdeazores, longitud 6,5 km, dificultad media.
-Castañar de Valdeazores, longitud 2,9 km y dificultad baja.
-La Cueva de los Muñecos (santuario ibérico), 1,6 km, dificultad media.
-Barranco de la Niebla, 4,8 km, dificultad alta.
-Empedraillo (probable calzada romana), 8,3 km, dificultad baja.
-Molino del Batán, 9,1 km, dificultad baja.
-Los Estrechos de Miranda, 4,7 km, dificultad baja.
-Río de la Campana, 0,8 km, dificultad baja.
-Cerro de Monuera, 8,5 km, dificultad media.
-Castillo de Castro Ferral, longitud 6,4 km, dificultad baja.
-Ruta de la batalla de Las Navas de Tolosa.





Antes de hacer esta ruta, detengámonos en el mirador de los Órganos; a nuestra derecha, vemos esas espectaculares formaciones de cuarcita que producen un sonido especial cuando el viento se desliza entre ellas. Al fondo veis el mesón Despeñaperros con dos grandes fuentes de afamadas aguas. Es allí donde decidimos dejar el coche.




Caminando, escasos metros, en dirección al mirador, a la derecha descendemos por una pista hasta encontrarnos con este paraje.




A mí me pasa, lo confieso, que a veces no leo el cartel completo, las prisas por empezar a caminar; craso error, siempre hay que detenerse y leer; por favor, lee y luego anda.
"Está usted a punto de adentrarse por las frondosas laderas del Barranco de Valdeazores. "Un paraíso botánico" según describieron los primeros tratados de botánica. Y es que sus afloramientos de agua permiten la existencia de especies más exigentes.



"Caminante, son tus huellas
el camino y nada más..."

Antonio Machado.









El sendero es ascendente en todo su recorrido, atravesando en varias ocasiones al arroyo de Valdeazores.




En su primer tramo discurre en paralelo y a veces se solapa con la conducción que abastece los Jardines de Despeñaperros, en cuya captación encontrará también una fuente en la que refrescarse junto a los castaños que dan nombre al sendero.













"El castaño es un árbol que puede alcanzar los 30 m. de altura, como los ejemplares que se encuentran en el barranco de Valdeazores, con un desarrollo magnífico del porte debido a la cercanía del manantial.




El tronco del castaño es recto, corto y grueso, y tiene una corteza lisa. En la madurez, la tonalidad pardusca cenicienta de la corteza joven se vuelve castaño oscura.
Es una especie originaria de los suelos silíceos de Europa meridional y Asia Menor. Sensible a las sequías extremas del verano y a las intensas heladas del invierno, requiere un clima suave y una humedad adecuada para crecer y producir castañas.
En los últimos tiempos, el castaño ha retrocedido drásticamente debido a la tinta y el chancro; dos enfermedades causadas por hongos, que han mermado los castañares de medio mundo. En Despeñaperros, se localizan sólo en dos zonas y las dos se encuentran en el Barranco de Valdeazores"




"Como otra vez, mi atención
está del agua cautiva;
pero del agua en la viva
roca de mi corazón"

Antonio Machado.



Sigo con lo escrito en el primer cartel:
El magnífico porte de los castaños de Valdeazores debe su majestuosidad al manantial y a la humedad del barranco. Los encontrará a un kilómetro y medio del inicio, tras discurrir paralelo a un bosque en galería de fresnos y alisos.




La tierra es generosa en regalos, la tierra alimenta a la tierra, y así seguirá siendo.



Y mientras, alargo todo lo posible los momentos para que la vista se acomode a los castaños y a sus sensaciones.
Y recordar que aquí se hallan para volver a vernos.



El azar de los bellos encuentros crece a la par que tus ramas.



Y a la vuelta del invierno, la primavera te llevará el abrigo.



Invocados quedáis, castaños de Valdeazores.



Seguimos y moviendo ficha por el damero del bosque.









"El valle encajado de Valdeazores, esculpido por una antiquísima y constante erosión fluvial, constituye uno de los paisajes de Despeñaperros más característicos. Descendientes de los escasos supervivientes de una historia milenaria de adversidades y catástrofes, las especies del bosque mediterráneo encuentran en la umbría de este valle las condiciones de suelo, orientación y humedad idóneas para su desarrollo.
¿Y qué especies son ésas? Algunas de las más representativas del monte mediterráneo húmedo que podrá distinguir aquí son:
Quejigo ( Quercus faginea), roble melojo ( Quercus pyrenaica), peral silvestre (Pyrus bourgaeana) , arraclán ( Frangula alnus), arce de Montpellier ( Acer monspessulanum ), serbal o mostajo (Sorbus torminalis).




Pero no cita los alcornoques (Quercus suber).




O los madroños (Arbutus unedo).







La segunda parte del sendero es más abrupta. Discurre por la margen derecha del barranco y se interna en el corazón del bosque mediterráneo.







"Más sois el campo y el lar
y la sombra tutelar
de los buenos aldeanos
que visten parda estameña
y que cortan vuestra leña
con sus manos"

Antonio Machado.




Aquí podéis ver un madroño junto a hojas del arce de Montpellier.







