sábado, 19 de agosto de 2017

UN PASEO POR LA ERMITA DE LA VIRGEN DE LA VEGA. TORRE DE JUAN ABAD. CIUDAD REAL.

Contó Torre de Juan Abad con seis ermitas pero una de ellas ha trascendido las fronteras manchegas por esa relación que mantuvo con los templarios, entre viejas controversias sobre su autenticidad lo cierto es que allí se respira un aire singular, ése que auna el recogimiento con la serenidad, donde fluye, a la par que las aguas del arroyo de la Vega,  la idea de que la certeza solo tiene un único camino.
Hoy me acompañan en este recorrido, desde la ermita hasta el derruido molino de los Frías,  las bellas fotografías de Miguel Felguera. No he encontrado mejor baluarte que su obra, ni mejor caballero que aquel que dona su arte por un bien común, el de colaborar para mostrar lo que este enclave nos regala.
Y Miguel Mesa, compañero de andaduras por la historia, que bien podría ser nombrado por méritos propios caballero de la Orden de Santiago.
Ambos, como en alguna ocasión anterior, se convierten en cómplices de esta entrada, los perfectos protagonistas de esta nueva aventura  por el Campo de Montiel.



Fotografía cedida por Miguel Felguera.

Las "Relaciones Topográficas de Felipe II" (1.575) dicen de la ermita:
"Es muy antigua y que el día de la Natividad de Nuestra Señora se junta gran número de gente de todos los pueblos comarcanos que vienen a ella y en tiempo pasado había monasterio de frailes y que se platica haberse hecho muchos milagros...



Miguel Felguera.

...E que han sanado muchos de dolencias e quebracías de brazos y piernas y tetas y sordos y mudos, y hay muestra de cera y piernas y brazos y otras cosas semejantes que se dejan los que sanan...



Miguel Felguera.

...y que a esta ermita en las letanías de cada un año van muchos lugares en procesión e hacen sus comidas y tienen sus votos y muchas personas tienen novenas y...






...y es ermita de grande devoción y don Jorge Manrique, comendador que fue de Montizón hizo un notable retablo en ella"





En el anillo de su cúpula puede leerse: "A TEMPLARIIS CONSTRUCTUM. IAN CUPIDITAS
DESTRUCXIT A 1.310. FLORENS VERA PIETAS RESTITUIT, REEDIFICAVIT & AUXIT A. 1.644"





Su traducción es: "Por los templarios construido. Ya la codicia lo destruyó en el año de 1.310. Floreciendo la verdadera piedad, lo reparó,  reedificó y acrecentó en el año de 1.644"





José Mª Lozano escribe: " La inscripción latina de la cúpula, las cruces de cuatro brazos que se muestran en las pechinas de la media naranja y...




...en la pila de agua bendita, alternando con las de Santiago, y la que aparece en la veleta del tejado, instalada sobre un chapitelillo octogonal...hacen suponer que todo el conjunto monumental de la Vega sea quizás el único asentamiento templario de todo el Campo de Montiel"





En 1.826 Miñano escribía: "...También sobre el dintel de la puerta del Sur, se hallan en una lápida de alabastro blanco, unos caracteres desconocidos, que nada prueban por no haberse podido leer"
Aún no se han podido descifrar.



Miguel Felguera.

"Se dice que en esta ermita había una carrasca que manaba aceite para el gasto de todo el año de la ermita"




José Mª Lozano nos dice:"...Se han ido perdiendo las dependencias monacales,almacenes, graneros, bodegas, horno de poya..."
Hoy queda la casa del santero a la derecha.



Miguel Felguera.

"...y que esta villa tiene por voto de guardar el día de la Invención de la Cruz, a tres días de mayo, y van en procesión a las ermitas de Nuestra Señora de la Vega y San Pedro..."



Miguel Felguera.

"Junto al corral de la iglesia hay un huerto cercado de piedra y tapias, poblado de árboles. Está "encima" de una fuente perenal de donde se riega su huerta" (1.478)



Miguel Felguera.

