"Con todo,-me dice Patricio-, tú no recordarás nada de aquel bullicio económico, ni tan siquiera te llegará el olor de aquel primer aceite y la aceituna fermentando en sus atrojes. Cierto, -me digo-, mis recuerdos son otros que no son vástagos de aquellas piedras, o al menos de la función para la que fueron talladas. Argumentos como estos son los que me hace valorar que la historia cotidiana, pende de un hilo y que, cuando este se corta, es difícil mantener su recuerdo y el aprendizaje que nos podría aportar"
José María Cantarero Quesada.
Si están pensando que les voy a relatar sobre el castillo de Baños de la Encina, están muy equivocados. O quizás de las calles del pueblo, de nombres tan peculiares como Cestería, Conquista, Precipicio, Fugitivos... No, pero tampoco les contaré sobre el catálogo, variado, de casas blasonadas, de su iglesia de San Mateo, de sus ermitas, de su molino de viento...nada de eso. Aunque al final sí que me decline por algunas de estas maravillas. Será Peñalosa el protagonista, como yacimiento de primer orden y su vereda, pero se irá imponiendo Burgalimar, (el castillo, porque aquí, en este pueblo, todo tiene su nombre), irá "entrometiéndose" en el paisaje hasta que nuestra Vereda de las Aguas (otro nombre fascinante) acabe dándole esquinazo.
Vayan a Baños a sumergirse un par de días, como mínimo, a discernir cada monumento, cada camino, cada paisaje, cada fuente...Dócilmente, Baños, les acogerá en sus delirios que escapan más allá de su grandeza. Les hará renovar los votos que hicieron para ahuyentar al silencio. Les permitirá que indaguen hasta en los mismos cimientos de su castillo, en los rincones más inverosímiles de su entramado. Aquí, como alumnos que comienzan un nuevo curso, engrosarán las filas de quienes acaban atrapados por su Historia. Callejeen por las estrechuras del pueblo y cuando crean haber visto lo suficiente, recuerden que desde las almenas del castillo se desata un sendero serpenteante, enamorado del río que, entre deliberadas revueltas, acabará en Peñalosa.
Sí, en Peñalosa.

Desde todos los ángulos veo Peñalosa o quizás lo intuya.
O su castillo, fuera ya de su influencia interna me deriva hacia cualquier espacio. ¿Quizás haya alguno que escape a su magnetismo? Y allí, un Burgalimar altivo, reflejándose en fuentes, hasta en charcos..se hace aún más inconmensurable.
"Olivo solitario,
lejos del olivar, junto a la fuente,
olivo hospitalario
que das tu sombra a un hombre pensativo
y a un agua transparente,
al borde del camino que blanquea,
guarde tus verdes ramas, viejo olivo,
la diosa de ojos glaucos, Atenea"
Antonio Machado.
Los días de atrás ha llovido en abundancia. Ha derramado tanto colorido que ya nada importa del mundo exterior, ya solo nos estremecerá Baños de la Encina.
"Chasquea tus dedos
detén el mundo
la lluvia se acrecienta"
Jack Kerouac.
Hay caminos que no puedes hacer con la mirada al frente, siempre has de volverte hacia atrás, no puedes evitarlo. Es el imán de lo sublime.
Y otra atracción, tan necesaria, nuestra mejor guía para entender el pueblo y sus caminos, su campiña, sus protagonistas, su historia, es la particular literatura, grandilocuente y a la par sencilla, de José María Cantarero Quesada, "el cotanillo", nuestro creador de historias, nuestro mejor cronista. Su enrevesada habilidad para confeccionar historias donde se funden lo ficticio con lo histórico debe venirle de haber crecido por estos pagos, al amor de la lumbre en una tahona. Los lugares mágicos extienden sus tentáculos alcanzando a muy pocas presas. El es una de ellas.
En nuestro universo particular de los libros leídos le incluyo, merece un primer puesto, por ser escritor, historiador y amigo.
Desde la distancia que marcan los años me da por pensar si son los días los que nos eligen.
