"Ojalá que la espera no desgaste mis sueños"
Benedetti.
No tendría sentido el que a estas alturas dejara de lado los pueblos pequeños, una vez iniciado este extenso y desconocido recorrido por la infinidad de localidades que pueblan nuestra geografía.
Si bien Liérganes cuenta con unos 2365 habitantes. En Ajanedo eran tan solo 7 en 2024. Nuestra preferencia, la mía y la de mi hijo, era alojarnos en núcleos pequeños y esto nos llevó a trazar líneas sobre el mapa cántabro. Elegimos que viviríamos unos días en la localidad de Ajanedo y, desde allí, lo primero que haríamos, tras establecernos, sería visitar al Hombre Pez.
Y a su vez esta es una historia de ventanas, abiertas al campo, ventanas que te llevan a otros lugares excepcionales donde estuviste y que tienes la certeza de que nunca volverás a ver o quizás... ¿quién sabe? La eficacia de un relato es la de caminar a través de las nubes que cubren un pueblo, sin distancias que recorrer. Recobrar lo vivido cada vez que te rindes al ensueño de la lectura
En Ajanedo no tienes la sensación de estar en un pueblo, gracias a sus escasas viviendas, agrupadas en dos zonas a distinta altura.
Ya es tarde pero emprenderemos una breve ruta. Como si quisiéramos ir a Liérganes, escogemos este sendero que nos llevará más allá de las últimas casas.
De Ajanedo encuentro muy pocos datos:
"Localidad del municipio cántabro de Miera. Tenía en 2021 una población de 8 habitantes. Se encuentra a 340 m. s.n.m. y dista 2,2 km. de La Cárcoba, capital municipal.
En su término se encuentra la Cueva de El Salitre, Bien de Interés Cultural con categoría de zona arqueológica desde 1980, conteniendo una galería con unos ciento cincuenta metros de desarrollo, en cuyo interior se hallaron vestigios de ocupación entre el Auriñaciense y el Aziliense y pinturas del Solutrense"
Wikipedia.
"En realidad, solo existe la dirección que tomamos, lo que puede haber sido ya no vale"
Benedetti.
En los caminos, que me quedan por mostrar, decido escoger a un autor en exclusiva para cada texto. Esta vez nos acompaña, como en tantas otras ocasiones, mi admirado Benedetti.
Nos adentramos en un estrecho sendero con presencia de hayas y de estos avellanos, en primer plano.
Iris foetidissima, lirio hediondo. Estas semillas son tóxicas.
Veremos también helechos, acebos...
Y las anheladas hayas. Observen su elegante porte.
"En mi alma hay un pozo y en mi sangre hay un náufrago"
Benedetti.
Llega un momento que el sendero se hace farragoso. Aquí fracturado por la corriente de agua.
Para mí, es complicado ya avanzar, la edad siempre manda.
Mi hijo continua como "comandante" de esta expedición. Más tarde me contaría lo que vio, o mejor, mírenlo ustedes.
Siento la necesidad de encontrar más datos acerca de esta pequeñísima localidad. Como pertenece a Miera (municipio), hallo que en 2025 contaba con 397 habitantes.
¿Cuáles son sus pueblos?:
-Nuestro Ajanedo.
-La Cantolla (en el 2024 contaba con 75 habitantes)
-La Cárcoba (capital) (en 2.024, eran 65)
-Irías. (15 en 2008)
-Linto. (29 en 2024)
-Mirones. (141 en 2024)
-Mortesante. (6 en 2021)
-Los Pumares. (36 en 2024)
-Solana. (22 en 2021)
-La Toba. Despoblada. (2008)
-La Vega. (18 en 2021)
Me permito unas líneas con Madoz, siempre me ha parecido curioso cómo se transforma todo, veamos la relación de localidades que este autor cita cuando se refiere a Miera:
"...cabeceras del pueblo, Solana, Cerrillos, Merilla, la Toba, Ajanedo, Linio, Pomares y Mantauza. Sobre la Corte, Carcoba y Pereda, la Cantolla, Rebollar, la Vega, Mirones y Montesante"
Busquemos más datos:
"El terreno en lo general es sumamente escabroso...los montes están poblados de robles y otros arbustos...Produce maíz, legumbres, frutas y pastos; cría ganado vacuno, lanar, cabrío y de cerda...Casi todos los hombres se dedican al oficio de picapedreros y algunos á la carpintería..."
