viernes, 15 de diciembre de 2017

LOS DIVERSOS NOMBRES DE LA CALZADA DEL ALMIÑÉ. MERINDAD DE VALDIVIELSO. BURGOS.



Recuerdo que esa mañana decidí descansar y cogí el coche,  entre otros lugares visité el Monasterio de Rioseco que tanto me cautivó y prolongó mi estancia más de lo previsto, y éso que nunca preveo nada. Le siguieron San Pedro de Argés, maravilloso, y un paseo por diversos rincones de ese bello Valle de Manzanedo. Al regresar hacia Pesquera me detuve ante el indicador de la ermita de la Hoz.  Frente al cartel explicativo de la calzada leí lo de su trazado, aún no era tarde y comencé a descender por ella, sin saber que ésto mismo, otros mucho antes que yo lo hicieron para ganarse el sustento. Esa tarde la calzada se desplegaba sola para mí, con la distinción de esa clase exclusiva que tienen los caminos carreteriles que los hace ser únicos, hermosos. Transitar por ella fue como entroncarse  con otra época, porque es  eso es lo que percibía. Cuando hablamos de puertas que pueden abrirse al pasado sin duda deben tener semejanza con este camino.  Me di la vuelta, aún me quedaba un buen tramo de carretera hasta el pueblo. Pero me detuve allí junto a la ermita,  rodeada de mastines y ovejas, y entablé una amena conversación con el pastor que las cuidaba, Leandro. Me descubrió el pozo de Santa Isabel, nunca antes había visto nada igual y me habló de la ermita, de la Casa de las lanas, del páramo, de los caminos, de la situación actual del pastoreo...y de su bonita Quintana de Valdivielso. No todos tenemos el don de saber expresarnos con esa mezcla de sabiduría  y sentimentalismo necesaria para defender lo que quieres, lo que te han trasmitido tus ancestros.
Este viaje del Valle de Valdivielso al páramo, por una calzada medieval, alcanza a ser como un viaje semejante al que hacemos desde lo que nos rodea a nuestro interior. Te deja una huella indeleble, con idéntico matiz al que se consigue cuando encuentras esas marcas de carros sobre la gastada piedra,  al recorrer este extenso tramo estás intentando repetir  los pasos que antes otros dieron.
La calzada se perfila con un único trazado, igual pendiente para todos, los mismos límites. Lo que cambia es la carga, ni tú ni yo la llevamos. Carga material, carga histórica. Nos separan esos largos años que quedan en parte condensados en libros, expuestos en mapas, grabados en la memoria de generaciones. Por muchas veces que hagas un camino nunca podrás compararte con el esfuerzo, con el día a día de aquellos que antes que tú lo cruzaron, lo sufrieron, lo gozaron. No podemos trasladarnos en el tiempo, no podemos mirarnos en las manos de los demás, por mucho que viaje por ella nunca me cruzaré con aquellos trajinantes de las Merindades. 
Hay entradas que me cuesta arrancar, esta es una de ellas. Quizás por la complejidad del lugar, la gran carga histórica que tiene y que de él se siga hablando con interesantes reportajes que aparecen por doquier, no puedo aportar nada nuevo, ni estar a la altura de lo que ya está escrito, ni lo pretendo...pero sí que puedo continuar con este mi diario de viajes, de enseñar o por lo menos intentarlo, de como ví y percibí este lugar, pués a la mañana siguiente ya que el día amaneció nublado, cambié mi rumbo e hice este Sendero de Malvecino por donde trascurre la calzada del Almiñé.






Este tipo de carteles me contradicen bastante, qué difícil se me hace elegir. En Puente Arenas está esa joya llamada San Pedro de Tejada. En El Almiñé, San Nicolás, ambas son grandes obras del románico burgalés.
También existe otro sendero que me acercaría al bellísimo pueblo de Quintana de Valdivielso.





Comencemos con la fuente. Aquí se prolonga para ser también abrevadero y lavadero.





Algo en común con las gentes del pasado, vemos el agua caer.





El agua, durante todo el recorrido por este encantador pueblo, me hará estrechar esos lazos que estiro hacia los lugares donde no me importaría dejarme caer para siempre.
Su situación en la vía más antigua que se conoce en el país, tenida como romana, aunque no queda una sola obra de cantería que pueda acreditarla como tal y probablemente fue transformada en la época medieval, hizo que durante ésta fuese capital del Valle.





La calle que atraviesa la población se llama Camino Real.





El Vallejo, por donde desciende la vía a la población, es altamente quebrado y abundan los saltos de agua y molinos antiguos, que le dan un aspecto muy pintoresco.






