domingo, 31 de mayo de 2026

¿QUIÉN HABITA EN LA MUSSARA? (TARRAGONA)

 


"Un camino,

otro camino.


Dos rayas que

 se entrecruzan.


Y tú, plantada

allí, justo en medio.


Sin saber

hacia dónde dirigirte"


Montserrat Abelló.

(Tarragona, 1 de febrero de 1918- Barcelona, 9 de septiembre de 2014).





Hijo mío, retornamos a nuestros inicios, los pueblos abandonados. Qué lejos, en apariencia, quedan aquellos primeros escarceos con Tamayo (Burgos), creo que tenías 11 años. Luego visitamos los de Huesca, impresionantes y unos cuantos más de Burgos, cautivadores...hasta que abrí este blog con las cortijadas de los Huecos de Bañares, ¿te acuerdas de tu Prado de Juan Ruíz y de su era?(portada de este blog). O puede que quizás hayas olvidado cuando asomado a ese cantil de la sierra me pediste cerrara los ojos antes de ver la imagen, bellísima, de Los Centenares.

En Tarragona me hiciste una lista: Marmellar, Selma, Gallicant...pero el primero debía ser La Mussara. Dijiste que era tu tercera visita. Me comentaste que de él te daba miedo la niebla. Yo tan solo había leído sobre su famosa piedra que traspasándola te dirigía a otra dimensión. Recordarás que la buscamos. Caminando entre la ficción y la realidad se habían apropiado de lo que narraba la novela para trasmitir aún más miedo. Pero, ¿miedo a qué? La Mussara me pareció un remanso de paz. Recuerda cómo cantaban los pájaros, las ranas croaban indetectables en la enorme balsa... La vegetación acaba adueñándose de lo que le pertenece, mientras una mano humana no la dirija, no la frene. Así es, ya no hay manos que trabajen. Pero las hubo. La obra de este bosque es detener a los curiosos, como nosotros, pero sobre todo a los desaprensivos, que no saben diferenciar entre lo que es suyo y lo de los demás.

Entremos en La Mussara.



El inicio está en el refugio. Cuenta con 57 plazas y un amplio aparcamiento.

De todas las ideas que voy tomando nota de cómo se debería proteger un despoblado, ésta es la primera. Salta a la vista: cortemos el paso a quienes nos harán daño, a quienes irán a desbaratar lo que queda de nuestras casas. 




Se me van los ojos cuando veo un panel de ruta. 

Es la Ruta dels Carlins ( de los carlistas). Son tan solo 5 km., unas 3 horas y de dificultad baja. 

Anótense una razón más para visitar el pueblo.




Nunca olvido detenerme ante una flor que desconozco.

Este arbusto que nos recibe a la entrada se hará dominante en el pueblo.

Veamos, te llamas, si no me equivoco: prunus mahaleb, o cerezo de Santa Lucía.

Pero también: marel o cerecino. Hasta 12 metros puedes alcanzar. Si no lo creéis mirad el que crece junto al cementerio.

Pero comprobemos tu uso tradicional:

"Se le conocen propiedades medicinales (diurético, estomacal, tónico). Sus frutos han sido utilizados como colorante, en la fabricación de licores y en perfumería. La madera es densa y de crecimiento uniforme, utilizándose para hacer cofres, pipas y objetos de marquetería"

Jardín botánico UMA.

Ya ves, los árboles no se plantan por casualidad, en todo hay un porqué. ¿Recuerdas los almeces, los morales, los pinos, los robles, los nogales...de tantos despoblados?




Nada nos dará una idea de lo que pronto veremos. Mientras tanto no seremos ajenos al cántico de los pájaros. Esta melodía no necesita conexiones, solo prestar oído.



Ya en La Mussara, no sabría precisar en qué dos puntos en concreto oí cómo hablaban y lo cierto es que estábamos solos. Solos en el intenso recorrido que haríamos por las entrañas del pueblo. 

Tú, hijo mío, no los escuchastes. Pero he de recordarte que eso, a lo que tu llamas miedo, (porque crees también que La Mussara es un pueblo maldito y al que me has traído para que lo confirme), que puede tomar forma de susurros, en realidad son conversaciones en el tiempo, las palabras que flotan como frágiles vilanos y que son comunes a otros lugares. Con qué intensidad se escuchaban en algunos despoblados de Huesca.