"Somos tristeza, por eso la alegría es una hazaña"
Benedetti.
No podía faltar el recuerdo a este simpático perro que siempre nos acompañaba cuando recalábamos, de vuelta, en Ajanedo.
Qué triste fue la despedida. Nos hubiéramos quedado para siempre en este lugar apartado donde, cada mañana y al anochecer, mirar por esta ventana era nuestra declaración de cariño hacia este bellísimo paisaje.
HACIA LIÉRGANES.
"No te vayas a creer lo que te cuentan del mundo, ya te dije que el mundo es incontable"
Benedetti.
Liérganes quizás no se entendería ni sin su río, el Miera, ni sin su célebre habitante, el Hombre Pez. Su nombre: Francisco de la Vega Casar.
Se me antojó que el corazón se me encogía cuando vi la escultura del Hombre Pez. ¡Hacía tantos años que quería venir hasta aquí!
Admiren el puente de dos arcos. Construido entre 1587 y 1606. Es otro de los emblemas de este bellísimo pueblo.
Te invade también una sensación de tristeza, como si la soledad de este hombre fuese la tuya propia y la de tantos otros, por motivos diferentes. Esa soledad que no entiende de fronteras ni de idiomas.
Tras pasar el puente parece que Liérganes se abre ante nuestros ojos.
Sus meandros se recorren con lentitud.
Se divide en varios barrios: Rubalcaba, La Vega, La Rañada, La Costera, La Iglesia, Sotorrio, Calgar y Mercadillo.
No sé si eres la casona El Arral
Se abre el pueblo a una campo verde, muy verde y a casonas antiguas y mientras tanto cae la lluvia incesantemente, no da tregua.
Compruebo que es un pueblo de una amalgama de piedra y naturaleza, de agua, de peces que una vez soñaron con ser hombres o de un hombre, más concretamente, que quiso y pudo ser un pez.
Casa Langre (XVII).
No sé tu nombre. Admiro tu cuidado jardín.
Casa de Setién.
"...fechada en el año 1565. El elemento más singular de esta construcción, que sigue los parámetros de la arquitectura burgalesa del momento, es una ventana plateresca enmarcada por esbeltas columnas apoyadas en ménsulas sobre la cual se sitúa un escudo de armas. La cartela de la ventana incluye una inscripción alusiva a la Inquisición "Fides Verictas"..."
El diario montañés.
Casona de Cárcova Rubalcaba. (siglo XVIII)
Palacio de la Rañada o de Juan Cuesta Mercadillo.(XVIII)
Ahora veo con nitidez cada detalle. Es el milagro de la fotografía, que te regala cada detalle y barre la ceniza de la desmemoria.
Qué elegancia en los detalles.
Pero hemos llegado hasta aquí persiguiendo una estela, la del Hombre Pez.
Me acompaña siempre ese libro que me ha llevado hasta los confines de nuestra hermosa y desconocida España, el de Juan García Atienza.
"El hombre-pez de Liérganes es el otro nombre por el que se conoce a este personaje perfectamente identificado históricamente, puesto que su partida de bautismo figura en los archivos diocesanos que hoy se guardan en Santillana del Mar. Lo curioso e increíble, lo que raya en lo mágico, es su circunstancia vital, porque este ciudadano que vivió en el siglo XVII es protagonista de un hecho insólito que ha hecho escribir muchas páginas a investigadores tan sesudos como fray Jerónimo de Feijoo y don Gregorio Marañón.
Lo que le sucedió a este hombre, según se asegura, es que siendo aún joven, salió un buen día a nadar y, simplemente desapareció. Sus compañeros le esperaron largas horas y, en vista de que no regresaba, le dieron por muerto. Pero nueve años después, en aguas de la bahía de Cadiz, un velero recogió en alta mar a un extraño ser desnudo, con la piel escamosa como la de un pez, que no sabía hablar y sólo lograba emitir extraños sonidos.. por una circunstancia casual, se vino a averiguar que aquel ser anfibio era el mismo Francisco de la Vega desparecido en Liérganes y dado por muerto.
Se le devolvió a su hogar, y fueron inútiles todos los esfuerzos que se hicieron para que relatase de algún modo lo que había ocurrido.Sin volver a hablar, constantemente frío y seco, comiendo únicamente pescado crudo, el hombre-pez pasó nueve años más sometido a la curiosidad de quieres veían en el únicamente un fenómeno. Y un buen día volvió a desaparecer y nadie volvió a tener noticias de su paradero.