En los documentos antiguos se lee Arroyo Viñé.
Número de habitantes ciento setenta y cinco.
Su caserío está muy extendido, formando una calle larga, sin duda por acomodarse al camino que por allí descendía.






Otra buena fuente.




Los barrios principales eran los siguientes: La Llana (junto a las eras), Fuente Viñé (desde el camino de la iglesia), La Iglesia, Incinillas (en la parte baja del pueblo), Santa lucía (próximo a la ermita).





A la izquierda la antigua ermita mesón del Alba o de San Sebastián. Aquí pernoctaban los arrieros y oían misa a primera hora, antes de afrontar la subida.
Otras ermitas del pueblo son Santa Lucía y la desaparecida de San Roque.





Según el catálogo de bienes integrantes del patrimonio arqueológico de la  Merindad de Valdivielso, su atribución romano-altoimperial puede ser posible, es seguro que es plenomedieval y bajomedieval.
 El camino es visible a lo largo de más de 2 km desde la salida hacia el Oeste del núcleo urbano del Almiñé hasta enlazar con la plataforma superior del páramo en las cercanías de la ermita de Santa Isabel. La calzada presenta en su recorrido una bifurcacion, a la altura del km 57 de la carretera C-629, que aprovecha la erosión realizada por el curso del arroyo Rojas en el terrero para realizar la ascensión al borde del páramo de Masa
El tramo empedrado se corresponde con el camino denominado por Abásolo, Vía Hoz de Arreba- Valle de Mena, utilizado como camino de acceso a Burgos desde los puertos de Laredo y Santoña en la Edad Media.






Es evidente que la Cuesta de la Hoz es uno de los restos mejor conservados de la calzada medieval que históricamente comunicó Burgos con los puertos del Cantábrico.




Una tenada, establo para el ganado lanar, en las zonas altas, cercano a las áreas de pastoreo y caminos de acceso. Sirve de refugio sobre todo en invierno




 Escaramujos y endrinos acompañan a la Calzada del Almiñé.





En el Camino de la Cuesta coinciden dos tramos, uno del GR 85, bajo el bonito nombre de "ruta de los sentidos"
Y el PR- 185 o Sendero de Malvecino que es el que finalmente realice. Se trata de un  recorrido circular
de unos 13 kilómetros.




Pero fundamentalmente su atribución sería como calzada de los arrieros, de los carreteros que cargados con grandes fardos de lana se dirigían hacia la siguiente "Casa de la lana" que actualmente ya no existe en Bercedo.
Citémoslo pues como Camino de la lana.






Pero no era solo lana lo que por esta calzada  se conducía, las mercancias eran variadas, una muy importante para  Castilla, le hará nombrarla como Camino del pescado.





Quién no viendo esta imagen podría trasladarse en el tiempo a ese muro de Adriano en la isla de Britania.





La fábrica de esta calzada obedece a la tipología de los llamados "caminos carreteriles", diseñados para el tránsito de las carretas de cuatro ruedas, con un ancho de vía suficiente para que se produjese un cruce de vehículos sin problemas.
El afirmado de la calzada se compone de un empedrado superior con unas ligeras pendientes hacia los laterales para favorecer la evacuación del agua de lluvia, este empedrado se encuentra delimitado por dos bandas laterales de piedras de gran tamaño que forman los bordes de la calzada y en la composición del tablero de la calzada se incluye un encintado central de piedras de un tamaño ligeramente superior al empedrado de forma alargada, en disposición longitudinal al sentido del camino, que constituye el eje del vial, el cual divide en dos semicalles el ancho; partiendo en ángulo de 45º desde el encintado central, existen encintados transversales, probablemente para sujetar el empedrado del firme y evitar deslizamientos a causa de las fuertes pendientes.
(Datos del cartel indicativo de ruta del ayuntamiento Merindad de Valdivielso)





Trasladémonos a finales de la Edad Media,  Castilla es la máxima productora en España de lana, el "oro blanco", gracias a su gran cabaña ganadera. La oveja merina es la reina. Burgos es el rey. Toneladas de lana en bruto metidas en sacas se juntan en Burgos desde donde parten para Bilbao.
El "Honorable concejo de la Mesta" liberado de trabas comerciales aumenta el comercio interno en Castilla y favorece las ferias ganaderas, la principal, la de Medina del Campo.

