sábado, 18 de febrero de 2017

UN PASEO POR LA SIERRA DE LA CULEBRA. ZAMORA.

A veces son solo gestos lo único que buscamos en el camino. Esa aproximación sincera de las sencillas gentes que habitan pequeñas localidades. Gentes a la espera de conversación. Un cordial saludo y de ahí surge una charla interesante, un descanso merecido, un regalo espontáneo. Y esos gestos devienen, a veces, en una inesperada compañía, con un: "Venga usted conmigo que le voy a enseñar mi pueblo". Reconozco que siempre he sido tratada con amabilidad, quizás porque llame la atención que camine sola,  porque la soledad te da facilidades para conectar mejor con los demás o quizás sean ellos los que necesitan ser escuchados, porque este aislamiento termina apretando, asfixiándote cuando se convierte en tu día a día.Todos precisamos que alguien nos preste atención. Surge entonces la confusión, el intercambio de papeles, ¿quién está más solo?, ¿quién necesita a quién?. Siendo objetivos, nos necesitamos entre todos, el acercamiento siempre termina enriqueciéndo a las dos partes, podemos ofrecer y podemos recibir. Caminemos pues juntos en esta aventura.
Quisiera hacer con esta entrada una invitación a que vean como son  las comarcas de la Sierra de la Culebra en Zamora, una mirada particular, un viaje en el tiempo. Se trata de una zona donde ha hecho bastante mella la despoblación. También es un Espacio protegido natural pues aquí se encuentra la mayor concentración de lobos de toda España.
Fue un viaje por la comarca de La Carballeda con los pueblos de Villardeciervos, Dornillas, Santa Cruz de los Cuérragos y una brevísima parada en Otero de los Centenos. Y la comarca de Aliste con los pueblos de Flechas, Riomanzanas y San Pedro de las Herrerías. No fue suficiente para entender estas dos comarcas del noroeste zamorano, pero sí para dejarme enganchar por su belleza, por su arquitectura, por sus gentes. Como me ocurre siempre, dejo la puerta abierta para regresar.
Me tomo un descanso en el camino sin tratar de hacer un viaje interior, en su doble acepción, por una parte transitaré por calles a excepción de la ruta que une Riomanzanas con Santa Cruz y dejaré en blanco el pie de foto de alguna imagen hasta que pueda tener la suficiente información de lo que veo.
Hago uso del " Diccionario estadístico e histórico de los pueblos de España" de Madoz,  del año 1845 porque es una fuente interesante de lo que eran estos pueblos. Localidades a las que tras asomarte, sobrecogida por tanta belleza, terminas pensando que el pasado continúa inalterable.




Mi destino es Villardeciervos, un bellísimo y pequeño pueblo declarado Conjunto Histórico Artístico.




Una breve parada para estirar las piernas tras tan largo viaje.
Me interesan los detalles, lo que se mantiene en pie con fatiga.
Villardeciervos tiene rincones espléndidos, un motivo importante para venir hasta aquí.




La tarde es larga, vuelvo a la carretera, quiero ver Dornillas, no puedo esperar a mañana.
 Otra breve parada, Otero de los Centenos. Cuenta con 36 habitantes.



Me encuentro con el Río Negro. Paro junto a un puente, desde aquí se puede acceder a una ruta que pasa por varios molinos y que conecta Dornillas con Sejas de Sanabria.




Dornillas es un encantador pueblo con interesantes ofertas para el senderista.
Tiene 3 ermitas, la de la Vera Cruz, la de Santiago en ruinas y la de San Tirso, que a su vez contiene el cementerio dentro.




Veo bullicio de gentes, están rehabilitando algunas casas.




En realidad en invierno solo queda un único vecino.



Según Madoz: "...tiene 24 casas y escuela de primeras letras, cuyo maestro percibe, además de los 60 reales de dotación que disfruta, 1 real y una libra de pan al mes por cada uno de los 16 niños que la frecuentan...