Lo curioso del caso es cómo un espíritu racionalista como el del padre Feijoo, que arremetía en sus escritos contra todo lo que significase superstición y mentira, dio crédito a esta historia, acaecida poco tiempo antes de su época, y no dudó en absoluto de su verosimilitud. Esa supuesta credulidad es la que le reprocha, al hacer el análisis de la historia, el doctor Marañón. Y, sin embargo, él mismo da una explicación al suceso que podría ponernos en guardia atenta respecto a la posibilidad de que todo este asunto pudiera formar parte de esos sucesos malditos y sistemáticamente negados, pero que forman parte de una realidad mágica con elementos suficientes para que se admita su verosimilitud. Porque el doctor Marañón da unas razones que identifican a Francisco de la Vega con los portadores de ciertas taras endocrinas que, en la realidad mágica de los sucesos inexplicados e inexplicables, relacionan a este con otros seres que, en circunstancias diversas, han sido protagonistas de hechos calificados de paranormales e incluso de milagrosos. Consultad, si tenéis tiempo, el capítulo correspondiente del libro de Marañón "Las ideas biológicas del padre Feijoo" y podréis comprobarlo.
Y posiblemente lleguéis a la conclusión que ese hombre-pez de Liérganes pudo formar parte de ese cúmulo de fenómenos extraños, benditos o malditos según sus circunstancias, pero insertos, en cualquier caso, en el apartado de lo que la razón no puede explicar, al menos mientras se guíen por las coordenadas lógicas por las que nos conduce el conocimiento aceptado"
Juan García Atienza
"Guía de la España mágica"
Para entender todo lo referente al Hombre Pez, qué mejor que entrar a su Centro de Interpretación, instalado en este antiguo molino.
Hallaremos diversos paneles que ilustran tanto los mecanismos del molino como la historia referente a Francisco de la Vega en el Liérganes del siglo XVII.
La maquinaria:
"Los hermanos de la Vega, eran niños cuando se empezó a construir el molino. Sus padres, labradores como eran, dependieron de éste y de otros molinos de Liérganes más pequeños para obtener la harina con la que se elaboraría el pan. Con carretillas, en burro o mula, se transportaban al molino los sacos de grano, que una vez molidos eran cargados de vuelta con la harina.
El mecanismo inferior:
El agua discurría desde la "presa de las Monjas" aguas arriba, paralela al río. Allí se acumulaba y entraba en la balsa interior del molino a través de la apertura en la base del edificio. Estos huecos por los que pasa el agua, tienen generalmente forma de embudo y se conocen como cubo. El agua estaba retenida en el depósito interior hasta que se abrían las portillas, que estaban encajadas en los cubos por la parte exterior. Estas compuertas cerraban el paso del agua a través de los saetillos o saetines. Los pequeños agujeros por los que el agua caía con fuerza sobre la maquinaria inferior.
El agua en chorro golpeaba cada una de las cucharas o álabes que forman parte de la rueda de hierro llamada rodicio o rodete. Esta pieza empezaba a girar y movía el tronco de madera al que estaba unido. El nombre de esta parte se llama árbol y conecta con la maquinaria superior de la molienda. Esta columna de madera era literalmente el tronco del árbol desbastado, en la que se empotraba el rodicio. Sus extremos se ajustaban en la parte inferior al suelo a través de un eje inferior de piedra muy dura, generalmente mármol. La base de este eje tiene una especie de cojinete, llamado peonera o puente. Estaba empotrada en la roca y era cóncava. La pieza convexa, conocida por peón o huevo, se encajaba en un agujero tallado en un árbol.
En lo que respecta al eje superior, era una espiga de hierro que se encajaba en el árbol y era afianzada por unos aros del mismo metal. El eje superior cruzaba la muela fija y servía de apoyo a la lavija o cruceta. La pieza sobre la que se sostiene la rueda o muela volandera, es la que recibe el movimiento y, por tanto, la que gira. El agua, una vez movía el rodete, regresaba de nuevo al río a través de la arcada de piedra del edificio.
