jueves, 30 de abril de 2026

ESCRITORES EN TUDANCA (CANTABRIA)

 



"Le veo a usted en su casa de Tudanca, entre una tibia brisa de membrillos y nogal pulimentado, trabajando en cosas bellas por el día, y durmiendo un dulce y lento sueño de oso por las noches"


Federico García Lorca.





Quisiera que esta entrada fuera un homenaje a todos los escritores, conocidos o no, que tanto hacen por nosotros los lectores, ¡cómo nos cambian la vida!

¡Qué sería del mundo sin escritores!

Y a su vez también es un homenaje a nosotros, los lectores, los que acuñamos expresiones, relatos, emociones, inquietudes...gracias a los libros.

Los escritores nos hacen la vida más fácil gracias a los "mundos" que crean, ficticios o reales, que nos abren puertas. Se nos invita a recorrer los mismos escenarios que ellos concibieron, nos dejan viajar de su mano y una vez sumergidos en la trama, se nos da vía libre: "¡Sigue tu camino!".

Se habrán fijado que un libro que, en nuestros estantes o en las bibliotecas, nunca ha sido leído es como un "alma en pena". Reconozcamos que para crear una obra se necesita mucha dedicación y cuando ya está editada es como dar alas a un hijo. Pienso en ese especial regalo que supone traspasar tu creación a los lectores y esperar cual será su respuesta. Entonces, ¿qué ocurre con los libros que apenas nadie lee?

Hoy estaremos en Tudanca, nos acercaremos a conocer sus casas tradicionales de solana y piedra. Iremos en busca de la famosa Casona de José María de Cossío, autor que consiguió, con sus dotes de buen tertuliano, ser amigo de un buen número de escritores que hicieron en ese lugar apartado del mundo su parada y fonda.

El tiempo que nada perdona, que arrastra recuerdos y transforma nuestra existencia, también ha conseguido cambiar a la literatura actual. Ya no hay tertulias ni generaciones de escritores que aúnen criterios. 

Abril incluye en su agenda el Día del libro. Rehuyo de esas fechas concretas que nos imponen, así que hagamos un mes del Libro, un año del Libro, una vida dedicada para y por el Libro.

Leemos para escapar, para soñar, por necesidad, buscando la anestesia que nos prodigan las páginas de una obra. Al igual que hay miles, millones de flores, los hay en libros. Escojes una obra para combatir la tristeza, para huir de lo que acontece y no quieres que suceda, como muro que detiene la tristeza.  Se "cocinan páginas" para encontrar en ellas a nuestro mejor aliado. Palabras que combaten la pena. El espectáculo en el que no es necesario sacar entrada. Un libro para entretener, para devolvernos la risa o el llanto. Para derivar nuestros caminos a un lugar común donde lo que acontece no nos hiele la sangre. 

Las habilidades de un escritor que nos seduce no tiene comparación con nada. 

Primero fueron los cuentos que nuestros padres nos leían y cuando aprendimos a leer solos, descubrimos un mundo que no conocíamos, no hacía falta viajar para encontrarte con hadas o duendes, estaban en tu habitación, porque salían del cuento que abrías. La escuela y los maestros fueron nuestra mejor formación. Luego el futuro en las páginas de más libros, la carrera. Y mientras tanto el ocio lo ocupábamos con una buena obra que te enganchaba hasta la médula. Y conforme creces, y la vida se detiene no paras de encontrar lecturas que te ayudan a evadirte. 

Evadirse para olvidar, para contrarrestar las penas que pesan, que te agostan como la mies en verano. Te descalzas sobre puntas de cristales porque no hay zapato que te una a la tierra. La vida, con demasiada frecuencia, es un horizonte nublado que empaña nuestro camino. A estas alturas puede que ya se hayan dado cuenta que hoy me tocaba escribir sobre la tristeza, la soledad, impuesta o creada por nosotros mismos y cómo combatirla con lectura. 

Hay dos circunstancias que nos hacen abrir los ojos en relación con quienes nos rodean, una es el duelo y la otra la depresión. Aunque a veces se tinte con la palabra "decepción". En ambas se pierde, se mancilla la vida, es como dar un paso atrás sin remisión. Aunque crean que de ambas se pueda escapar, lo cierto es que con demasiada frecuencia puede haber recaídas. Lo positivo es que puedes hacer una selección de quienes creías eran tus amigos. Porque los amigos de verdad nunca te dejarán. Precisamente cuando más necesitas su apoyo, no están, es curioso. 