...iglesia Santiago Apostol, anejo de Lanseros; una ermita arruinada que sirve de cementerio.
Y dos fuentes de buenas aguas para el consumo del vecindario.




Población: 14 vecinos, 54 almas.
Tiene censados 8 habitantes.



El terreno es de mediana calidad y le fertilizan las aguas de un arroyo que baja de Espadañedo, al que cruza un puente de madera en el centro del pueblo para la comunicación de ambos lados.



Los montes están cubiertos de urces y carrascos.



Producción: centeno, lino, patatas y alguna hortaliza; cría ganado vacuno, lanar y de cerda; caza de perdices y liebres. Industria y comercio: 20 telares de lienzos del país que llevan a Toledo y otros puntos.



Recibe la correspondencia de Mombuey.



Ahora, en septiembre, Dornillas es un pueblo en movimiento, no descansa, intenta resurgir.



Durante estos dos días veré muchas cruces, ésta que se encuentra antes de coger la desviación a la izq. hacia Dornillas tiene una inscripción que no consigo leer.



De regreso a Villardeciervos abro de nuevo la puerta a la historia recopilada por Madoz.
Tiene 300 casas, ayuntamiento, escuela de primeras letras regularmente dotada.



Hay tradiciones que se mantienen en el tiempo como el de colocar un ramo en las casas como ofrenda.




Iglesia parroquial, cementerio y buenas aguas potables.



Su término se extiende por un gran llano hasta las riberas del Tera cultivado y con prados fértiles.



El terreno es de buena y mediana calidad y le fertilizan las aguas de un arroyo que lleva el nombre de la población y del mencionado Tera, en el que hay una barca de paso frente a Manzanal, que sirve para la comunicación con los de Mombuey.




Producción: centeno, lino, legumbres, frutas, patatas, hortalizas y pastos.




Cría ganado, con especialidad vacuno, lanar y cabrío; caza mayor y menor, y pesca de truchas, barbos y otros peces. Industria: telares de lienzos caseros.



Población 250 vecinos, 1.020 almas.
Actualmente tiene censados 450 habitantes.



Villardeciervos no solo destaca por casas con balcones voladizos, también otras de grandes sillares.



Un apunte: la gran cantidad de cruces y otros símbolos religiosos que ofrecen protección para las familias y su ganado.


                                                   
Me encuentro con esta bellísima casona de tres plantas que ha perdido sus balcones pero que mantiene trazas de originales pinturas estarcidas.



Detalles de su elegante fachada.






Fachada posterior.



Las escaleras siempre me llamarán la atención en todas estas localidades zamoranas.




Y sus peculiares fuentes, más de 40 repartidas por todo el término.




Enfrentadas, casas muy bien rehabilitadas con otras, como ésta, que agoniza junto a un descuidado jardín.




No solo se trabaja bien la piedra, también destacan detalles como la forja en las cancelas.



Al mirar hacia dentro me pregunto si se tratará de un jardín encantado.



Fachada de la casa anexa al jardín.

                           


Desde mi ventana del hotel Remesal veo amanecer.
Un alojamiento muy recomendable.




De camino a Flechas me encuentro con este monolito que indica que por aquí pasa la Vía romana XVII que unía Braga con Astorga, hoy es el GR 117.



Pasa por las tierras zamoranas de la sierra de la Culebra, Aliste, Tera y Vidriales.
La niebla subyuga de tal manera que intento entrar en ella. Pero debo continuar camino.



En Mahide una breve parada para fotografiar estos lindos gatos.



Tras una estrecha carretera que me impide parar para sacar alguna instantánea del pueblo, aparco fuera de Flechas. Un centenario castaño preside la entrada, tras él, el cementerio y la pequeña iglesia.



Situado en una hondonada rodeada de cuestas. Combátenle los vientos del Norte. Su clima es templado y húmedo. Sus enfermedades más comunes las tercianas. Tiene 5 casas. Iglesia anejo de Figueruela de Arriba dedicada a Ntra Sra de la Encarnación y buenas aguas potables.