Y recuerda, siempre, que es más importante lo que no ves que lo que ves. ¡Las ruinas acaparan tantos sentimientos!

Los pueblos abandonados están en permanente niebla, aunque luzca como esta mañana el sol, porque has de abrir mucho los ojos para poder comprender lo que queda.




Ante la abadía, antes sus restos, vimos este panel.

Hoy nos servirá como prólogo, como la bienvenida que precisamos para emprender el camino.

Pero, ¿quiénes serán hoy nuestros guías?

La primera e interesante opción que hallé en el buscador: Caminando con Santiago. Un blog muy completo para descubrir Tarragona, ¡cuánta valiosa aportación hace, cuántas posibilidades nos regala para conocer profundamente estas bellísimas tierras!. Pero más tarde, precisamente queriendo ver lo que no vemos, di con el exhaustivo trabajo que nos depara Los pueblos deshabitados o cómo devolver la vida a estos lugares. Para las fotografías en blanco y negro, como colofón, para tatuarnos ternuras y nostalgias, las imágenes en blanco y negro de: Pobles abandonats de Catalunya.





Cal es casa.
Cases es casas.

 Mención especial hago sobre una buena amiga, Pilar Crua, la mejor de las traductoras, imprescindible en este caminar de hoy.

Veamos las que existieron:

"Se trata, en varios casos, de los apodos de las familias.

-Cal Corraló: Casa del corralillo.

-Cal Febrorenc: casa del febrorense (parece un gentilicio, puesto que por la zona hay otro pueblo que se llama La Febró)

-Ca L´Estevenet: De Estevencillo, viene del nombre Esteban.

-Cal Pere Rafael: De Pedro Rafael.

-Ca L´Agustenc: Del agustense.

-Cal Gendret: Del yerno.

-Ca L´Andreu. De Andrés.

-Ca L´Estudiant. Del estudiante.

-Ca La Mont-Rala. De Mont-ralesa (gentilicio de Mont-ral)

-Cal Pataca: Patata.

-Cal Piano.

-Cal Marc: Marco.

-Cal Po: (Sin traducción)

-Cal Rafael.

-Cal Cassoles: Del cazuelas.

-Ca L´Esteve: De Esteban.

-Ca La Puça: La pulga.

-Ca La Tiana.

-Cal Gravat: Grabado.

-Casa La Vila: Casa del ayuntamiento.

-L´Església.

-L´Abadia. 

-La plaça.

-La bassa: La balsa.

-El cementiri: El cementerio.

-El xalet: El chalet o refugio.

Caminos:

-El camí de la font. De la fuente.

-El del calvari. Del calvario.

-El de les campanilles. De las campanillas.

-La punta de les airasses. De los aires.






"De procedencia árabe, el nombre del pueblo alberga pistas de su paradero. El sacerdote Miguel Asín Palacios sugirió que significaba "lugar destinado a marchas". Eran tiempos de ocupación islámica, años en los que la majestuosa fortaleza de Siurana dominaba el territorio. Sin embargo, el recinto amurallado tenía un problema.

Las características de su abrupto territorio dificultaban los ejercicios ecuestres de las tropas. Mira por donde, a poca distancia existía un espacio libre de obstáculos.

Ese lugar era La Mussara...

El origen de La Mussara estaría en 1173...En 1194 se cita por primera vez la parroquia de Sant Salvador en una bula papal a Celestino III...Esta bula cita al templo medieval que sirvió como base a Sant Salvador...

El censo de Floridablanca de 1787 asigna 223 habitantes al pueblo...En 1830 descienden hasta 84.

En 1920 eran 169, cayendo a 95 en 1930 y a 88 en 1936, justo después de la guerra civil.

La caída se detuvo en 1940, cuando se registró un incremento de 6 individuos...

El padrón de 1950 indica que quedan 15 casas en la calle Mayor y 16 masías, la suma total de habitantes asciende a 66...

El declive total se produjo en el último semestre de 1959. Ya entrada la década de los 60, las casas presentaron signos evidentes de abandono e, incluso, hundimientos"

Camino con Santiago.



Dentro del cementerio observamos esta puerta ojival que nos creó dudas, ¿para descargar peso?

El peso del silencio.




En el recogido cementerio vimos cruces bien cuidadas, pero te aconsejo leas en el blog Camino con Santiago: "La leyenda de Cercós: la profanación de la Mussara" porque ahí creo que comienza esa denominación de pueblo maldito que tiene La Mussara, con lo que aquí, donde ahora estamos, sucedió.