El duelo es irreparable, ¿cómo sustituyes a la persona que has perdido? En la depresión, sientes que nadie te apoya, que no te comprenden, y te aíslas tu mismo, en un ovillo que aprieta. Ocurre que esto se convierte en un círculo, una cadena fuerte y amarrada a tu alma, infranqueable si no sabes cómo romperla. Te ayudarán o lo intentarán, lo sé, pero cuando esa pena, (otra definición), te embarga por todos los costados, es difícil traspasarla.

Y vuelvo a una frase que escribí antes, ¿qué ocurre con los libros que apenas nadie lee? y... ¿qué ocurre cuando caminamos con el peso de la tristeza y nadie o casi nadie nos ayuda? Es la indiferencia la que marcará nuestras vidas, esa tristeza que no expresa deseo de abandonarnos.

Hagamos un acertado ejercicio que nos ayudará. Vayamos a las bibliotecas, no podemos permitir que algunas se vayan cerrando, busquemos esos libros que nadie abre, hagámoslo por su autor. Y a la par, tras recuperar esa desconocida lectura, miremos a nuestro alrededor, por nosotros, por quienes están afligidos. Es ahí donde se entremezclan esas habilidades de lectura y escucha. Dejemos de un lado el ser "nosotros" y prestemos oídos a los demás. Seamos generosos y empáticos.




"El municipio de Tudanca pertenece a la comarca de Saja-Nansa.
Tiene 154 habitantes distribuidos en cuatro núcleos de población: 
Santotís (capital administrativa), Tudanca, La Lastra y Sarceda"

En esta escultura podemos leer:

Ayuntamiento de Tudanca.
En homenaje a la mujer rural luchadora incansable.
2015
Obra de Vicente Diestro.




Así les queda claro que nuestra Tudanca de hoy queda incluida en esa enorme lista de pueblos, por los que vamos pasando, con muy pocos habitantes. Aquí, como en tantos otros lugares, son escasos pero bien avenidos. La sensación que tienes cuando paseas por Tudanca es que es un pueblo recogido, pequeño. Donde se derrocha afabilidad, donde la bienvenida es un abrazo de verdes praderas, de montañas que ondulan el horizonte, donde hasta el color de la piedra también te acoge.




Hasta su iglesia es pequeña. Pero enmarcada en un paisaje que enamora. Toda mi querida Cantabria posee esa particularidad.





¿Y si nuestro mundo, nuestra vida, transcurriera por una sola calle sin permiso para dar la vuelta, como para tirar hacia adelante y no volver la vista atrás? 

Entonces es que nuestro mundo sigue el mismo camino que un libro, página a pagina avanzando.




"Los corazones no duelen y pueden sufrir, hora tras hora, hasta toda una vida, sin que nadie sepamos nunca, demasiado a ciencia cierta, qué es lo que pasa"

Camilo José Cela.





Nos acompaña en estas páginas-calles-paradas, la amena lectura de Viajes National Geographic: "El pueblo de Cantabria que esconde un santuario de la literatura española y enamoró a Lorca, Unamuno y Alberti: "Era cosa de magia" de Mari Carmen Duarte.




"Entre las calles de este Conjunto Histórico-Artístico, uno de los pueblos más bonitos de Cantabria, la cultura local sigue viva a través de una curiosa costumbre ancestral que tiene que ver con las bellas terrazas de cultivo de su valle y la vida en comunidad.




De nuevo una casa es un libro, porque te acoge y con sus páginas-ventanas te invita a observar el paisaje, el paso del tiempo.





"Era como cosa de magia...Parecía aquello la puerta fatídica e imponente del otro mundo, de ultratumba. De otro lado estaba la terrible realidad que pesa y queda: de nuestro lado, el ensueño lunar de la vida que pasa. En el fondo, cantaba a la luna el río Nansa"

Unamuno.





RUTA LITERARIA DE LA CASONA DE TUDANCA.


Parada Miguel de Unamuno.