Población 4 vecinos, 15 almas.
Tiene censados 14 vecinos, aunque me dicen en un pueblo cercano que allí solo viven dos personas.




Las típicas construcciones alistanas cuentan con casa solariega y pajar.



Flechas era una excusa especial para venir a esta comarca. Fue una fotografía de este rincón, donde un precario puente de madera sobre el río Cabrón une las dos partes del pueblo, la que me atrajo a este bonito pueblo.



No hay palabras para explicar este lugar, ni para entender las notas, los acordes que surgen gracias a la corriente del arroyo.




El terreno es de mala calidad y le fertilizan algún tanto las aguas del arroyo Cabrou.




Hay lugares que te estremecen porque te hacen sentir pequeño, otros lo consiguen con la extrema sencillez de sus suaves formas.



Durante mi paseo por Flechas solo te vi a ti.



Hay montes de roble, encina y matas bajas y prados naturales.
Producción: centeno y muy poco lino. Cría ganado vacuno, lanar y cabrio y caza de liebres, perdices y algunos venados.
Un sendero conduce a Peña Mira que con sus 1.243 m. es el punto más alto de la sierra de la Culebra.



La nostalgia sabe adoptar muchas formas. Nos engaña con su dulce apariencia. Cuesta mantener el recuerdo cuando se camina sin mirar hacia atrás.



Una breve parada en un mirador hacia la sierra.
Las líneas del cielo intentan imitar a las de la tierra.



Necesito imperiosamente caminar, me dirijo a Riomanzanas de donde parte un antiguo camino vecinal que me llevará a Santa Cruz de los Cuérragos.



Tiene 34 casas. Iglesia parroquial de Ntra Sra de la Asunción servida por un cura y buenas aguas potables. El terreno es de mediana calidad pero montañoso y le fertilizan las aguas del río Manzanas. Recibe la correspondencia de Alcañices.



Qué fácil resulta entender el pasado cuando lo ves con tus propios ojos.




Produce granos, lino, vino, alguna fruta y pastos. Cría ganado y pesca barbos. Hay algunas colmenas.
El arroyo del Fontano parte en dos el pueblo.



Población: 29 vecinos, 115 almas.
Tiene censados 30 habitantes.



De nuevo las cruces hacen acto de presencia.




La bella espadaña de su iglesia me despide mientras cojo el camino hacia Santa Cruz.



En el pueblo dos encantadoras señoras intentarán disuadirme para que no inicie este camino, me dirán que corro peligro, es época de berrea.  Llegamos a un acuerdo, no me acercaré a ningún ciervo.
Será una contínua ascensión entre pinos, jaras y brezo.



Aprieta el sol, se aclaran los bosques, ahora la jara es la reina del lugar.



Ahora es el brezo, que mantiene su floración de junio hasta noviembre, el rey indiscutible de la montaña.




Esta es la primera imagen que veo de Santa Cruz de los Cuérragos envuelta entre castaños, en plena Sierra de la Culebra.



Entre castaños discurre ahora en descenso mi paseo.



No preciso avanzar, entre ellos me encuentro tan bien que quisiera detener el tiempo aquí.



A pesar de verlos tan frondosos, algunos se muestran enfermos.
Se agradece esta maravillosa sombra que regalan.



Se trata de una ruta para BTT, el desvío conduce a Linarejos.



Al entrar a Santa Cruz me recibe una puerta abierta. Cerca encontraré una agradable señora con la que compartiré sus preocupaciones pues los castaños se mueren, se van secando incluso los ejemplares jóvenes y hasta ahora no hay solución. Este pueblo vive entre castaños y gracias a ellos.
Iniciaré más tarde un recorrido por el pueblo con ella.



Situado en la cúspide de un cerro. Reinan con más frecuencia los vientos del Norte. Su clima es frío y húmedo y sus enfermedades más comunes catarros y pulmonías.



Llama la atención la sencillez de sus viviendas.




Están enlosando el pueblo con bastante acierto.