Pero el 16 de octubre de 1991 una desaparición, la de Enrique Martínez Ortiz, vino a incrementar esa maldición. A fecha de hoy nada se sabe y ya han pasado años.



"La abadía, pegada a la iglesia. Después de la guerra ya no hubo cura residente en La Mussara por lo que se usó la planta baja como escuela y la planta de arriba como vivienda de la maestra"

Los pueblos deshabitados.



Imagen de la página de Facebook:
"Publicación de La Mussara: Historias de un pueblo abandonado"




La Mussara sigue viva en su balsa que recoge el agua de lluvia. La vida va y viene desde el centro de este pequeño mundo del pueblo.

Algo que sigue imperturbable se nos revela.




Del blog: Pobles abandonats de Catalunya.




Estamos ante la casa de la Vila que era el ayuntamiento.




Pobles abandonats de Catalunya.



Y si volvemos a la pregunta del inicio de quién o qué habita en La Mussara le daríamos el primer puesto a esta flor. La misma que crece, sin orden, en mi jardín. La que hemos ido encontrando en tantas aldeas perdidas de nuestro Jaén.


Vincapervinca, vinca minor.

"Planta medicinal en casos de tensión arterial elevada, efecto analgésico leve, en diarreas, esputos sanguinolentos, menstruaciones abundantes, tradicionalmente utilizada para regular la secreción láctea.."

Herbolario Casa Piá.

Puedes seguir creyendo que todo lo que se cultiva tiene un fin, un aprovechamiento.




Tu veías en cada lugar un toque paranormal. Me pediste que no traspasase este laberinto porque algo podría ocurrirme. El temor engendra más miedo. Por eso desde pequeño te he ido enseñando que nunca temas a los difuntos pero sí a los vivos. Solo ellos pueden dañarte. Y esas heridas a veces ya no sanarán.

Lo traspasé y nada aconteció, lo viste. Te dejo esta imagen para que luego, más tarde, la relaciones con las calles que aparentemente ya no lo son. Un laberinto solo representa esa búsqueda interior del ser humano. Es un libro adscrito a tu crecimiento y un cuaderno en blanco a la vez. 




Debe haber días que desde aquí, nítidamente, se pueda ver el mar, así lo he leído. 

Cuando te asomes a un precipicio, recuerda el de los cañones del Ebro, siéntate y contempla lo que ante tus pies se despliega. 

Y así fue como te quedaste varado en este arrecife de roca, hipnotizado por la visión inmensa del Camp Tarragona. Coronaste esta "ventana sin barrotes" con la libertad por bandera, con el viento enfrentándose a las crujías de tu estatura. Espigado como eres, poco podía hacer ese aire de La Mussara por intentar doblegar tu baluarte.



Entiende que solo en lugares como éste podrás conectar con quienes habitaron La Mussara. Verás lo que ellos veían y solo así, con este gesto tan sencillo, podrás ser uno de ellos.

No apreciamos lo que tenemos ahora, pero si hubiéramos vivido en un lugar como éste habríamos comprendido el valor que tiene lo poco que se posee.




Cuánto esfuerzo por crear estos muros. ¿A dónde el camino irá? A la fuente.

Has de regresar a La Mussara y emprender los caminos que dejamos por hollar. Para percibir, para recomponer, para ser hijo pródigo en cada despoblado que visites, quizás, con el tiempo a tu favor, sientas la necesidad de ser el único habitante de tu esperado lugar en el mundo.




Ruta dels Avenes de La Febró.

"Son unas grietas de 30 metros de profundidad, 300 de largo y 8 de ancho que están a un paso de La Mussara...esconden dos cuevas, una de ellas bastante grande...continúa por la senda. De paso te toparás con el aljibe del pueblo..."

Camino con Santiago.

Nos ha salido de nuevo el pueblo de La Febró. ¿Sabes que cuenta con tan solo 35 habitantes?




Y afrontamos este repecho, ¿te acuerdas? Luego, un día después, en Siurana, veríamos los paralelismos entre ambas villas. Siurana tuvo mejor suerte. Así, ahora, imaginemos como sus casas se asemejarían a las de La Mussara.



Y siempre echa la vista atrás, así te lo he enseñado, para mirar que no es lo mismo que ver, para aprender, en todas direcciones. Cada ángulo nos permite visualizar lo grandioso que es este pequeño mundo. 