"Poeta, dramaturgo, novelista, filósofo y ensayista español; de una sagacidad, agudeza e independencia poco frecuentes en la literatura hispánica. Unamuno es el mejor prototipo del pensamiento filosófico-moral que alienta y patrocina el trabajo crítico de los escritores de la generación del 98. Nació en Bilbao y murió en Salamanca. Estudió el bachillerato en el Instituto Vizcaíno, prosiguió sus estudios en la Universidad de Madrid, donde se doctoró en Filosofía y Letras. Se sometió a oposiciones y obtuvo, en 1891, la Cátedra de Griego en la Universidad de Salamanca, para la que sería nombrado rector de dicha institución, en cuyo cargo permaneció muchos años. Además de escritor y profesor, colaboró en gran número de revistas y periódicos de su tiempo. Fue conferenciante en el Ateneo Madrileño y en diversos centros de cultura. Fue hondo y fecundo, pero siempre "unamuniano", es decir, muy suyo, inconfundible.

En su poesía, Unamuno se deleita, se confiesa, se abre, nos muestra su amor familiar y religioso sinceros, su profunda angustia ante el ser, ante Dios, ante la muerte y ante la inmortalidad del alma. Es un debatir y debatirse continuo consigo mismo.

El gran Unamuno describió Tudanca de la siguiente manera:" A un lado y otro del río Nansa, en el valle de Tudanca, se alzan montañas y riscos, revestidos de robledos y hayedos, con avellanos y otras especies además de altas praderas que cierran el azul del cielo con la verdura de los patios, a los que viene a acariciar la bruma tutelar. En el fondo, junto al río, los maizales ponen su nota de cultivo casero. Y entre los maizales, junto a la pobre iglesuca, está cerrado el huerto de la muerte, el cementerio de Tudanca, sobre el que vigila una cruz de piedra". Pasó un tiempo en la casona durante el año 1923 junto con José María de Cossío a quien transmitió su gran afición por el mundo taurino"





"Se desciende hasta Tudanca entre casas de piedra de doble altura, con balcones de madera, y algunos antiguos hornos, caminos impolutos y la armonía de una arquitectura al unísono...




las calles acusan la inclinación de las laderas que acogen cultivos y la exuberancia del entorno natural, libres de coches y con un legado literario único...

Tudanca está presente en las palabras de un célebre erudito que encontró aquí su hogar, escribiendo y recitando poemas a huéspedes tan apasionantes como Federico García Lorca o Rafael Alberti, y del que hoy queda uno de los archivos más extraordinarios de la literatura española"





Parada José María de Cossío.

"Crítico literario e historiador taurino español nacido el 25 de marzo de 1892 en Valladolid. Cursó estudios de Derecho y en Madrid realiza su doctorado. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca. En 1920 editó su primera obra, un poemario titulado Epístolas para amigos. Colaborador en publicaciones como El Sol, Revista de occidente y ABC. En 1948 ingresó en la Real Academia Española con el discurso "Lope de Vega, personaje de sus comedias" y ocupó el sillón G. Participó en la fundación de la revista Cruz y raya, junto con José Bergamín, en 1933. Especialista en la poesía española de los siglos XVII y XVIII, debe su afición taurina a José Gómez, Joselito, al que conoció cuando estudiaba Derecho en la Universidad de Salamanca, al que siguió siempre y del que acabó por publicar: Panegírico de Joselito (1953).

Otras obras suyas son: Los toros en la poesía castellana (1931), La fiesta de los toros y Tratado de toros extremeño (1949). En 1943,  inició la publicación de Los toros, su obra magna, que concluyó para él, en 1961, cuando pasó a dirigir la enciclopedia Antonio Díaz-Cañabate. José María de Cossío falleció en Valladolid el 24 de octubre de 1977.

De todos es conocida la prodigalidad de José María de Cossío para con sus amigos durante largos años. Los últimos años vivió  en la casona familiar solariega de Tudanca donde compartió comidas y largas sobremesas con el matrimonio formado por la poeta cántabra Matilde Camus y Justo Guisández. Tuvo una especial vinculación con Cantabria. Escribió varios libros sobre autores montañeses, sobre todo José María de Pereda, de quien editó las Obras completas. Gracias a él, La Casona fue frecuentada por los más ilustres escritores del siglo XX. Ellos divulgaron el nombre de Tudanca por todo el mundo hispánico y con sus escritos contribuyeron a enriquecer los fondos documentados de su archivo. 

Cossío siempre estuvo unido a la Casona de Tudanca. En ella pasaba desde principios de mayo hasta finales de octubre, en que regresaba a Madrid.