Está declarado "Bien de interés cultural" con la categoría de conjunto etnográfico.




Son construcciones de carácter castreño.



Precioso y original rincón del CTR Santa Cruz, un buen lugar para comer y descansar.



En compañía de otra simpática señora recorreré la parte baja del pueblo, esta cruz fue un regalo de un familiar...




...y preside la puerta de entrada a esta típica vivienda. Balconada de madera para poder secar la ropa y los productos del campo.



El dueño, muy amable, de la casa rural me indica me acerque a ver el puente que hay en el valle de los Infiernos, ruta que cuenta con panel explicativo y que se adentra entre jaras a un paraje espectacular.
Confieso que, a mi pesar, tuve que darme la vuelta, tenía que regresar a Riomanzanas con tiempo.



El terreno es de segunda y tercera clase y le fertilizan las aguas de un arroyo que proviene del cerro llamado el Infierno. Los montes están poblados de brezo.
Producción: centeno, algún vino, heno y hortaliza ordinaria. Cría ganado vacuno, lanar y de cerda y caza de liebres, conejos, perdices, corzos y venados en abundancia. Tiene un molino harinero y varias colmenas.



Tiene 4 vecinos, 18 almas.
Cuenta con 10 habitantes censados.



Miremos al pasado, la casa era de dos plantas, abajo la cuadra para los animales, calor natural para el resto de la vivienda. Escalera exterior para acceder a la planta superior donde habitaba la familia. 
Corredor de madera y tejado de pizarra.



Detalle de la cruz que se sitúa en el atrio de la iglesia.




La "candonga" es una chimenea en forma de pirámide construida en adobe en su base y el resto de pizarra, con una cubierta de chapa cónica y móvil con una única abertura y rematada con una veleta. Así favorece la salida del humo a favor del viento.



Iglesia de Santa Cruz, anejo de Pedroso y una fuente de muy buenas aguas.




El horno tradicional aparecería rematado en barro sobresaliendo al exterior en forma de bóveda.




Tiene 10 casas casi todas con parrales que forman un golpe de vista bastante pintoresco.



De detalles está impreso mi mundo particular.



Sigo las indicaciones dadas al principio y me acerco al cementerio para recrear la vista con los centenarios castaños que conducen hasta él.



Un manantial rematado por grandes losas.



Un paseo muy agradable. Desde aquí se puede salir del pueblo dando un rodeo.



Cuánta sencillez a la sombra de estos bellísimos árboles.




Ya de vuelta obtengo otra panorámica de Riomanzanas.



Me encuentro con un simpático señor que me lleva a ver esta piedra tallada tan singular que muestra a un matrimonio de panaderos. Estamos ante la panadería.



Un paseo por el río y así poder entender el porqué a esta preciosa localidad le llaman "el jardín de Aliste".



Ahora imagino cuando te veo que no voy sola, eres idéntico a mi perro.



Me dicen que el puente es romano.



Aquí veo un horno perfectamente conservado.



Sin duda un paseo por Riomanzanas depara muchas sorpresas.




Es como vivir en el pasado con las comodidades del presente. No se necesita nada más.



Llego a San Pedro de las Herrerías. Voy en busca de su molino y el encantador paraje donde se ubica.



Los muchos escombros que se notan alrededor de la población y la abundancia de aguas, demuestran la existencia de algunas herrerías.



Clima algo húmedo pero sano. Tiene 7 casas, una iglesia anexa de Maide y buenas aguas potables. Cuenta con 7 vecinos, 30 almas.
Actualmente tiene 18 habitantes.



Junto al Hotel rural Veniata hago una parada para leer y descansar, perfecta combinación.



El terreno es de mediana calidad. Producción: granos, legumbres, patatas y pastos. Cría ganados. Hay varias colmenas de miel basta y alguna caza.



Una delicia de paseo entre gigantescas hortensias que acompañan el rumor del río.
Este bello pueblo cuenta con un campamento juvenil muy conocido.



El descanso abre un instante la puerta a la memoria: "Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie". Kundera.