Y piensa en quienes nunca salieron de La Mussara. Cuántas veces nos hemos encontrado en pueblos de escasos habitantes alguna persona que nos ha confesado que nunca salió de allí, que para qué si en su pueblo lo tenía todo. Y eso, entenderlo, se consigue con las vistas que compartes hoy y con la quietud que dan los años.





Pobles abandonats de Catalunya.





Tratando de buscarte en el Diccionario de Madoz, solo hallo tu nombre cuando indago en Vilaplana, Ciurana, Reus y Albiol.  

Así que si no tuviera tanta información acerca de ti tendrías similitudes con los pueblos que te rodean.

Por ejemplo, en Albiol se cita la abundancia de plantíos de viñedos, avellanas, olivos y otros frutales.

Pero solo hallaré un dato preciso en referencia a Vilaplana: "Tiene 200 casas y una iglesia parroquial (La Natividad de Nuestra Señora), de la que es aneja la de Masara.

¿De cuántas maneras distintas te nombran?

Masara, Musara, Musára, Mussara.




Pobles abandonats de Catalunya.




Fuimos ascendiendo por esas lastras, que tanto me recuerdan a las de Siurana, hasta alcanzar esta singular construcción.

Porque llama mucho la atención debido a que aún las paredes se mantienen en pie, a pesar de los "airasses" que le dan nombre.





El xalet de los airasses.

"Los refugios excursionistas de Siurana y La Mussara tienen en común que fueron mandados a construir por la misma persona, el empresario Cirial Bonet.

El proyecto arquitectónico lo diseñó Domènec Subrayes, estrecho colaborador de Antonio Gaudí ...

La inauguración fue el 14 de noviembre de 1926  y el 3 de junio de 1928 acogió un evento que congregó a miles de personas en la humilde Mussara...




...el xalet sufrió daños durante el conflicto armado. Los hijos de Bonet y las entidades excursionistas, entonces, lo rehabilitaron.



Hubo una segunda inauguración, en esta ocasión, el 4 de diciembre de 1955. No obstante, las tormentas de 1959 lo dejaron en una situación delicada.

Tal y como publicaba el Diario español, un rayo lo alcanzó provocando "considerables desperfectos". La peor parte se la llevaron la chimenea y las ventanas.




Un grupo de personas desinteresadas lo dejó en condiciones de ser utilizado de nuevo. Sirvió de poco, pues se degradó de la misma manera que La Mussara.




Tenía una única planta, de 40 metros cuadrados de extensión y una altura de 2,50 metros.

En los extremos del edificio se instalaron contrafuertes...En su interior había 2 estancias bien diferenciadas. A un lado, lavabos y 6 camas separadas por cortinas, a otro lado, cocina y comedor para 30 personas...

Anton Agustench, uno de los últimos habitantes de La Mussara, recordaba que había un fuego a tierra, cubertería y una cisterna que se llenaba con el agua de la lluvia..."

Camino con Santiago.




Inauguración del xalet (Pobles abandonats de Catalunya)

¿No te parece maravilloso que este pueblo cuente con tantas fotografías de antaño?




Otra planta singular que desconocía:

Euphorbia characias, euforbio mediterráneo, lletrera visquera o de visc.

"El látex que posee es muy irritante y caústico...Su savia se ha utilizado para tratar excrecencias cutáneas, como cánceres, tumores y verrugas, desde la antigüedad.

En Oriente Medio se lleva la rama de esta planta a una casa para purificarla después de un nacimiento. Se considera protectora, tanto en interiores, como en exteriores"
Wikipedia.





A Josep Iglésies I Fort Reusenc il-ilustre.
28 abril 1987.

Pero, ¿quién fuiste?

Nació en Reus en 1902 y fue un enamorado del excursionismo. "La principal aportación de Iglesias en el aspecto histórico son las cerca de ochocientas páginas del primer volumen, y más de doscientas del segundo, de la Enciclopèdia de l´excursionisme, una crónica de los primeros noventa años del excursionismo catalán"

Historia hispánica.




Seguimos observando a las plantas. Estoy casi segura de que eres un cornejo. En catalán te llaman sanguinyol. Estamos ante otro árbol con múltiples usos: para bajar la fiebre, para hacer varas, escobas para barrer las eras..."Algunos frutos se usaban en juegos de niños como tinte, para pintar, hace tinta o pintarse las uñas..."