Coronando el cerro, el mundo parece girar desde sus aledaños.
Quizás le parezca al lector insuficiente muestra de cómo es esta bellísima Vereda de las Aguas pero es que no se multiplican las palabras si no se pronuncian.
Hagamos que las ensoñaciones prendan en cada uno de ustedes con las historias que a continuación se desarrollan.
"De Eulogio y la fuente Cayetana"
"A todo esto y antes de abandonar la fuente, me viene a la memoria la cruda historia de Eulogio, padre de otro Eulogio, legendario y excelente persona, un señor muy pintoresco y de triste fallecimiento, que tenía la manía de recordar a diario la onomástica y aniversarios de más de la mitad del pueblo, sobre todo de los mayores. A cambio de aquello, el hombre, parroquiano habitual de barras y tabernas, era premiado con un vasillo de vino. Pues volviendo al padre, al primer Eulogio, el hombre trabajaba de jornalero con las "Viudas", familia principal en el pueblo. A los quehaceres que precedían al ángelus, siempre relacionados con las labores del campo y por si mal venía el demonio, tenía por obligación, cada anochecer, de venir a la fuente acompañado de sus dos borricos. El uno de cuatro serones y el otro, apodado Juanico y de ancho lomo, de seis, lo que hacía un total de diez cántaros.

El tipo, medio en duermevela, uno a uno y hasta bien entrada la madrugada iba llenando con el agua de la fuente cada uno de los tiestos, ración diaria que consumía la casa de las susodichas en cuestión de limpieza, lavado, uso doméstico y abastecimiento de señoras y personal. El hombre, no teniendo mala faena, era rara la noche que llegaba a calentar el jergón debido al poco hilillo que manaba de la Cayetana"
El cotanillo.

Siguiendo nuestra vereda iremos encontrando numerosos carteles que nos informan de diversos aspectos de lo que veremos. Desde geología, arqueología, el pantano del Rumblar...
Como este: "La cuenca del Rumblar durante la Edad del Bronce"
Orografía de campos que se arriman al agua, sedientos de recuerdos y de calma.
Durante todo el camino nos iremos impregnando no solo del agua que trata de huir del trazado, también de historia. Vamos llegando a uno de los poblados más importantes de nuestro país, Peñalosa, o de cómo entender la Cultura Argárica.
La primavera engrandece ruinas y senderos.
Y a los caminos con sus nombres: el del Hoyo, de Los Llanos, San Lorenzo, la Cayetana, Vereda de las Aguas...Porque aquí, sí, aquí, todo tiene nombre, no lo olviden.
"Yacimiento argárico de Peñalosa"
Arroyo Salsipuedes.
"Hasta el momento es el poblado de la Edad del Bronce que mejor conocemos, no sólo de esta área sino también del sur peninsular, ya que ha sido excavado sistemáticamente desde 1986 por un equipo de arqueólogos de la Universidad de Granada. Pertenece a la Cultura del Argar, que se desarrolló durante la Edad del Bronce por las provincias de Almería, Murcia, Granada y parte de las de Jaén y Alicante, y estuvo habitado unos 400 años, desde el 1850 hasta el 1450 antes de Cristo.
Se asienta el poblado sobre un espolón de pizarra que se alza dominando el valle del río Rumblar. También controla el arroyo de Valdeloshuertos que, desde el núcleo urbano de Baños de la Encina, conduce a su desagüe en el río Rumblar frente al yacimiento; y el arroyo de Salsipuedes, que a manera de desfiladero lo rodea por su parte occidental.
Se trata por tanto de un enclave defendido de manera natural por una serie de acantilados pizarrosos, siendo tan sólo accesible por su parte occidental en la que se construye una gran muralla de varios metros de altura que fortifica el poblado.