Pinos, encinas, durillos, enebros, retamas y jaras son algunas de las especies que te acompañarán.




Y los gigantes alcornoques, desnudos a veces, de memoria descorchada y color del cobre.






Un grupo de quejigos y robles melojos anuncia el final del sendero. Toda esta zona es el hogar de numerosas especies singulares de escasa distribución; por favor, respete el lugar y a sus habitantes. Que lo disfrute"
Acabo el recorrido con las últimas letras del cartel que nos daba la bienvenida. Y seguimos leyendo, como seguimos caminando.
Veamos, a la izquierda iríamos al Mirador. 3,4 km. Collado de la Aviación. Y también continuaríamos por el Barranco de Valdeazores. O podríamos ir hasta el castillo de Castroferral.
A la derecha, a Magaña, unos 12 km. Esta es una aldea, construida en tiempos de Carlos III, que se encuentra abandonada.
Escogemos esta opción, solo que salen dos pistas paralelas, nos quedamos con la más cercana al barranco.




Llama la atención los enormes madroños con sus rojos frutos.





El invierno tiene sus trabas en cuanto a los árboles, al estar desnudos cuesta identificarlos.
Pero siempre podemos observar las hojas, los troncos...y por supuesto, los carteles, este nos explica las características del quejigo (Quercus faginea)




Me emociona ver tantos alcornoques juntos, siempre los he visto aislados o en pequeños grupos.



También es fácil ver eucaliptos, jóvenes como este, o en grupos, dando ese toque amarillento del otoño que se resiste a ser llamado invierno.




Ante tal cantidad de alcornoques es de agradecer este panel explicativo:
"El alcornoque pertenece a la familia de las encinas. Alcanza los 10-15 m., llegando hasta los 25 m. Su característica distintiva es la corteza suberosa, gruesa y agrietada, de la cual se extrae el corcho, explotado gracias a su capacidad de regeneración después de ser arrancada.




El hombre y el alcornoque han estado relacionados desde hace mucho tiempo, es más, la actual distribución del alcornoque no se entendería sin esta relación. Existen datos en la provincia de Jaén de su uso desde la Edad del Bronce.
Dentro de los múltiples usos y aprovechamientos del alcornoque, el más extendido es la producción del corcho. El proceso de extracción se denomina, "la saca del corcho". Esta saca se hace durante los meses de verano, junio y julio, que son los meses en los que el corcho puede ser separado del árbol sin dañarlo.
En esta época los denominados "corcheros" extraen la corteza del alcornoque cortando con un hacha las vetas verticales del corcho con cortes precisos sin llegar a tocar la madera. Así se retiran lo que se denomina planchas de corcho.
El corcho se puede extraer por primera vez cuando el árbol tiene aproximadamente 25 años; este primer corcho es el denominado bornizo, es de muy baja calidad y sólo válido para la elaboración de conglomerados. Tras esta primera saca se puede extraer corcho cada 9 años. 
En la actualidad, el corcho se utiliza principalmente para la obtención de tapones de botellas, aunque también se emplea en la fabricación de materiales aislantes, suelos y otros productos decorativos, el corcho se utiliza como tapón desde antiguo. Los romanos ya lo utilizaban para tapar las ánforas de vino pero la leyenda considera a Dom Perignon (1639-1715), fraile benedictino, como el padre del empleo moderno del corcho. Así, son las botellas de vinos de la Champaña francesa las primeras en ser taponadas con corcho"




Un cortijo en pleno bosque o un bosque acompañando a un cortijo.



Imagino que esta senda cortada es la que deberíamos seguir, así que continuamos por la izquierda igualmente, comprobaremos que confluyen en el mismo punto.



Un bello entorno de diversas coníferas.



Este cartel nos indica las diversas aves que podemos avistar en este espacio natural.



Ya al final de nuestro recorrido nos encontramos con el cartel de inicio del Sendero del Barranco de Valdeazores.
Longitud: 6,5 km. Duración: 3 horas, dificultad media.
El sendero parte de la casa de Valdeazores, a pocos metros de la cual se puede apreciar una buena perspectiva del desfiladero



Casa de Valdeazores.



Y las amplias vistas hacia el desfiladero cortado por la carretera.



La despedida nos llena de ruidos al tráfico de la autovía, pero aquí esta carretera a la que salimos es poco transitada.






Justo enfrente del aparcamiento se encuentra este bello monumento, leo la placa:
"La Institución Teresiana erigió este monumento a María Santísima en 1959. Aquí dio su última lección mariana en tierras de Andalucía, María Josefa Segovia"



Vemos gentes recogiendo agua de estas fuentes, con un buen caudal, el camino se ha acabado. Hasta la próxima senda.


Enero 2020.

Dedicado a mi hijo por acercarme hasta este entorno donde te dejas llevar de la mano del bosque, el mejor de los amigos.


Imprescindibles:
-La visita al Centro de visitantes Llanos de las Américas en Miranda del Rey. 
-Navegar por: ventanadelvisitante.es y reservatuvisita.es.
"La batalla de las Navas de Tolosa". Conocer Jaén. (Qué mejor método para aprender la historia)
-El coche de San Fernando. Plagado de buenas y originales rutas.