CONECT-e.




De la encina o quercus ilex poco puedo añadir cuando ya todos la conocemos bastante bien.



Ahora que te vamos llenando de vida, desde tu refugio y tu plaza, volvemos sobre nuestros pasos a aquello que aconteció un 3 de junio del 1928. ¡Qué pocos días quedan para tu aniversario!

"...reunieron a cerca de 2.000 personas...El programa arrancó con una misa en la iglesia de Sant Salvador, en la que se recordó al excursionista Joan Galofrer...Inmediatamente después arrancó la carrera de montaña. El ganador fue Pere Rodríguez, quien hizo las 3 vueltas al Bosc de l´Agustench, 9 kilómetros, en 46 minutos.

Aparte de las sardanas y la comida, hubo una novedad, el concurso de salto a cuerda exclusivo para mujeres. Carme Jornet se alzó victoriosa con 250 saltos...."

Camino con Santiago.




"Un camino,
otro camino..."




Eres helleborus foetidus, hierba de ballesteros, eléboro fétido, escampador, olierca, manxiula.

Rebuscando en la historia:"En el medievo fue considerada una planta de brujas...también era la planta de los pordioseros pues provocaba llagas...y también se cree que se usaba su jugo para envenenar los flechas"

Taüll Orgànics.




Sí, hijo mío, los caminos se nos ofrecen para darnos oportunidades: nos hacen pensar, crecer, nos ceden confianza, nos narran historias, nos obsequian su compañía. Cuando vuelvas a caminar por estos senderos de La Mussara, no te sentirás solo.




¿Cuántos caminos-senderos-calles cogimos?

Hasta llegar a un calle, una verdadera calle. Arrebolada por el sol.

Aqui tienes ca L´Estudiant, una de las dos tabernas con las que contó el pueblo.




"Algo más de veinte casas y treinta y dos masías dispersas en su término formaban el pueblo de La Mussara en el Baix Camp.

Varios de sus vecinos eran medieros, no eran dueños de las casas ni de las tierras.

El trigo y la cebada era lo que se sembraba principalmente en el terreno agrícola.

Casi todas las casas tenían un pequeño rebaño de ovejas.

Se mataba un cerdo o dos al año en cada casa.

Conejos y perdices era lo que más abundaba en los montes. Algunos eran para consumo y otros se llevaban a vender a Vilaplana o Reus.
Había algunas familias que se dedicaban a la fabricación del carbón y lo llevaban a Reus a vender"

Los pueblos deshabitados.



Los avellanos sobreviven; el recuerdo de las personas, también.



Se me hizo fueras adelfa, pero la duda nos hace siempre ser más razonables. 




Debería hablarte del pueblo que voy conociendo a la par que tú, del pueblo que aparentemente ya no lo es. Tratar de hacer hablar a las piedras es complicado. Ellas se quedan mudas cuando sus habitantes parten. Irás viendo retazos de encalado, de esas paredes que se enjalbegaban, quizás, cada año; retazos de puertas y ventanas, anaqueles que guardaban lo más preciado, trocitos de tejas que fueron cielo a cubierto. Y vigas, los andamios del alma, quizás de madera de pino.




Debería hablarte de La Mussara y no divagar como suelo hacer con tanta frecuencia.

Las calles y casas tomadas por plantas, arbustos y árboles. A esta batalla no se le puede ganar. ¿Cómo combatir la soledad del alfeizar, de los muros derrotados?




Pero también vemos muros perfectos, firmes, porque se hicieron bien, para combatir los fríos y los veranos. Para dar calidez a tantas vidas.

Imagina por un momento que tu casa-refugio, donde guardas tus recuerdos desde pequeño, se pierde, se desmorona. Has de abandonarla con todos los enseres, con su memoria de casa de familia, con tus añoranzas y la huella que deja la calidez de las manos que la construyó. 

Imagina las manos de tantas personas que hicieron habitables tantas casas.

Ya no deberías dudar de quién habita en La Mussara o en La Mata o en Turruncún o en Ainielle...




Y me preguntas si alguien podría volver a vivir aquí. Nada es imposible.




Nos vamos adhiriendo a su causa y damos mil vueltas, como si quisiéramos toparnos con algún fantasma que vaga desolado por los rincones.