Sobre este majestuoso cerro y sus laderas se construyen las casas, sobre un terreno aterrazado, a modo de escalones, que se comunican entre sí por calles estrechas y pasillos. El poblado se completa con una gran cisterna en la parte más baja que recogería el agua de la lluvia, tanto para personas y animales como para los trabajos industriales que se desarrollan en el poblado. El urbanismo contempla también una compleja fortificación en la zona superior del cerro, que aparece encastillado como una acrópolis.

Los habitantes de este poblado explotaron fundamentalmente las riquezas mineras del valle, habiéndose documentado todo el proceso minero: extracción, reducción y fundición del metal y la fabricación de útiles y lingotes. Martillos mineros, hornos, crisoles, moldes, lingotes y objetos aparecen en el registro arqueológico de Peñalosa mostrándonos la importancia de la actividad minera y metalúrgica. La economía se completa con la producción agraria de cereales y leguminosas, así como la explotación de ovejas, cabras, vacas, cerdos y caballos. La caza y la recolección de plantas silvestres también desempeñaron un papel social y económico importante.

Un rasgo característico de esta cultura son los enterramientos en el mismo poblado, en el interior de las casas. Este rasgo se constata igualmente en Peñalosa, en donde aparecen distintos tipos de sepulturas: en fosa, en cista, en el interior de vasijas, en estructuras de mampostería, etc., siempre como hemos señalado, en el interior de las viviendas. Los muertos, normalmente individualizados en grupos familiares (2 a 3 personas), van acompañados por ajuares materiales para la otra vida. La riqueza o la pobreza de estos ajuares han facilitado a los arqueólogos la clasificación de la comunidad argárica en distintas clases sociales, desde la más alta, formada por una aristocracia, hasta la más baja formada por siervos y esclavos.
Peñalosa sería por tanto un pequeño poblado de una hectárea y media, con una población pequeña de unas cien personas que centrarían su vida fundamentalmente en la explotación y la gestión de mineral de cobre"
El cotanillo.
De regreso, al pasar de nuevo por la calzada "romana", evocaría otra allá en Burgos, la del Almiñé, que igualmente divergería en su creación, siglo arriba, siglo abajo, porque quién sabe sobre qué cimientos descansan estas piedras.
Fuente junto a la Cueva de la Mona.
Siempre les invito a fijarse en los detalles. Todo pueblo con tanta riqueza histórica debe tener un buen "ajuar" de leyendas.
"Reanudamos la marcha para dejar atrás definitivamente el tramo final de la empinada cuesta. Empedrada a conciencia, la calle presenta tal pendiente que parece que quisiera estamparnos contra la campiña, hoy una inmensidad verde plata que suspira por una gota de agua"
El cotanillo.
Castillo de Burgalimar sobre el cerro del Cueto.
El tiempo que es el que establece las normas, el que nos precede e indica lo que hemos de hacer, nos indujo, nos conminó a que estuviéramos tan solo dos días en Baños de la Encina. Nos sedujeron sus calles y monumentos, las luces navideñas en las callejas donde imperaba el silencio y las sombras que se refugiaban en los rincones a la espera de asaltar al caminante para sorprenderle, quizás para envolverle con su pátina del pasado presente.
"Mis primeras navidades llegaron muy tarde, o al menos así lo recuerdo si no damos por válido algún chispazo de la desmemoria donde me veo jugando a pistoleros con los camellos del belén"
El cotanillo.
Y así fue que a la mañana siguiente nos dirigimos a su extraordinaria fortaleza. Una segunda visita y aún así nos pareció que con una vida no tendríamos suficiente para entender los misterios que encierran sus piedras.
Cada castillo tiene su historia, un pasado de esplendor y tragedia. Entrar por su puerta es la mejor forma de estudiarlo.
Les dejo con: Arteguías.
En pocos pueblos habré visto tal cantidad de paneles.
"Aunque el castillo de Baños de la Encina es conocido por ser uno de los mejores conservados de la etapa de dominio musulmán en la Edad Media hispana, sus inicios son muy anteriores...Ya estaba ocupado en la Edad del Bronce (cultura argárica)
Más tarde fue un oppidum íbero del siglo IV. Dada la fuerte romanización posterior de esta zona, como demuestra la existencia de la no muy lejana ciudad de Cástulo.