Este camino fue la principal vía de comunicación de Las Merindades con la capital castellana hasta que en el siglo XVIII se abrió la ruta de Orduña, lo que supuso un duro golpe para El Almiñé. No obstante, su actividad se mantuvo hasta el año 1828, cuando Fernando VII autorizó la construcción de la actual carretera que enlaza Burgos con Villarcayo a través del puerto de la Mazorra. En el año 1831 entró en funcionamiento y La Cuesta perdió su actividad.




¿Un mojón para indicar distancias?




Pero también fue el Camino Real por el que Carlos V llegó a su retiro en Yuste.
El 28 de septiembre de 1.556 arriba a Laredo desde Gante, por delante tiene 90 leguas y un total de 21 escalas para poder descansar.
Antes la "Junta general de las Siete Merindades de Castilla la Vieja" se había reunido en Miñón, el 5 de enero de ese mismo año,  para contribuir a la reparación del camino de Burgos a Laredo.





Así que este camino no solo era el de las mercaderías, también era utilizado por monarcas, nobles y comerciantes que se dirigían a Flandes.





Pensemos por un momento que estamos ante un importante tramo de esa larga vía que unía Laredo, Colindres, Limpias, Ampuero, Rasines, Ramales, Lanestosa, Soba, Agüera, Medina de Pomar,  Bisjueces, Puente de Arenas, El Almiñé, Pesadas de Burgos, Villalta, Hontomín, Villímar, Burgos...





Un camino que a lo largo de la historia precisó de arreglos para poder verlo como lo vemos ahora.





Aquí se observan las ligeras pendientes, antes mencionadas, para poder evacuar el agua.





Pero el pasado se une al presente en las festividades: Cada primer domingo de mayo, los mozos bajan la imagen de la Virgen por la calzada hasta la ermita del Alba o de San Sebastián, desde aquí la procesión acaba en la iglesia de San Nicolás.
La Virgen permanece todo el mes de mayo, luego regresa a su santuario.





Otra posible tenada para guardar el ganado.
El concejo percibía, de lo que producía la cueva de entrambos caminos, donde se recogía el ganado de pasto, cincuenta y siete reales. Contiguos a la cueva había dos asestaderos con una majada encima para el ganado del país, pués no venía otro al esquilmo de pastos, y valían de renta quince reales y trece maravedís.





Me escapo por un momento para adentrarme en ese paisaje que da una nota distinta al robledal y a las encinas de la Cuesta. Pequeñas oquedades regala el paisaje para resguardarse de una tormenta.





Pero dentro de cada camino hay tantos otros como caminantes lo hicieron o lo harán.




Además también pasa por aquí una variante importante del Camino de Santiago, se trata del Camino del valle de Mena- Bilbao- Balmaseda- Burgos.
Este camino parte de Bilbao y enlaza el Camino del Norte y el Camino de Santiago por Balmaseda y el Valle del río Cadagua, luego recorre el valle de Mena. También se le conoce como Camino de las Merindades. En Gijano se puede elegir una de estas dos opciones: ir hacia Medina de Pomar hasta Burgos o desde Dobro dirigirse hacia Espinosa de los Monteros y Aguilar de Campoo.





Este camino recogía principalmente a peregrinos del norte de Europa que desembarcaban en puertos vizcaínos desde los primeros siglos de la peregrinación.
La etapa Medina de Pomar- Pesadas de Burgos de  34,730 km, pasa por el Almiñé.
Desde Puente Arenas se entra al pueblo, se asciende por la calzada hasta la ermita de la Hoz y desde allí se coge una pista que entronca con la carretera CL-629 que se sigue hasta llegar a Pesadas de Burgos.





Cuando llegas al alto del puerto y los caminos se separan para a la derecha acceder a la ermita de la Hoz, piensas en aquellos que hicieron posible que este sueño se haya hecho realidad.





En cualquier rincón puedes encontrar la paz que buscas, te la trasmiten los animales, la tonalidad de la luz, una charla amena con el pastor...




Aquí es justo el momento de trasladar, a este rincón,  unas palabras de mi amigo Miguel Mesa, aprendiz de pastor:
"La Real Academia de la Lengua define al pastor como persona que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de ovejas. Yo diría más: persona que tiene más licenciaturas que nadie, en veterinaria,  economía, meteorología, medioambiente, nutrición, geología. Además practica el senderismo y la botánica, sabe de logística y transporte, tiene especial intuición para diseñar estrategias en el terreno, que sorprendería a un estratega militar. Es ecologista, no de boquilla como muchos, sino de verdad y practica la solidaridad más de lo que se cree."