Pero sin niebla no hay temor. Rezuman tristeza, las casas y tú. Siempre la hay cuando visitas un despoblado. 

De fondo seguimos oyendo la banda sonora que componen los pájaros, andan revueltos por la madre primavera.
 



"A menudo decimos
esto es el fin,
ninguna música controla ya
nuestras esperanzas.

Pero hay ojos que no conocemos
que escrutan el horizonte,
labios que susurran.

Oídos que perciben,
que atentos escuchan
allá al fondo la noche.

Esta es la fuerza que buscamos,
el ahora que aprendemos a sostener
contra el borde del tiempo".

Montserrat Abelló.





Y te cuento que me pido no partir, que cuando me halla ido volveré para quedarme en un pueblo como éste, que crece deslavazado del tiempo.





"Sobre 1919 llegó la luz eléctrica a La Mussara. Atrás quedaron los candiles de petroleo, de aceite o las teas. Sin embargo, el agua corriente nunca llegó hasta las casas mussarencs con el añadido de que tenían que ir a buscarla a una fuente situada a veinte minutos del pueblo y que en ocasiones manaba poca agua"

Los pueblos deshabitados.







"Vivo para no morir
y lucho para vivir.

Para no perder ninguno
de estos momentos

que sé irrepetibles"

Montserrat Abelló.





¿Qué nos queda cuando estamos desahuciados por la vida, por los demás?

Los buenos momentos.





Y los senderos, las callejas...

Elegimos senderos que se bifurcan, los que Borges inmortalizó.

Elegimos no irnos del lugar que quisimos, que creamos, que enriquecimos con los momentos vividos y compartidos.

Nadie nace solo, recuérdalo.





Y sí, las piedras nos hablan, siempre lo han hecho. Nos piden que las dejemos tal y como se conformaron, que las privemos de los saqueadores. Qué seamos sus contrafuertes para perdurar lo que queda del tiempo.






"Plantar sobre la tierra
los pies. Ya no tener

miedo. Sentir como sube

la savia, arriba, arriba.

Crecer como un árbol.

A su sombra

guarecer alguien que

también se sienta solo, sola

como tú, como yo"

Montserrat Abelló.





Siempre nos quedarán los recuerdos, esos que intento atrapar con la cámara. Imágenes para recordar cuando la memoria yace herida de muerte. 

A la sombra de un árbol se congregan las evocaciones.





Las vistas siempre nos atraen de tal forma como si fuesen un imán.

Un imán cargado de energía y sentimientos que imagino aquí desbarataban las ideas de partir.

Pero, hijo, con las vistas no se come.

Seguro que fuisteis una de las razones para no dejar el pueblo.

Vilaplana, como su nombre indica, en primer plano.





La muerte de una persona se asemeja a esta viga caída, ya nada sostendrá. Sin embargo me sigues preguntando quién creo habita en el pueblo. Y te comento que he visto varias veces como antes de fallecer una persona ve a los suyos, vienen a por ellos. Es curioso, no es nada relacionado con alucinaciones, con la fiebre que se desata en algunos cánceres terminales, no, hijo mío, acuden tus allegados fallecidos, (tus muertos, como solemos decir), para darte la mano en esos últimos momentos, la seguridad que necesitas en ese trance final. La vida te la da tu madre, ¿por qué no volver a abrazarte?Lo he visto en aquellas personas que mantuvieron una estrecha relación con los suyos. 

Entonces, ¿por qué no ha de haber almas bajo el cielo sin techar de La Mussara?





Hijo, ¿cuánto tiempo estuvimos caminando por el pueblo?

¿Te diste cuenta que el reloj no marcaba los minutos porque La Mussara, como tantos otros pueblos deshabitados, te integran a su causa perdida?




Los bosques, las piedras y la vincapervinca. Al fallecer nos convertimos, con toda probabilidad, en otro ente. ¿Por qué no en una flor? ¿Y si se nos da a elegir si queremos regresar y cómo?

Una vinca que no teme al frío ni al calor, que no cede a la caída de la hoja, que como su nombre indica, pervive eternamente, como las manos que la plantaron, como las manos que la cuidaron. Es como tener un hijo, al principio estás pendiente al completo y luego, vuela solo. 





Todos los senderos permanecían limpios, otro punto más a su favor para quienes cuidan de La Mussara. Son los senderos del laberinto del principio. Todo tiene su explicación, hasta los asuntos del alma. Los senderos se introducen una y otra vez como fantasmas entre las grietas-heridas de las casas del pueblo.