Pero el recinto amurallado actual tiene su origen en los tiempos del califato Omeya. Su construcción se remonta a la segunda mitad del siglo X (IV de la Hégira), y fue realizado por decisión de al-Hakam II (961-976)
Es uno de los ejemplos mejor conservados en toda la Península Ibérica de la arquitectura militar andalusí.
Tras la caída del califato el castillo fue disputado por los cristianos en varias ocasiones, debido al emplazamiento estratégico que suponía para éstos en su avance hacia el sur. De hecho fue tomado efímeramente por distintos reyes cristianos como Alfonso VII en 1147, Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León en 1189 y las tropas aliadas tras la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.
Hay que esperar, sin embargo, al año de 1225 cuando el castillo de Burgalimar fue tomado de forma definitiva por las tropas de Fernando III (1217-1252). De esta forma se incorporó a la Corona de Castilla.
Las murallas están realizadas mediante bloques de tapial superpuestos, constituidos a base de pequeños cantos rodados de río embebidos en masa de mortero de arena, arcilla, cal y agua..."
Arteguías.
"Sin quererlo, formaban un tránsito necesario entre el blanco impoluto del callejero y la inmensidad dorada de una campiña que se perdía inexorablemente por el horizonte..."
El cotanillo.
"...Estas murallas se abren al exterior mediante pequeñas ventanas saeteras. Tanto las torres como las murallas se rematan con merlones salvo el lienzo meridional, en donde se encuentra el acceso principal. En la parte noroccidental tiene otra puerta de entrada. La mayoría de las almenas tienen formas prismáticas y están realizadas en hormigón, siendo fruto de una restauración realizada en el siglo XX. Se han conservado algunas originales, tanto en los torreones como en los lienzos"
Arteguías.
"Al hilo de los asuntos de nuestro castillo, embarrados en discernir si sus murallas son de origen califal o almohade, cuando anecdóticamente ambos periodos históricos se rigen bajo el cetro de un califato; y ensalzados en si fueron erigidas por gracia de Alhaken II, aunque sin ningún sentido geopolítico para el momento histórico, o se levantaron por orden de Yusuf al Mansur como pieza destacada de una compleja partida de ajedrez disputada a todo lo ancho del pellejo fronterizo de Sierra Morena, hay uno y mil detalles de interés que han quedado relegados en el altillo de la desmemoria. Mientras tanto, con el tiempo y con cada opinión, cada una de sus grietas se hace trinchera. Apoyados en el báculo de Patricio, en su disparatada manera de mirar e interpretar cada "cascarro", lo que a primera vista nos puede parecer una minucia a poco que le damos una repensada tenemos un sillar que nos arma un castillo"
El cotanillo.
"Y es que, a uno y otro lado de la calle, junto a la puerta de las viviendas, apreciamos algunos mojinetes de piedra, a modo de sencillos poyos cilíndricos o tambores de columna elaborados con la dura arenisca color rosa salmón de las canteras locales. ¿Desempeñaban alguna función específica? Pues, aunque pueda parecer extraño, estaban directamente relacionados con la elaboración de pleitas de esparto..."
El cotanillo.
"Inmersos en el silencio, si uno pone oído escuchará el repiqueteo de garrotas en tertulia, el hilo de una conversación que sienta cátedra sin más sustento que la experiencia que da toda una vida en el tajo, que ya es más que suficiente, o el murmullo que mana de un corrillo y habla de sacrificios y sufrimientos, de un futuro de esperanza..."
El cotanillo.
"...cuando el molino fondeaba en la plácida quietud del mediodía, el cielo se tornó de un rojo vivo, como cuando los últimos rescoldos del hogar se desperezan y avivan bajo el efecto del fuelle"
El cotanillo.
Y pienso que en un pueblo como Baños se nos abren infinidad de rutas, una de ellas iría con la mirada puesta en los numerosos dinteles que amenizan el callejear. Dinteles que ofrecen al visitante toda una escuela de simbología.