"No hay noticias sobre el origen de este santuario...ocupa una explanada del páramo que forma allí la sierra que limita el valle por el sur y quedan dos hermosas hayas junto al mismo, restos tal vez de frondosos hayedales.
Su iglesia es de una nave grande y hay habitación para el ermitaño y demás personas que allí se reunen el día de la rogativa, celebrada el día 2 de julio por los pueblos del Valle y muchos de Los Altos, que vienen allí con sus cruces y estandartes.
El Almiñé, como propietario del campo, hace los honores de hospitalidad a los pueblos y despide a las cruces. No  falta el clásico tamboril que alegra la fiesta. Esta consiste en misa mayor con sermón, procesión por la campa y baile popular..."
Leo en un antiguo documento.






Ángel Real escribe en su estupendo blog "De andanzas y relatos" lo siguiente sobre sus recuerdos en este enclave: "La romería a la que acudían de los pueblos de los alrededores, cita deseada que se celebraba el dos de julio, servía de devoción a la Virgen y a la vez, de encuentro de las gentes de la comarca, que año tras año se repetía con ilusión.
Las tortillas, besugo en salsa, chorizo, jamón, lomo y queso de oveja para la comida después de la misa, se metía en los capazos cubriéndolo todo con el mantel de cuadros que se pondría en el suelo para que la familia se sentara a su alrededor...En la campa junto a la ermita cuatro o cinco inmensas nogalas y un par de moreras daban la única sombra de todo el páramo, lo verde que había en aquella inmensidad."






"Se habían instalado unos chigres para las bebidas, alguna barraca de tiro al blanco y tenderetes para la venta de aperos de labranza y otros productos, no faltaba un acotado para las actuaciones de los bailes regionales...Empezó a sonar la música de Pedro y Santiago, los músicos del Almiñé aparecieron con su dulzaina y su tambor. Cerca otro hombre conocido como Jandro, el pozano, voceaba ofreciendo rifas para un sorteo de garrapiñadas y galletas; le ayudaba en esta venta su hermano Juan...La gente animada bailaba. Para calmar el reseco, los mayores tomaron un vermut, yo una Citrania de limón, yéndonos a continuación a comer"






"...Recordaba que poco antes de entrar había visto adosada en la parte trasera de la ermita una lápida con el nombre de un hombre muerto, según me contaron, por un rayo"





Hago de mi paseo por el páramo de transeúnte de ruinas.





Puede ocurrir que pases por alto esta cueva...




Se trata del Pozo de Santa Isabel.




De origen incierto.
Impresiona su estructura, el arte de colocar las piedras, como encajan.





El agua mantiene el mismo nivel durante todo el año.





"Cerquita había una fuente a la que se accedía por un pasillo largo, empedrado, que iba descendiendo hasta llegar al agua, que estaba muy fresquita" escribe Ángel Real.






Me pregunto si esta fuente tenía otra función.





En forma de túmulo.
Las respuestas a veces se consiguen con asociación de imágenes, pero aquí falla mi memoria y no consigo ubicar dónde he visto antes algo semejante.
Lo que si parece es que hubo una entrada distinta, imagino que se hundió y se hizo la que ahora contemplamos, una conjetura más.





Aquí me planteé descender por el camino o continuar, el día prometía lluvia. Precisamente por éso seguí adelante.





Vuelvo a mirar hacia la Edad Media y recuerdo haber leído que la lana de la Alcarria y los paños de Cuenca eran llevados hacia las ferias de Medina del Campo y el consulado de Burgos.
Y que en la primavera del 1.624 existe una peregrinación documentada de Francisco Patiño, María Franchis y Sebastián de la Huerta,  que comienzan su peregrinaje desde el pueblo conquense de Monteagudo de las Salinas. Sería el inicio de la Ruta Jacobea de la lana.
La historia es tan fascinante que me pregunto el porqué no se valora como es debido.





Casa de las Lanas, donde los trajineros de la Cabaña Real de Carreteros descargaban y almacenaban los fardos de lana y demás productos que transportaban. Desde allí y en virtud de determinados privilegios, las mercancías eran bajadas por arrieros y carreteros de Las Merindades, bien conocedores de la temida cuesta. El privilegio, que favorecía la economía comarcal, finalizaba al llegar a Bercedo, a su Casa de las lanas,  desde donde se organizaba el transporte hasta el puerto de Bilbao.





Como en tantos otros lugares la historia se desmorona siguiendo el paso de unas ruinas.
Cada parada que hago es para tomar nota de lo que fue, de lo que dejó de ser y aprender de lo que ha sido.