El 2 de mayo de 1975, cedía la Casona, su huerta, muebles, libros y cuadros a la Diputación Provincial de Santander"




"Robledos, hayedos y avellanos se disputan las suaves colinas de Tudanca, dejando a sus pies construcciones tan interesantes como la iglesia de San Pedro o el palacio de la Cuesta, aquelarre literario de la localidad.





Más conocido como La Casona de Tudanca, este gran edificio se construyó en el siglo XVIII para el vecino Pascual Fernández de Linares, quien amasó una gran fortuna en Perú, y pasó años después a las manos de José María de Cossío.






El vallisoletano, amante de los toros y de la lengua, con estudios de derecho, filosofía y letras, era un habitual de las tertulias y escritor prolífico que colaboró y animó a otros a hacerlo en revistas literarias,  a varias personalidades de la Generación del 27 a las que también acogió en su casona, donde se recitaban poemas, se charlaba durante horas y se fraguaban publicaciones y amistades.





Actualmente, la casona es museo y archivo, un lugar donde se guarda correspondencia de aquellos grandes escritores, muchos de ellos autografiados, manuscritos y epistolarios que suman más de 25.000 volúmenes, y que también cuenta con pinturas de Ignacio Zuloaga o José Gutiérrez-Solana y una pequeña capilla. No suficiente con eso, la casona es también el escenario histórico de la novela Peñas Arriba, de José María de Pereda"




"Hoy querría decirte
lo que no te dije ayer.
Y ayer no te lo dije
por decírtelo hoy.
Te lo diré mañana
los ojos desvelados de tanta niebla sola"

Giner de los Ríos.




Pero por aquí también pasaron: Cela, Gregorio Marañón, Giner de los Ríos, Carlos Gardel..

Y ahora pasamos nosotros.

Luego, pasarán ustedes.

Escritores, lectores, interactuando en este pasadizo a la memoria.





"Personalidades como Gerardo Diego, Miguel Hernández o Jorge Guillén también pasaron por el lugar para dejar su huella en tertulias y horas de historias, nostalgia y compañía que más tarde haría que la ilustre Concha Espina, amiga de Cossío, definiera el lugar como un "señorío feudal del sentimiento".




Me parece ver, asomado a esta Tudanca literaria, a mi admirado Miguel Hernández a quien su amigo Cossío salvó de la pena de muerte, conmutada por la cárcel que luego acabó con el trayecto vital de este enorme poeta.

"No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida"

Miguel Hernández.





"Las tinieblas de los montes, la lucha de los vientos-el ábrego y el gallego-, unidas a aquellas soledades, me dieron nuevos ángeles para él. Fue allí, en Tudanca, donde del verso corto, frenado, castigado, pasé insensiblemente a otro más largo, más moldeable al movimiento de mi imaginación de aquellos días"

Rafael Alberti.







Parada Federico García Lorca.

"(Fuentevaqueros, 5 de junio de 1898-Viznar, 19 de agosto de 1936) poeta y dramaturgo español. En 1915 comienza a estudiar Filosofía y Letras, así como Derecho, en la Universidad de Granada. Forma parte de El Rinconcito, centro de reunión de los artistas granadinos donde conoce a Manuel de Falla. Entre 1916 y 1917 realiza una serie de viajes por España con sus compañeros de estudios, conociendo a Antonio Machado. En 1919 se traslada a Madrid y se instala en la Residencia de Estudiantes, coincidiendo con numerosos literatos e intelectuales. Junto a un grupo de intelectuales granadinos funda en 1928 la revista Gallo, de la que solo salen 2 ejemplares.

En 1929 viaja a Nueva York y a Cuba. Dos años después funda el grupo teatral universitario La Barraca, para acercar el teatro al pueblo, y en 1936 vuelve a Granada donde es detenido y fusilado por sus ideas liberales.

Escribe tanto poesía como teatro, si bien en los últimos años se volcó más en este último, participando no sólo en su creación sino también en la escenificación y el montaje.

En sus primeros libros de poesía se muestra más bien modernista, siguiendo la estela de Antonio Machado, Rubén Darío y Salvador Rueda. En una segunda etapa aúna el Modernismo con la Vanguardia, partiendo de una base tradicional. En cuanto a su labor teatral, Lorca emplea rasgos líricos, místicos y simbólicos, y recurre tanto a la canción popular como a la desmesura calderoniana o al teatro de títeres. En su teatro lo visual es tan importante como lo lingüístico, y predomina siempre el dramatismo.