" Considerando que están ubicadas en las puertas de los edificios, tanto religiosos como domésticos, podría afirmarse que las cruces están relacionadas con la acción de persignarse, entendida esta como el acto de realizar la "señal de la cruz", al entrar o salir, mientras se ora o invoca a Cristo como respuesta a promesas y ritos individuales"
El cotanillo.
"En el lugar más insospechado y en la esquina más oculta, sobre el encaje de harina, destaca una anotación apenas inteligible, alguna suma, una receta hurtada a la desmemoria o cualquier deuda sin pagar. Perdida la rutina de contar días, el descolorido calendario de pared conserva impreso el borrador de un viejo dicho y, sobre la tela de araña que envuelve la bombilla y despide destellos de plata, se derrama un soneto de luz"
El cotanillo.
"Regresando a mis días de chiquillo, en aquella calle empedrada con ripios de arenisca, que no son los que ahora soportan nuestros pasos, veo hatos de cabras que me recuerdan días de candelaria..."
El cotanillo.
"Para ser fieles a la realidad, el exterior de la vivienda respondía a la tipología más andaluza, la típica casita pequeña de un blanco que rallaba la pulcritud, pero que en su interior, bajo esta primera capa de cal, escondía un revoltijo edificatorio de habitaciones que se metían en los solares colindantes, un verdadero laberinto de alcobas de corte austero y muy castellano..."
El cotanillo.
Si algo he ido aprendiendo de nuestros pueblos jienenses es su querencia por los miradores. Para suscribirse a vistas, a puestas de sol, a calmados amaneceres, como previsión de tormentas, de ventoleras, de cómo intentar domesticar al tiempo acomodándolo a nuestro servicio. Imposible, nos dicen los años vividos. Comprenderán que todo esto queda en una ensoñación. Pero las vistas, siempre magnificas, se prestan a ello.
¿Y qué decir de arcos y otros elementos arquitectónicos del pasado? Cuidados con tanto mimo. Admirable.
¿Y qué ver en Baños de la Encina?
Lo primero será siempre callejear, la mejor forma de bocetar una localidad.
Puntualizemos que entra dentro de esa categoría de "Pueblos más bonitos de España"
-Su castillo.
-Cripta y ábside de Santa María.
-Iglesia de San Mateo.
-Ermita de la Virgen de la Encina.
-Ermita de Jesús del Llano.
-Calle Santa María.
-Arco de los Benalúa.
-Mirador Cerro del Cueto.
-Palacios: Casa torreón Dávalos, de los Molina de la Cerda, de las Viudas, casa Medinilla, palacio de los Priores, Casa Consistorial, palacio Escalante, casa de los Delgado de Castilla.
-Ermita de Jesús del Camino.
-Molino de viento.
-Pozo de la Vega.
-Plaza Mayor.
-Hospital de la Sangre de Cristo.
-Matadero del Santo Cristo.
-Monumento "ruedas del molino de aceite"
-Camino Romano o Real del Puerto del Rey.
-Museo del territorio/Centro de Interpretación.
-Yacimiento de Peñalosa.
-Embalse del Rumblar.
-Paisaje minero del Centenillo.
(Bury restaurante)
Añadiría los caminos y sus efectos sobre el visitante. ¿Qué sentiría al tocar la Piedra Escurridera?
Casa de la familia Muñoz-Cobo.
Como punto y seguido: No olvidemos admirar los nombres de las calles y su particular toponimia.
"Se nos dijo que había que correr para llegar lo más lejos posible...y en el camino perdimos la humanidad y el criterio para dilucidar la verdad de la mentira. Y como idiotas seguimos perdiendo el tiempo, y hasta la vida, intentando adelantar a los demás"
El cotanillo.
Diciembre del 2022.
Dedicado a mi hijo, por su grata compañía, por las imágenes que ha compartido conmigo en este viaje al pasado.
Imprescindible:
El blog: "El cotanillo"
No hay comentarios:
Publicar un comentario