"Cuento todo ésto porque el primer sábado de julio, ahora se celebra así, se acerca. El año pasado volví después de muchos años y algo había cambiado.
Quedaba la ermita con su espadaña, su entrada lateral y sus viejas pinturas. También las edificaciones pegadas a la ermita para resguardo de las ovejas, la vieja fuente que dicen ahora que es romana y tiene dos mil años, la lápida en recuerdo de Gregorio Alonso muerto en 1.879...
No vi burros, ni gente comiendo en el suelo, ni tormenta. Faltaba mi abuela apurando para llegar la primera, el cura no se subió al púlpito...Lo más recordado, lo más querido había desaparecido. ¡Lo que cambia la vida!..." Ángel Real.





Voy en busca del brezo en flor para darle color a la inmensa tristeza que desprende el páramo en un día gris.




Hacia la Sierra de la Hoz me dirijo, camino por ella, adivinando los limites que no alcanzo a ver.





Y como suele ocurrirme ya con demasiada frecuencia, y me preocupa, es que me distrae la senda y pierdo el norte, el rumbo. Me encuentro frente a un valle de pueblos desconocidos, de fondo unas sierras ondulantes y tras un largo escarceo en busca de salida, me bato en retirada, aceptando mi derrota, que es mi descuido, no sin antes barajar la descabellada idea de bajar monte a través.





Al final retrocedo, culpando al otoño por sus atrayentes colores que me reconducen hacia caminos inexistentes.





De vuelta me doy cuenta de estas piedras.  Agradecida a quienes han ido amontonándolas, al fondo una señal.




Camino correcto.
¿Qué se siente cuando localizas tu ruta de nuevo?
Te inflamas de aire, la alegría tiene ese fondo.




Y un sendero muy estrecho, tremendamente encantador es el que ahora tengo bajo mis pies.





Por fin la ermita de San Jorge, entre enebros.




Lo que llama mi atención es este sencillo esgrafiado, ¿tocando una trompeta?, que parece un diseño de origen popular. Muy curioso.




Pequeña hornacina con altar a sus pies.




Se celebraba la fiesta el 23 de abril,  ascendían las gentes de Toba de Valdivielso y Santa Olalla. La festividad correspondía a uno u otro pueblo alternativamente.





No soy una experta en arte, pero podría tratarse de una construcción del siglo XVI como la ermita de la Hoz.





A la izquierda  el desfiladero de los Cárcavos, en el centro el pueblo de Quecedo y a la derecha el desfiladero de Canalejas. Si no me equivoco.





A partir de aquí el paseo se hace bajo arcos de encinas, una delicia.





Quizás el tramo más bello de todo el recorrido.





Las tenadas para el ganado son de proporciones alargadas y estrechas, de altura reducida para aprovechar mejor el calor y situadas en terrenos comunales.





Con esa imagen fantasmal capaz de hacer crecer sombras envolventes, mágico bosque para ocultarse cuando las tardes se alargan.





Me reconozco como mera observadora de la fascinación de la que hace gala la naturaleza.





Si no hay color, se funde la esperanza.





Me acerco a Toba, siempre los muros nos hablan de poblaciones cercanas.





La iglesia de San Esteban situada en la parte baja del pueblo, en pleno campo, sobre el Ebro, tiene una posición admirable.





Un frondoso ejemplar de piracanta o espino de fuego, los pájaros lo adoran.





Toba de Valdivielso cuenta con 40 habitantes. Su castillo está situado sobre rocas inaccesibles por la parte del Mediodía en un alto monte poblado de encinas y brezales, de muy costosa ascensión en el resto.  Por ello dicen en el Valle que "el que da la vuelta una vez al castillo, no vuelve a darla más"
Se puede acceder, con cierta dificultad, al castillo de Malvecino por una senda que surge a la izquierda de unas eras abandonadas.




El caserío está muy diseminado y, en parte, modernizado, pero aún quedan mansiones de las típicas del Valle, con escalera de piedra exterior, protegida por vanizos, muy pintorescas.
El lavadero con dos pozas, una al exterior y la otra cubierta.






Datos del 1.752:
Libaban veintinueve colmenas.
Gastaba algunos dineros en la guía del monte y plantío de árboles y declara no tener bosques propios.
No era camino de tránsito, ni había hospital ni pobres.
Los barrios principales eran: Cal de Villa, Torrejón, A la Torre, A Fuente y Trasarroyo.
Existían las ermitas de San Roque y San Vicente.
En el término comunero de lo alto había una ermita propia de Toba y Santa Olalla, con título de San Jorge. Subsiste y es edificio pequeño de mampostería.