"Que antes de la entrada de la iglesia existe un corral cercado de piedra con tres olivos grandes y que al pie de uno de ellos hay un altar para decir misa el día de Santa María de Septiembre, que es su advocación, ya que es tanta la gente que acude ese día que no cabe dentro de ella" (1.478)





"Dentro de la capilla hay otro arco y un altar con la imagen de Nuestra Señora y otras imágenes pintadas...y un campanario con esquilón bien hecho" (1.478)




Miguel Felguera.

"¿Con qué culpa tan grave,
sueño blando y suave,
pude en largo destierro merecerte
que se aparte de mí tu olvido manso?"

Quevedo.



Miguel Felguera.

Los libros de visitas de la Orden de Santiago de 1.494 mencionan la existencia de: "portales muy buenos, blanqueados"



Miguel Felguera.

Este santuario fue visitado con frecuencia por Quevedo para disfrutar de " la dulce soledad sonora"



Miguel Felguera.

Madoz la describe como: "...iglesia de tres naves, con claustro, casa de santero, habitación para la Justicia, sacerdotes, mayordomos y plaza de toros"




Aquí en estas quietudes:"te dilatas cuanto más te estrechas", reflexionaba Quevedo.






 

Habrán adivinado que hoy es el color verde el que cumple los requisitos para coprotagonizar esta historia. Es julio y aquí no escasea el agua. Un área recreativa con bancos, aseos, fuentes, barbacoas... bajo la sombra de un denso arbolado compuesto en su totalidad por plátanos de sombra, que pueden alcanzar fácilmente los 35 m. de altura, hacen el perfecto retiro para aquellos visitantes que busquen quietud y fiesta, peregrinos de días de asueto, remanso de gestas y romances, de ideales y ensoñaciones.




"A media legua de esta villa nace un río que se llama la Cañada Santa María a la parte de poniente, un poco a la mano derecha y corre hacia el mediodía, que será poco más de media canal de agua, y se junta con Guadalén..."(1.575)
Nace en el paraje cercano de la Fuensantilla.



Miguel Felguera.

"En la parte de debajo de la iglesia hay tierras de pan llevar que llegan hasta la huerta del molino y por arriba hasta el horcajo" (1.478)




"Se sabe por documentos existentes en el archivo municipal que el aprovechamiento de las aguas del arroyo de Santa María llegó a estar regulado en lo antiguo por ordenanzas, con un alcalde de agua para su fiel cumplimiento, dada la gran actividad: lino, huertas, cáñamo y esparto, que ocupaban a muchos de los vecinos de la Torre de Juan Abad" (Lozano).





Hoy las composiciones entre el agua remansada se diluyen al cercado paso de una exclusa.




Es hora de acercarme a ese mundo que sigue su curso al unísono de las aguas que riegan las huertas.




"...que toda la granjería de esta villa y término de ella es de labranza y crianza de ganados, y que se coge trigo y cebada, centeno y vino, y se crían ganados vacunos lanar y cabrío y puercos."




"En el río de la Cañada Santa María hay algunas huertas de pocos árboles: membrillos, duraznos y perales, y que como es tierra fría se hielan los más años...







"...y que se cogen cáñamos, linos y hortalizas de cualquier género, salvo manzanas, y que son heredades de labradores, vecinos de esta villa"




No es difícil notar que el clima se desorienta, antes era septiembre el mes en el que disfrutábamos de las moras.




Para inventariar bosques comienzo por los chopos y las nogueras. Pero aquí también hay retamas, ciruelos, higueras, lentisco, saúco...entre hortales de patatas y judías y amarillentos campos de cereal.




"...que hay una atalaya que se dice la torre la Higuera que no está poseída por ninguno...es de piedra viva y cal y canto con las esquinas muertas..."




"Y que en los cenagales de la dicha cañada se crían algunas anguilas..."




"...y que en el río de la Cañada Santa María hay trece molinos que muelen represando el agua..."




Las primeras referencias que se tienen ciertas de este molino son gracias al catastro de Ensenada de 1.752, refiere que tiene una piedra y que su dueño es Gerónimo Frías y Amores.