Se cree que fue el 16 de agosto de 1933 cuando recaló la compañía teatral La Barraca de Federico García Lorca  en el pueblo de Tudanca. Tras conocer el título de "barranquito honorario" a José María Cossío propietario de la casona de Tudanca en aquella época y amigo personal del ilustre escritor granadino. Dicho documento aún se conserva para rescatar del olvido tantos nombres y la presencia de La Barraca en Tudanca"





"Estos pastos son protagonistas de una costumbre ancestral llamada "prao concejo". Descrita también por Unamuno con gran curiosidad, la tradición consiste en dividir en ocho partidas el terreno y cada una de ellas en tantas suertes como ganaderos tienen derecho. Los lotes se adjudican luego mediante sorteo e ipso facto da comienzo la siega, tras la cual se bajaba la hierba cargada en basnas y ahora con vehículos"

Mari Carmen Duarte.

 



"De la sombra de otoño se fabrican palabras,
de las palabras nubes, nubes,
de las nubes mejillas,
de tus mejillas nace el sol los días pares,
la luna fría los impares,
¿lo sabías tú acaso?..."

Gerardo Diego.





Parada Rafael Alberti.

"Rafael Alberti Merella (1902-1999), poeta y dramaturgo, nació en el Puerto de Santa María (Cádiz). El 27 de abril de 1977, tras treinta y ocho años de exilio regresa por primera vez a España. Sus primeras palabras al descender del avión fueron: "Me fui con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta en señal de concordia entre todos los españoles". Su ya hoy mítica vida está ligada, durante casi un siglo, a los acontecimientos culturales, políticos y sociales más destacados de nuestro país. Desde su filiación al partido Comunista, su labor en la Alianza de Intelectuales Antifascistas durante la Guerra Civil, su colaboración durante la contienda junto a María Teresa León y otros intelectuales en el salvamento de importantes obras de arte de nuestro patrimonio cultural- "Las meninas" de Velázquez, "Carlos V" de Tiziano...-, hasta su rica presidencia honoraria con Dolores Ibárruri de las primeras Cortes Democráticas...Todo ello lo convierte en un personaje singular de nuestra historia más reciente.

Rafael Alberti ha llenado con sus versos las páginas más importantes de la poesía contemporánea. Su pertenencia a la mítica Generación del 27 lo liga al grupo de mayor esplendor poético del siglo XX, que él ha ido atravesando con una ética y dignidad ejemplares, reconocida con numerosos premios entre los que destacan el Nacional de Literatura , el Lenin de la Paz, el Nacional de Teatro y el Cervantes de Literatura.

En la edición publicada en España en 1957 de La arboleda perdida, Rafael Alberti recuerda que en 1928 fue invitado, tras una grave crisis personal, por José María Cossío a pasar unos días en su casona de Tudanca. "Y allí llegué con él, una noche de lluvia, a caballo, alumbrados por un farol, entre arroyos crecidos y golpes de ventisca. Y como al partir "entregué a Cossío El Alba del Alhelí, ante el ofrecimiento generoso de publicarlo a expensas suyas en su colección de libros para amigos..."

Escribe Alberti: "En Tudanca, pueblo apenas de cuarenta casas, vivíamos solos, rodeados de pobres campesinos...la casona era hermosa. Buena biblioteca, sillones fraileros, chimeneas de campana para el frío, agudo y prolongado allí, en el norte. La solana daba al jardín, un pequeño vergel de flores y frutales"




¿No han leído aún Peñas Arriba?

Centenario José María de Pereda.

"Nuestra casa de Tablanca (Tudanca) ejercía en todo el valle, por virtud de su condición benéfica amén de ilustre, cierto señorío indiscutible y patriarcal, y era el paradero obligado de todas las personas notables que pasaban por allí, incluso los obispos"

¿A qué esperan para leerlo?




"Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir"

Gregorio Marañón.


Portada y contraportada idénticas. Abrir y cerrar un libro en Tudanca, en cualquier rincón, es lo más cercano a rozar el cielo, en todo su esplendor y con los pies en la tierra.

Dedicado a mi amiga Nani, a quien un libro hace sentirse como en un sueño revelador donde no se admite despertar.

Septiembre del 2025.





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