"En la calle del Caño, junto a la carretera, hay casa con escudo del siglo XVII, surmontado de yelmo. Es cuartelado y en el eje tiene dos lobos renversantes; en los siguientes, cruz de Calatrava, dos lagartijas sobre castillo, la encina con calderas y los dos lobos empinantes. 
Como el primer blasón, que puede corresponder a las familias vascongadas de Arresse, Arana, etc., nos hes desconocido por no figurar ninguna de estas familias en el Catastro del siglo XVIII, ni ningún caballero de Calatrava, al cual pertenece este escudo, como radicante de Toba, hemos de suponer corresponda a algún Señor emparentado con la familia de los Fernández Valdivielso, de quienes son los blasones secundarios".
(Trascribo tal como lo he leído)







Qué manos pusieron este peculiar nacimiento, qué original.





Sin duda una de las casas más interesantes que he visto en el camino. Me entretengo unos minutos en recorrerla en todo su extenso perímetro, una maravilla.





No podía faltar una puerta abierta, como símbolo desgajado,  como realidad dejada a un interminable ir y venir de personas ausentes.





Entre los sucesos ocurridos en el Valle, debe mencionarse la botadura al Ebro del barco llamado "El Iberiano Angélico Tobés", que se realizó, según consta en el Libro II de Bautizados y Confirmados de Toba que da principio en el año de 1.705, al folio 91, en tres de agosto de 1.814, día del patrón San Esteban, y fue fabricado a costa y por sólas las manos de D. Ángel Sáinz de Ebro, cura del lugar...






En la tarde tropiezo con un camino descuidado a tramos, haciendo compañía al río.





Y una encina solitaria que me trae a la memoria esos encuentros de los regidores de la Merindad para tomar decisiones en la dehesa de Quecedo.





Ya en Santa Olalla, lo primero que admiro es su lavadero a ras de tierra como queriendo impedir que nadie se acerque a aclarar sus ropas.
Situado en la margen derecha del Ebro...,en terreno llano y campo frondoso, con buena vega.





Figura ya en la donación del conde D. Sancho de Castilla al Monasterio de Oña, con el nombre de Monasterio de Santa Eulalia y en otros documentos antiguos.
Comenzó, pués, siendo un monasterio al que se agregó una población
Numero de habitantes: ochenta y cuatro.




Su caserío es del tipo corriente en el valle; algunas viviendas tienen galerías y solanas de piedra y se ven otras con arcos ojivales.






Había un arriero, cuatro tejedores y una pobre de solemnidad. Desempeñaba la escuela D. Antonio Ebro.  Los barrios principales eran: La Fuente, La Plazuela, La Pila del Corral, El Moral, Campo de San Isidro, de Enmedio y Santa Olalla. (Datos históricos)





Existían taberna, panadería y posada para los transeuntes, aunque no era pueblo de tránsito
(Datos históricos)






La iglesia de San Isidoro, construida en el siglo XVI, consta de una nave de tres tramos cubiertos por bóvedas de crucería. Su exterior es modesto, con una torre-espadaña del siglo XVIII.





Además de la iglesia existe en el camino de Puente Arenas,  la ermita de San Roque.
No quedan vestigios de las de Santa Eulalia y San Juán.





Siempre me hago la misma pregunta por qué ponerle a la iglesia número. Aquí con el añadido de una bombilla.





"Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada del sol adonde quieres,
con un sólido impulso, con una luz suprema,
cumbre de las montañas y los atardeceres"

Miguel Hernández.






Fuente con pilón  que se trata de un sarcófago de piedra caliza. Otra curiosidad en el camino.





Una vez más remarco la buena señalización existente en el recorrido.





Vuelvo a encontrarme con fuentes lavaderos y la añoranza se viene de camino conmigo.





Qué hermosa luz incide sobre el valle.





Nunca quiero que los caminos se acaben si no es porque otros han de seguir a éste.





Cuánto me queda por aprender, me ocurre igual con las montañas, no sé ponerles nombre.
¿Eres Quecedo, Puente Arenas o Valdenoceda? Disculpar mi ignorancia.





Voy llegando al Almiñé.
Las ermitas eran cuatro, dos dentro de la población, dedicadas a Santa Lucía y a San Sebastián, y otras dos fuera, San Roque y Nuestra Señora de la Hoz; la primera, cuatrocientas varas al Norte, y la segunda, a tres cuartos de legua sobre la sierra. Se reunían veintidós vecinos.






El Almiñé se viste de piedras y se desviste con bosques.