                                                           

Esta imagen del 2015, limpia de vegetación por el invierno, nos deja claro lo que expone con maestría, por sus años de oficio, Miguel Mesa: "La construcción de este edificio sigue los cánones de una arquitectura popular manchega en el más amplio sentido del término. En este caso se puede observar como los muros de carga, que sirven de apoyo a los forjados y la estructura de los tejados y que trasmiten su peso a la cimentación, están construidas de mampuesto de piedra irregular asentadas con mortero de arena y cal y recubiertos con un revestimiento de arena fina tamizada con cal. Y en los huecos de ventanas y puertas se han empleado dinteles de madera e incluso arcos de ladrillo.
Todos estos materiales se encuentran en la zona y han sido empleados de forma sencilla e inteligente por los maestros albañiles de la época"




Es casi probable que ya existiese en el siglo XVI en esa lista de trece molinos del arroyo Cañada de Santa María.
Viendo ahora esta imagen me viene a la memoria esa gran piedra que hacía de mesa, me pregunto dónde estará ahora.




No hay nada como el invierno para poder acercarte sin temor a unas ruinas, esta dependencia anexa al molino la imagino como cuadra.




En 1.773 se le cita como dueño a Juan Tomás de Frías.




Conserva el cárcavo de salida. Se trata de una galería abovedada situada bajo la sala de molienda.




Una piedra de moler sirve como escalón.




Ha perdido parte del tejado...





..Y su maquinaria yace sepultada entre escombros.




Vuelvo a julio del 2017 y compruebo que es totalmente imposible poder acceder a las habitaciones de la izquierda.




En 2015 sí que accedí y pude observar una alacena con sus cantareras de obra, para tres recipientes, el del centro más pequeño; además del suelo de barro cocido...




...y la chimenea. Lógicamente era la vivienda del molinero.




Pero quisiera retroceder algo más en el tiempo. Corría el año 2005, por mayo nos acercamos por primera vez a este molino. Me sorprendió las salas tan espaciosas, los ventanales y sobre todo el entorno.




A menudo se produce una asociación de ideas cuando ante tí algo te estremece, esta escalera es ahora la de mi antigua casa y sus peldaños los que subía con cuidado cuando, cargada de libros, iba en busca de la paz de la azotea, allí donde los cernícalos sobrevolaban los tejados en las primeras horas del día, mi lugar de retiro.

"Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos..."

Quevedo.




El tejado ya mostraba signos de alarma.

Mi amigo Miguel Mesa me describe los entresijos de esta formidable estructura:"Cubierta a dos aguas, construida por cerchas, correas y faldón totalmente en madera. Se observa que los listones y tableros fueron elaborados en una aserradora por su acabado y probablemente también se debió de tratar la madera para que aguantara el paso del tiempo, por el aspecto que presenta en la actualidad. Sobre el faldón formado por tablas ripias de madera, se colocaría un elemento intermedio compuesto por barro mezclado con paja, que servía de nivelación y aislamiento térmico, sobre el que posteriormente se colocaba la cubierta de teja árabe"




"Los forjados del piso intermedio también se construyeron en madera. Se observa el entramado de las vigas del forjado apoyadas sobre una jácena de carga (viga de madera), que estará empotrada en los muros maestros del edificio, con un punto de apoyo intermedio formado por una ménsula y un pilar de madera. Para rellenar el espacio entre el entramado de vigas del forjado (el cielo raso), se colocaron unas piezas de cerámica, al parecer ladrillos macizos de barro tan típicos en el Campo de Montiel, formando un vértice (no se aprecia muy bien). En su parte superior se rellenaría el piso con barro mezclado con cal para nivelar y asentar las piezas de cerámica como pavimento, o bien colocar un entablado de listones de madera"




Ahora es julio del 2017, si continúa la maquinaria es por el peligro de derrumbe.
En 1.945 paró su actividad molinera,sus últimos dueños fueron Emilio y Francisco Martinez Frías.




No se aprecia lo que se tiene hasta que se pierde.
Fue un molino maquilero llamado así porque sus dueños cobraban un porcentaje o maquila por la molienda, alrededor de un 10%.




De nuevo 2005, entramos en él con sumo cuidado, con el respeto del que sabe apreciar las reliquias de un sabio pasado.
Intentamos poner nombre a piezas como la tolva, el guardapolvos, la cabría...



Por la piquera o apertura, pasaba la harina, al rebosar entre las muelas, directa al cajón.





Es verano y solo se escucha un intenso jolgorio de pajarillos que se esconden entre los altivos chopos.




La balsa o presa invadida por la vegetación, a ella llegaba un caz de 1.375 m.