Abrigamos ideas que no son, pero lo son, pero de otra manera.

Deberíamos ser adultos antes que niños, pienso a menudo, para poder "separar la paja del trigo". Así la vida sería mucho más fácil. Así estas piedras que se van desmoronando, con el tiempo, irían conformando de nuevo un verdadero hogar.

Ahí fuera, lejos de los confines de este pueblo, es donde aguarda la maldad. En sus múltiples formas: la envidia, la mentira, el egoísmo, la falta de conciencia...Mientras tanto, sigue siendo íntegro, desempeña tu trabajo con pasión. Y para ser feliz comienza contigo mismo, para poder ofrecer felicidad a los demás. 

Y nunca esperes agradecimientos, no son necesarios, aunque "te dejes la piel y la vida" con los demás.

¿Recuerdas al Rey de amarillo? Sabe engañar escanciando copas vacías de afectos. Cuántos que se creen reyes nos acordonan.

He visto que te rodeas de gente que merece la pena y eso me enorgullece. 

Si alguna vez te alcanza la tristeza en su forma más grave, no desesperes y refúgiate en quienes de verdad te quieren.

Quizás con el ejemplo de La Mussara, con los sentimientos que destilan los pueblos vacíos, sepas ver los paralelismos con las personas.

Todo aprendizaje lleva su propio camino.





Este encuentro entre tú y yo y el pueblo, con la primavera encendida, lo celebro con la enorme gratitud que siento ante ti por haberme traído a los confines de esta maravillosa tierra.




Y volvimos atrás, ¿lo recuerdas? Retrocedimos, nos negábamos a partir.

La Mussara, vuelvo a hacer hincapié, es un laberinto de piedras y bosques, una maraña de sensaciones que sabe dónde esconderse y aguarda el momento propicio para darte la bienvenida.

De ti depende que quieras o no encontrar la salida.




Se acumulan los aciertos en este pueblo. Ya ves, al principio el hecho de cortar el acceso al pueblo, el apuntalar la iglesia y cerrar la puerta para evitar vandalismos, el cartel con información detallada del pueblo y las casas, la limpieza de los senderos, callejas abiertas y ahora los indicadores de los nombres de las viviendas, ¡qué más se puede pedir!. Me anoto todo este orden para trasmitirlo en otras provincias. Tarragona enamora desde el principio.




Los caminos, para llegar y recibirte, para irte y despedirte.

Los caminos han sido los que han dado sentido a mi vida. Solo ellos pueden devolverme, vagamente, a todas aquellas personas que he ido conociendo. Porque quizás, no te haya contado, hijo mío, que en mis viajes he contactado con los últimos habitantes de aldeas y pueblos y que me apena, enormemente, el no poder recordar sus nombres y todo porque olvidé anotarlos. Quizás las palabras que dijimos queden permanentemente en el aire y si vuelvo, algo que veo improbable, pueda atraparlas. 

¿Qué habrá sido de ellos?

Gentes que pervivían en su pequeño mundo, en las soledades de cada día y con una afabilidad especial por el visitante. Sentarse a escuchar, hijo, eso es lo más importante que he aprendido en estos años.





Para cuando regreses a La Mussara, ya sin mí, recuerda sentarte a esperar, a escuchar, a interpretar lo que susurra el viento, a caligrafiar los sentimientos, a evocar lo que no viviste pero que ahora comprendes.

Nunca cometas mi error, lee y prepara tu camino antes de partir. Y toma ese cuaderno que llevabas en tus manos, de pequeño, en el que ibas anotando lo que veías y donde dibujabas lo que te llamaba la atención. Los guardo todos en casa.





Un camino medieval, imagino, un camino como el de Viana (Cantabria). Un camino, siempre, para hablarnos de quienes lo transitaron.




Mientras caminamos, recuerda esto que te voy a decir, nosotros también habitaremos en La Mussara, nuestras voces convertidas en susurros se arremolinarán entre las piedras, serán atrapadas por las hojas del cerezo de Santa Lucía o por el cornejo, prensadas una vez y liberadas cada cierto tiempo para ser escuchadas, para quienes tengan oídos. Sigue en silencio caminando, hazlo siempre así y comprobarás que es cierto lo que te digo.

¿A que ahora sí que les oyes?