En 1.333 estaría despoblado...En 1.545 ya estaba repoblado, pués allí fundó un hospital el Sr. Ruiz Puente, el cual descendía de Rui López, Merino mayor de Valdivielso.






La población debía ya ser importante, pues pudo la fábrica de la iglesia por este tiempo hacer un retablo mayor tan importante como el que tiene. Lo indican también algunos buenos edificios que conserva de este siglo y aún del anterior.






Para entender el porqué hay tantas viejas casonas en El Almiñé, habría que retroceder hasta el siglo XIV, el valle se queda prácticamente despoblado por una epidemia de peste. En los siglos XVI y XVII se repuebla con gentes venidas de fuera que alzan casonas, fortalezas y palacios por todo el valle.





Buscándole dueño creo, que no afirmo, que perteneció a D. José de la Gala.





Había una panadería, una taberna, un mesón y un hospital de dos camas que mantenía el poseedor del mayorazgo.






Un merecido descanso frente a la preciosa iglesia románica de San Nicolás.





En el catastro de 1.752 consta que había treinta y dos, más siete viudas y seis habitantes en cuarenta y siete casas y dos arruinadas






Potro de herrar, con tejado a dos aguas, para diversos animales, sobre todo bueyes de trabajo, que aquí eran herrados.





La mayor parte de las casas solariegas se encontraban en el barrio de Fuente Viñé...se consigna que D. Juan Antonio de Arce, residente en Indias, tenía una en este barrio.






Me asomo al lavadero para ver El Almiñé de hoy.
Habilitado para convivir con el pasado desde el presente.





Y me marcho pensando en la calzada, en el agua que fluye incesante...
En que hoy he aprendido a caminar de otra manera.







1.795.




Bibliografía:

-Catálogo de bienes integrantes del patrimonio arqueológico de la Merindad de Valdivielso.
-"Apuntes descriptivos históricos y arqueológicos de la Merindad de Valdivielso", de Luciano Huidobro y Julián García Sáinz. 1.930. (Todos los textos en letra "negrita" que describen los pueblos son extraídos de este apasionante libro)
-"La mejor tierra de Castilla," brillante blog de Miguel Méndez. Artículo: "El camino de Carlos V".
-"De andanzas y relatos" Interesante blog de Ángel Real, entrada: "La Virgen de la Hoz".
-La impresionante y didáctica web: "Rutas de la lana"



Septiembre 2017.



Mi más sincero agradecimiento a Ángel Real y a Miguel Méndez por responder a mis correos.

Esta entrada está dedicada a Leandro Valle. Cumplo lo prometido, aquí queda mi testimonio de ese paso por tierras burgalesas, allí donde la historia se funde con la piedra. Gracias.







8 comentarios:

  1. 👍😊Ya esto es el no vamas Rosa,fenomenal lo explicas tanto que parece q ya lo conocemos un abrazo.

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    1. Gracias a ti Paqui, siempre estás ahí pendiente de la próxima entrada. Aunque solo tú la leyeras, me daría por satisfecha. Ánimo y que vengáis pronto para casa. Un abrazo a los dos.

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  2. Gran entrada, variada en contenido y con vistosas fotografías que muestran el encanto de la zona. Muchas gracias por la aportación!!

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    1. Cada cual aporta de la mejor manera que sabe hacer o cree saberlo, lo que encuentra en cada ruta. Ésta en particular no solo era el camino, tras él, un trasfondo histórico que pesa bastante. Solo decirle que le he dedicado bastantes horas, no al hecho de escribir, al de leer, pero eso es algo que me llena de ilusión. He aprendido a la vez que he caminado, qué más puedo pedir. Muchas gracias por su comentario.

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  3. Esta nueva entrada no deja de sorprender a los viajeros: a los que viajan realmente y disfrutan de las maravillas que ofrecen las más diversas rutas, y a los que, aunque no viajan físicamente, espiritualmente no paran de visitar lugares tan increíbles como los que nos muestras en este apabullante reportaje. Recorriendo los más diversos caminos, las calzadas más bellas, de construcciones firmes y jugando con las piedras que los elaboran, nos transportas al mundo mágico de Hoz, a esa maravillosa sierra poblada de ermitas, que un día ofrecieron a la gente unos momentos de descanso, de paz y a veces de diversión en las romerías que se celebraban en otros tiempos. El Almiñé me ha fascinado y todos los caminos que conducen a él. Gracias por esta lección de historia, por imbuirnos en este mundo que, entre las voces de aquellos que transportaban la lana,(uno de los pilares de la economía burgalesa) y el tintineo de las aguas que producían las diversas fuentes y arroyos, hacen de este paseo una delicia. Y es que nuestra imaginación, despertada con cada entrada que nos propones, nos sitúa sin ninguna duda en cada lugar nuevo que conocemos gracias a tu excelente labor. Un abrazo.