Esta imagen del 2015 permite contemplar con mayor nitidez la presa.




Al igual que los macizos muros para aguantar el caudal.




El molino de dos plantas rectangulares, además de contar con la sala de molienda, era utilizado como vivienda, almacén y palomar.




"Aquí como complemento a la descripción de la cubierta de teja árabe, se observa como se amplía el faldón del tejado sobre el muro de carga, de tal manera que las aguas de lluvia caigan directamente al terreno" (Miguel Mesa).




Añoro el tiempo pasado, si nos hubiésemos detenido en el 2005 y se hubiese podido frenar el deterioro, hoy podríamos verlo así. Se puede observar la inclinación del terreno para que el agua conducida por el caz entrara con fuerza sobre la rueda hidráulica.  La sobrante, a través del cárcavo, regresaría de nuevo al arroyo.




En el recogimiento del bosquecillo que hay junto a él, aún corre un fino reguero de agua que alimenta a los chopos, a los durillos, al saúco, al escaramujo, a las zarzas...




Miguel me instruye una vez más: "A mediados del siglo XIX la construcción de porches colocados por lo general en las puertas de entrada de los edificios con el fin de proteger a las personas de la lluvia o bien simplemente de tipo decorativo, se construyeron en acero y cristal, llegando hasta nuestros días ejemplos que han permanecido inalterables con el paso del tiempo.
Antes he mencionado la sencillez e inteligencia de los maestros albañiles que construyeron este molino, pues bien, en este caso hay que admirarlos de nuevo por la forma sencilla, armoniosa, recurrente y artística con que han resuelto la entrada pues en un espacio pequeño en relación con el conjunto del edificio, han conjugado materiales simples, artísticos e incluso han reciclado otros.
El dintel de la puerta lo han resuelto con un arco de ladrillo macizo. En las escalinatas de acceso han colocado piedras de molino ya desgastadas (se pueden observar los canalillos labrados por donde salía la harina). Al porche le han dado una solución constructiva de acorde con la estructura y cubierta del edificio, utilizando madera y teja árabe. Las hojas de la puerta de entrada la han fabricado con listones de madera formando espiga y se supone que tendría un revestimiento de barniz para su protección. Hoy en día no se hubiera resuelto mejor"



Si me piden me quede con una imagen para el recuerdo, esta es la elegida, una puerta entreabierta para recibir al visitante, un saludo cordial, una sencilla demostración de cómo funcionaban los molinos harineros contada directamente por el molinero y un puñado de harina o uno de grano para llenar la mano con la huella que deja la nostalgia. Pero han transcurrido doce años y puede que para dentro de otros cuantos, quede tan poco de este bellísimo molino que tenga que volver a recrearme en su pasado solo viendo estas imágenes. La memoria es tan frágil y tan rápido es el olvido.




Miguel Felguera.

Preciosa fotografía que nos muestra Torre de Juan Abad y en primer plano las ruinas de Exnavexore.

Habría sido menester acabar con unos versos de Quevedo que aquí sufrió benditos destierros en su "aldea" como él la llamaba. Pero permítame que acabe con Santa Teresa de Jesús, que allá por el año 1.575, en pleno mes de febrero, hizo parada en esta localidad cuando iba para Beas de Segura, en su carro entoldado, antes de perderse en los riscos de Valdinfierno.
El Camino Real de los Carros conoció de sus pasos. Hoy cuando miro los mapas me quedo con nombres tan sonoros como Almonecid, Carril de los Membrillares, Vega de Santa María...y pienso que al igual que se conservan sus nombres, deberían preservarse sus molinos, sus cortijos, sus huertas.
La historia se hace con retazos de memoria.


"¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero."


Santa Teresa de Jesús.



Bibliografía: 
"Ciudad Real, tierra de molinos de agua" Melero.
"La ermita templaria de Nuestra Señora de la Vega en Torre de Juan Abad.  José Mª Lozano.
"Torre de Juan Abad en su historia" de Jiménez Ballesta.



Fotografías de Miguel Felguera, noviembre del 2012.

Mis fotografías:
Mayo 2005, febrero 2015 y julio del 2017.


Esta entrada se la dedico a una torreña, buena amiga y compañera, Ana.