El último y no menos importante elemento de la maquinaria inferior era el freno: Una barra de hierro colocada a la altura del rodicio. Se encajaba en la roca y en el suelo de madera de la maquinaria superior. En el extremo inferior, junto al rodete, se fijaba un taco de madera, llamado tope. Esta pieza al estar unida a la barra de hierro, cuando era girada por el molinero con una llave de tuerca, producía más o menos fricción en el rodicio. De esta manera se elegía la velocidad de giro de las muelas, de las que dependía la calidad y el tamaño del grano de la molienda"
Panel.
El molino Pez:
"Situado en el barrio de Mercadillo, fue construido por Don Diego de la Rañada Rubalcaba, secretario de la Inquisición en 1667, como así indica la inscripción presente en el dintel de la entrada: "ALABADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO. DON DIEGO DE RUBALCABA SECRETARIO DE LA INQUISICIÓN GENERAL. ME FECIT ANO 1667" En 1785 fue reparada por Francisco Gutiérrez, vecino de Pámames, quien estaba reparando otros molinos de Don Agustín de Hermosa, hermano del arquitecto del Puente Mayor. Como hecho singular podemos asegurar, gracias al acta de bautismo de Francisco, que Don Juan de la Rañada Rubalcaba, el cura que bautizó a Francisco era de la misma familia propietaria del molino.
El molino, que estaba en funcionamiento todavía en la segunda mitad del siglo XX, es una construcción exenta, de planta rectangular, armada en mampostería y sillería de piedra arenisca y cubierta a dos aguas con arcos de medio punto para la entrada y salida de las aguas. En la actualidad dispone todavía de parte del sistema de molienda. Este consiste en el canal de adaptación de aguas del Miera, una balsa de acumulación interna y del cajón receptor de todo el sistema para la molienda: tres juegos de ruedas de solera y dos volanderas, dos de maíz y otro de trigo, los saetillos adosados al muro que actúan de presa y la reproducción de uno de los tres árboles con el correspondiente rodicio.
Antiguamente, el tramo de suelo hoy de cristal, fue antaño de madera y frente a la puerta, tuvo un pequeño hogar para el fuego, con tiro directo y sin chimenea. El molino de Mercadillo fue conocido por los vecinos como el molino de Regina. Esta se encargó del mismo durante 6 décadas, siguiendo la tradición familiar, regentado por la misma familia más de 250 años para sus dueños, propietarios también de la Casa de lo Cañones. Molía trigo que bajaban de Espinosa de los Monteros. Todo ello a partir de la revolución del maíz, que favoreció su cultivo en el norte.
El molino pertenecía a la finca de la conocida "Casa de los Cañones" en la antigua plaza del Mercadillo. En ella se asentaron los linajes más antiguos de Liérganes: Rañada, Cantolla, Rubalcaba, Miera, Cuesta, Mercadillo. El sacerdote Don Domingo de la Cantolla de la Suprema Inquisición, conoció a Franscico de la Vega y le hizo regresar a Liérganes. Don Diego de la Rañada Rubalcaba, también secretario de la Inquisición años antes, estaba emparentado con Domingo de la Cantolla. Es por todo ello que podemos afirmar que la misma familia que construyó el molino y la Casa de los Cañones, reconoció y devolvió a Francisco a Liérganes. Lo que desconocemos es si hubo alguna relación o encuentro posterior entre ambos, algo sin duda muy probable.
Con casi toda seguridad, los padres de nuestro Hombre Pez, de profesión labradores, conocieron y emplearon este molino, el más grande de Liérganes. Nuestro protagonista lo vio construir siendo niño y, sin duda, pasó largos ratos allí, dado que se encuentra en una de las pozas más profundas del Miera a su paso por Liérganes. Cuentan los mayores que era de las pocas pozas que nunca se secó en verano.
Otra evidencia singular, se da en el hecho de que las líneas familiares de quienes regentaron durante siglos el molino, y de los descendientes de los hermanos del Hombre Pez confluyen en el apellido "De la Vega". En suma, está unido a este molino tanto como lo está a Liérganes, si bien no ha vuelto a existir jamás otro "Hombre Pez"
Acercar la historia a los niños es hacer que ellos participen. Compruébenlo con estas dos imágenes. Un acierto más.
La maquinaria superior:
"Tolva, castillo, carraca o molienda, muela, cama, piedra solera, muela, volandera, tambor, cajón o harina..."
Una auténtica lección de historia: los molinos.
A nuestros pies, otra magnífica escultura del Hombre Pez. Su autor es el mismo sobre el que fluctúa el devenir de la localidad. Su nombre:
Javier Anievas Cortines. Es profesor de Plástica en el colegio de La Salle de Santander.