Mientras escribo esto también pienso en el lector que quizás acabe claudicando porque creyera que iba a exponer un viaje a La Mussara esotérica, pero los viajes también pueden ser al interior de cada uno.

Hay tantas web y artículos maravillosos sobre el pueblo que para qué una nueva entrada con la misma temática.

A mí los pueblos deshabitados siempre me ofrecen melancolía y añoranzas. Quisiera habitarlos todos, reconstruir alguna casa y quedarme a vivir, pero las utopías ya no tienen cabida en nuestro maltrecho mundo.

Pero, ¿qué cuesta soñar?




"...Dos rayas 
que se entrecruzan..."





Caminos para partir siempre.

Aquí los caminos, ya ves, solo tienen sentido de partida.


"Los motivos de la emigración acelerada habría que buscarlos en la dureza del clima, la falta de agua, las malas comunicaciones con Vilaplana y los pueblos del llano, la lejanía del médico y las ganas de vivir en otros lugares donde hubiera más comodidades.

Así la mayoría de mussarencs se repartieron entre Vilaplana y Reus.

La familia del mas de Abelló fueron los últimos en marchar de La Mussara, hecho que sucedió sobre 1960, año arriba, año abajo..."

Los pueblos deshabitados.






Hijo mío, cuando yo no esté recuérdame en pueblos como éste, búscame entre las calles, paseando a solas y espérame en un banco para retomar la conversación que quedó truncada.






Eres la lonicera xylosteum, madreselva de bosque, cerecillo.

"Su flor es de alto valor medicinal en la medicina tradicional china, según dicha medicina, tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias..."
Miraflores.





Y aquí no sé qué eres, quizás un tipo de salvia, pero las dudas permanecen. 





Y nos vamos sin habernos ido. 

Desde pequeño te enseñé a escuchar en cada pueblo abandonado, a respetar lo que queda.

Para cuando regreses, ya no verás a La Mussara como un pueblo maldito, en él tienen cabida los fantasmas del pasado porque ¿quién quiere irse del lugar que amó?




Y me dices que esta vez sí que has podido ver La Mussara de otra forma. Quizás sea que tus recuerdos, los primeros, cuando conociste Tamayo (Burgos) se enquistaron para luego eclosionar en los despoblados de Huesca. Le seguirían los de Soria y más de Burgos.

La vida nos une y nos separa. Ojalá la próxima vez que nos veamos sea ante la Selma templaria o ante Gallicant...

Tu vida se presenta larga como la línea de tu mano; la mía, se va arrastrando hacia ese abismo, semejante al que La Mussara posee.

Al final la espera nos carga de paciencia, nos hace más sentimentales y nos devuelve los recuerdos como si fuéramos el último habitante que cerró su puerta en cada pueblo que se queda vacío. 

¿Será que el vacío posee voz?

He tratado de dejarles un relato a ustedes y sobre todo a mi hijo, para que cada vez que vayan a un despoblado conecten con él.

Cuántas veces habremos entrado con respeto a algún zaguán, recorrido los muros dáñanos de una iglesia o una ermita o habremos hecho el mismo camino que hicieron sus habitantes entre dos pueblos, todo esto con la particularidad de que en cada lugar el recorrido era único e irrepetible. Esos caminos se mantienen imperturbables, búsquenlos.


La vida es corta o larga, depende de cómo quieran emprenderla, pero cargarla de buenas sensaciones y aprendizajes puede ser parte de nuestro objetivo en común.

Volverás hijo, lo sé, a La Mussara y les oirás susurrar.



Dedicado a Pilar Crua y a su familia y amigos. 

En los viajes, como en la vida, se nos ofrece la oportunidad de conocer a gente maravillosa. No perdamos esa carta.



Imprescindibles:

-Camino con Santiago.

-Los pueblos deshabitados.

-Pobles abandonats de Catalunya.

-Publicación de La Mussara: Historias de un pueblo abandonado (Facebook)




ANEXOS:


Como acostumbro, me acerco al visor sigpac para conocer más de un lugar.

Con este plano antiguo he aprendido cuáles eran los caminos que antaño unían pueblos con La Mussara. Veamos:

-Camino de Febró ( 35 habitantes en 2025), a La Mussara.

-Hacia Arbolí (138 habitantes)

-A Vilaplana (549 habitantes)

-Hacia Alforja (2.031 habitantes).














La Mussara en la actualidad.