El tiempo que nos tomamos nunca será suficiente para poder admirar lo que la vida nos regala.


Septiembre 2016.

Imprescindible la Guía turística de la sierra de la Culebra, se puede descargar.

Esta entrada va dedicada a todas las personas que me encontré en las calles vacías de estos pueblos, ellos llenaron con sus palabras y cordialidad mi memoria.
Gracias.

10 comentarios:

  1. Que preciosidad de ruta y que maravilla de pueblos. Sublime.

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    1. Anteriormente había hecho rutas por el románico zamorano y conocía la capital, pero nunca me había adentrado en estas comarcas. Fue una auténtica sorpresa, como volver al pasado y aprender de él. Todos los pueblos que visité son preciosos pero si tuviese que elegir uno, sin duda me quedaría con Flechas. Ni te imaginas el tiempo que pasé en ese espacio recóndito y mágico que hay alrededor de ese sencillo puente. Te das cuenta, en esos momentos, que a la vida no debemos pedirle más.
      Gracias por tu comentario. Un cordial saludo.

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  2. Me gustaría acompañarte en estas rutas tan bonitas que haces viendo estos pueblos tan recónditos y que tú estás mostrando.Un abrazo.

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    1. Aún permanece en mi memoria la bonita ruta a la que nos llevaste por el estrecho de Perete, lo difícil que resultó la marcha y con que ánimo, nos habíamos perdido, terminaste sacándonos del aprieto.
      Volveremos todos juntos a caminar. Un abrazo.

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  3. Muy buen post, muy visual e interesante. Espero que sigas escribiendo más posts como este. Muchas gracias y un saludo.

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    1. Gracias a ti, por seguirme y comentar. Un saludo.

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  4. Esta noche, me vuelvo a sumergir en este mundo que me fascina y que tú, Rosa, tienes la generosidad de compartir con todos nosotros. Leyendo y admirando este extraordinario reportaje sobre distintos pueblos(a cual más bello) que componen la sierra de Zamora, vuelve a mi la paz y la emoción. Me encanta imaginar a través de estos pequeños pueblos, de sus puentes y de sus riachuelos, de sus iglesias, de sus caminos, la vida de las almas que los han habitado y que aún los habitan. Los textos y las fotografías que los acompañan se fusionan en una comunión perfecta que me trae, con el tintineo de las aguas de los riachuelos, el sosiego y el descanso que necesitaba. Gracias por este maravilloso reportaje. Un abrazo muy fuerte, Rosa.

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    1. Me alegra tanto que vuelvas a escribirme que, con solo éso, me siento gratificada en este esfuerzo que hago por intentar mostrar lo que he visto.
      Tus textos, como siempre, son de una delicada traza imposibles de imitar.
      Muchas gracias. Un abrazo.

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  5. Solo he estado en un pueblo abandonado y la experiencia fué brutal,no sé si porque conocía historias y vivencias de gente que habia vivido allí, pero lo cierto es que ese día podía haber escrito el guión de una película sobre sus antiguos moradores.
    Sería mi imaginación desbordada por la belleza del lugar,( era un pueblo con río ) o serian los relatos de la gente sencilla y buena que habia escuchado, pero lo cierto es que ese día me sentí flotando por encima de las ruinas ,y empapándome de las risas y los llantos de sus inquilinos como si algo mágico me hubiese llevado setenta años atrás.
    Desgraciadamente, el río hoy no es el mismo, por obra y gracia, como siempre ,de la codicia humana.
    Cuando tenga tiempo te diré su ubicación por si no lo conoces y tienes curiosidad por conocerlo .
    Darte las gracias por el paseo y la belleza de tu relato

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    1. Aunque el río no sea el mismo, el pueblo seguirá manteniendo su encanto en tu memoria. Sí que me gustaría saber su ubicación, un lugar en ruinas siempre despierta nostalgia. Depende de la sensibilidad de cada persona el que esa nostalgia sea la que motive tan bella descripción. Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.

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