De una interesante entrevista que le hacen entresaco lo siguiente:
"Yo animo a todo el mundo a que intente desarrollar cualquier inquietud artística que tenga, ya sea escultura, pintura, música, etc. Aunque el camino del arte no es fácil, creo que hay que apostar por lo que uno quiere"
Hoy, mientras escribo esto, siento que es una fatalidad que no sacara más imágenes de los paneles con la suficiente nitidez.
Aquí pueden ver la partida de nacimiento de Francisco.
"La historia del Hombre Pez, con el tiempo y la distancia tornó en leyenda. La ausencia de explicaciones científicas, en una época donde las disciplinas del conocimiento estaban empezando a renacer, no encontraban otras respuestas fuera de lo sobrenatural. La superstición y el miedo a lo diferente, a lo desconocido, no eran ajenas a aquella sociedad totalmente cristiana y profundamente religiosa. En una época en la que la mayor parte de los acontecimientos eran divinos o diabólicos, una persona como Francisco será una criatura más que un ser humano, especialmente debido a que sus características eran semejantes a aquellas de los hombres pez de las antiguas historias. Una herencia de la tradición pagana anterior al cristianismo, que ha sobrevivido a los siglos en forma de cuentos, mitos y leyendas.
Los mitos y leyendas del folclore cántabro, aún hoy muy arraigados, son en su mayoría de origen prerromano y se basan en los antiguos dioses paganos. Por otra parte, Cantabria, es una tierra con una fuerte tradición marinera. Los viajes a otras costas enriquecieron las propias historias y reafirmaron sus leyendas. De hecho, a lo largo de la historia y en todas las sociedades y culturas antiguas, y aún en la actualidad, el ser humano ha creído en la existencia de "seres marinos" e incluso de personas que se adaptaron para vivir bajo las aguas.
Durante la Ilustración europea se debatió arduamente sobre la existencia de "tritones y sirenas-nereidas", presuntamente avistados por muchos marinos, en lugares muy diversos. Ante estos fenómenos, las disciplinas científicas buscaron encajar teorías plausibles que dieran respuesta a este punto. Poco a poco el avance de la medicina, especialmente durante el siglo XIX, terminó por desechar toda posibilidad.
Podemos pensar que Francisco al desaparecer en Bilbao pudiera haber seguido a algún viajero camino del Sur, a pie o en barco, y continuar así hasta llegar a Cádiz. Este era uno de los destinos más frecuentes de los emigrantes norteños: Cádiz, el puerto de embarque a las Américas"
Maqueta de Iñaki Chamizo y Ángel Lecanda.
"Nuestro Hombre Pez fue encontrado en Cádiz, en 1679, por unos pescadores de la bahía y llevado al Convento de San Francisco. El convento (fundado en 1566) está situado en el casco antiguo de Cádiz, en la Plaza de San Francisco. Allí se le sometió a interrogatorios y rituales para sacarle el supuesto "demonio" o "espíritu maligno" que pensaban que tenía en su interior. No hay que olvidar que en aquella época (siglo XVII) los exorcismos se practicaban habitualmente, ya que se creía en la existencia de brujas y seres diabólicos.
Un fraile del convento, fray Juan Rosendo, que estaba en Cádiz de regreso a Tierra Santa, fue quien se interesó por el muchacho y le acompañó en su viaje de vuelta a casa. También existe el testimonio de Don José Díaz Guitián, vecino de Cádiz y corresponsal del benedictino que pudo hablar del curioso asunto con el intendente de Marina, Don Esteban Fanales, y con un religioso franciscano, quienes habían podido contemplar, recién cogido, al famoso ser. Incluso el franciscano presumía de haber tenido en su celda en varias ocasiones, antes de marchar a la Montaña, a nuestro Hombre Pez.