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    1. Una parada en otro de esos lugares, Urueña, que te piden recorrerlos a través de su historia, fue el que indiréctamente me devolvió de nuevo a estas tierras. Entré en una de sus encantadoras librerías, una más de mis aficiones, y allí adquirí un libro sobre las Merindades. Una vez leído, irremediablemente, sientes la imperiosa necesidad de volver tras largo tiempo a Burgos. Esta provincia siempre está en mi mente, como me ocurre con Huesca, reconoces que no puedes ir de visita, que de alguna manera caes en la necesidad de quedarte, por ello la partida siempre es muy dolorosa. En estos pueblos percibes que continúas caminando por el pasado y eso es lo que más me atrae, lo que me pierde. Aquí duele encontrarse con ese fascinante mundo inalterable donde puedes hallar todo lo que andas buscando y digo "duele" porque es algo que se ha ido perdiendo en otros tantos lugares que amas. Por circunstancias familiares tuve que regresar precipitadamente ocho días antes de lo previsto, pero con la promesa de regresar para el otoño que viene. Además debo caminar de nuevo por la calzada del Almiñé, esta vez en sentido descendente tal como lo hicieron aquellos que ciertamente son los constructores de la historia. Muchas gracias por tu admirable comentario. Un abrazo.

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  4. Después de leer detenidamente tu nueva entrada, te doy mi enhorabuena por el trabajo de investigación desarrollado, reforzado con tus fotografías que hablan por sí solas, aunque me quedo con la calzada medieval y su entorno.

    Cuando contemplo una obra así, además de admirarme por los que la ejecutaron, que fueron capaces de seguir el legado que dejaron los romanos en este tipo de vías de comunicación, con su líneas de agua central y calzadas de rodadura hacía los arcenes sobre diferentes capas de piedra de diversos tamaños para drenar el agua de la lluvia, además de fortalecer el suelo ¡aunque toda esta estructura no se vea, pero está ahí después de cinco siglos!, pienso en la cantidad ingente de personas que han pasado por estos lugares: trasportando mercancías para su comercio, desplazándose entre aldeas o pueblos, o bien de peregrinos hacia Santiago con sus historias y vivencias; Personas que se verían amenazadas por alimañas, bandidos, charlatanes; irían a las posadas a reponer fuerzas y albergase, los que tuvieran posibles; Me da escalofríos pensar en las calamidades y vivencias que nos podrían contar estas piedras milenarias, si pudieran hablar.

    Antes te he dicho que tus fotografías hablaban por si solas; verás hay varias que reflejan un pozo, un poco peculiar, pues aunque sigue las directrices constructivas de los pozos artesianos que todos conocemos, con piedras sueltas que formas las paredes y que permiten que el agua drene a través del terreno que lo circunda, en cambio su brocal está cubierto y el acceso a la lámina de agua es desde el terreno con una ligera pendiente, que permitía a los viajeros de la calzada tener acceso a la capa freática para saciar la sed, llenar los odres de piel de cabra con agua para el camino, o simplemente dar de beber a las caballerías o a los animales que llevaban con algún recipiente de cerámica o de piel para tal fin.

    Como ya finaliza el año, quiero aprovechar para darte las gracias por tus entradas a lo largo de este tiempo, que nos han trasportado a enclaves llenos de belleza y singularidad, aunque fuera de forma virtual. Gracias por tu esfuerzo y buen hacer. Feliz entrada y salida de año.

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    1. Hay muchas formas de hacerle hablar a un camino, con el trasiego a diario por su calzada, por lo que intuimos ver cuando se detiene nuestro tiempo sobre su firme o a través de libros y documentos. Pero es la sabia mezcla de todo ésto la que debe imperar para saber valorar lo que estamos viendo. Aún me sobrecoge el ver estas imágenes y recordar mi camino por su trazado. Es de humanos indagar y tú lo haces con esa clara visión que nos das con lo que ya llevas tras tus espaldas, kilómetros y preguntas hechas al unísono. No es válido caminar por caminar, todo tiene sentido. Ver lo que ocultan los árboles, buscar respuestas, encontrarse con los demás y consigo mismo. Gracias por este gran comentario y por acercarme más a ese pozo que debe guardar más de lo que vemos. Un abrazo. Feliz Navidad.

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