Existe un antiguo rumor gaditano relacionado con nuestro Hombre Pez. Hay en la ciudad de Cádiz unas cuevas y túneles subterráneos por los que se podía atravesar la ciudad, construidos por los romanos, como sistemas de alcantarillado y para unir edificios importantes. Seguramente solo podían acceder personas con cierto prestigio en la ciudad. Estos túneles romanos serían utilizados después a lo largo de la historia en la ciudad como refugios, vías de escape, contrabando, etcétera. Se dice que para poder entrar a los conocidos túneles de Cádiz y Cuevas de Mariamoco, hay que encontrar la cara de un hombre pez en los edificios mas importantes de aquella época. Se rumorea que los masones usaban este código para saber que en ese lugar había una entrada o salida a los túneles y poder así usarlos para escapar. Es curioso comprobar como coinciden sobre un mapa los edificios más importantes de la ciudad con la ruta de los túneles"
(Textos resumidos por Joaquín de Diego Martínez: "El Hombre Pez de Liérganes" Otras fuentes consultadas: "Liérganes. Guía para descubrir su historia y su paisaje" de María Antonia Martínez-Bernal Rubio y "Valles pasiegos" de José Manuel Carral.
Web: misteriosdecadiz.jimdo.com "El Hombre Pez de Cádiz-Misterios de Cádiz" de Cristina Álvarez)
Ya fuera, intenté buscar a Francisco junto al árbol del molino. No vi huellas en la arena tan solo los álabes encajados, fatigados por el desuso.
"El garabato de la lluvia nos conduce
hasta el hogar destino que siempre has sido
tristeza enamorada y clandestina"
Benedetti.
Y pienso si nuestro Hombre Pez desapareció en un día de lluvia como este, si se lanzó al Miera para llegar al mar Cantábrico...
O si sigue aquí tras tantas peregrinaciones que hacemos, envuelto en la corriente de su río...
...o quizás el destino quiso anclarlo en las raíces de un árbol, para que así nunca más partiera.
"Algunos sienten la lluvia; otros solo se mojan"
Benedetti.
Pero no se dejen llevar por la nostalgia que imprimen estos lugares. Si lo hacen, les ocurrirá como a mí, que creerán que Francisco de la Vega Casar quedó entreverado bajo la fina lluvia y el Miera. Que sigue aquí, que nunca se ha ido.
Sentirán que es cierto porque él sí que consiguió lo que tan firmemente quería.
No podrán quedarse con la información leída, querrán más. Quizás anclen sus ansias de saber en el artículo de Julio César Rico, en él indica que Francisco nació en el norte de las Merindades burgalesas pues por aquel entonces esta zona de Cantabria pertenecía a Burgos, según se puede leer en la obra de Feijoo:"Teatro crítico universal"
Que en 1672, contaba con quince años, emigró a Bilbao para aprender el oficio de carpintero a pesar de su discapacidad (El doctor Marañón opinaba que padecía de cretinismo)
Que se lanzó al mar en la Noche de San Juan...que 5 años después fue cuando lo encontraron en Cádiz.
Qué fue difícil capturarlo...entre las redes de los pescadores hallaron a un hombre "joven y corpulento de tez pálida y cabellera pelirroja y escasa". Entre las características descritas, destacaba que tenía las uñas corroídas por la sal del mar y unas escamas que recubrían su cuerpo por el pecho y parte de la espalda...
Feijoo lamentó que hubiera perdido la razón pues nada pudieron sacarle sobre sus experiencias.
Ya en Liérganes, Gaspar Melchor de la Riba lo describía así: "No solicitaba la comida; pero si se la ponían por delante, o si veía comer, y se lo permitían, comía y bebía mucho de una vez; y después en tres o cuatro días no volvía a comer...que nunca se acostumbró a la ropa ni al calzado...y que era obediente..."
Con el tiempo su actitud nada cambió, ni consiguieron que hablara jamás. Se le fueron cayendo las escamas y su cutis era muy áspero y seguía teniendo las uñas desgastadas.
Podemos leer que pasaron 10 años y que dos de sus hermanos fallecieron (eran cuatro en total) y que volvió a desparecer, esta vez para siempre.
Marañón hizo su propio diagnostico, como hemos visto: cretinismo, enfermedad en la que se detiene el crecimiento mental y físico y además: ictiosis, en la que la piel se seca de tal forma que parecen tener escamas quienes la padecen.
¡Hay tanto más por leer!
"Un río de tristeza circula por mis venas, pero me he olvidado de llorar"
Benedetti.
Septiembre del 2025.
Esta entrada está dedicada a mi mejor amiga, Pepi Sánchez. Aquella que escucha y conversa con la misma cadencia de cuando éramos chiquillas. Cambiará el mundo, pero no nuestra amistad.
Feliz Cumpleaños.
Imprescindible:
"El extraño Hombre-Pez de Liérganes nació en las Montañas de Burgos" de Julio César Rico (Burgosconecta)
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