domingo, 5 de junio de 2016

LOS CASTAÑOS DE ANCADEIRA. ASTURIAS.

Apenas se ve el cielo camino de Ancadeira, un tupido bosque de sauces, fresnos, alisos, avellanos que conviven armoniosamente con robles y castaños centenarios crecen acompañando al río Agüeira. Aguas de fondo negro por la pizarra, delimitado su margen por muros tapizados de musgo, aguas que atrapan las hojas del otoño impidiendo que salgan de este bosque encantado.
Como atrapado en él quedó un joven criado. Cuenta la leyenda que tuvo que elegir entre matar al cura que había contrariado a su amo o morir a manos de su señor. En realidad no tuvo elección, el miedo y la precisión le convirtieron en asesino. Debería haber muerto ahorcado, sin embargo en el último momento decidieron desterrarlo y que mejor lugar para vagar mientras viviese que más allá de Ancadeira, en ese valle de aguas negras y frías rodeadas de castaños que parecen guardianes de un alma en pena.
Tras pasar este bellísimo bosque se encuentra la Seimeira o cascada, solo he estado allí en dos ocasiones, como al desterrado algo me impide franquear los límites imprecisos de la cordura. Porque allí terminas compartiendo su angustia, su miedo, su soledad.




Abro la ventana, un nuevo día con niebla, sin ella no se entendería la vida aquí.



Siempre me hospedo en este acogedor lugar, Casa Talán, antigua vivienda de los Fernandez Lombardero, famosos relojeros artesanales.
Fina, mujer excepcional tiene la culpa de que no me pueda marchar de aquí. Sus desayunos caseros, su conversación, su amistad no tienen precio.



Desde aquí, Ferreirela de Arriba, parten varias rutas, esta diminuta aldea de tan solo dos habitantes es un lugar idílico para perderse.



Para llegar hasta la Seimeira resultaría más facil hacerlo por el camino asfaltado de arriba que comunica la aldea con Santa Eulalia de Oscos, pero yo prefiero este atajo.



Si hubiese cogido el camino principal ahora estaría viendo esta bella panorámica de Santa Eulalia.



De nuevo por un atajo se accede al area recreativa de Pumares. Delicioso lugar para refrescarse.





Pumares, bonita aldea desde la que se inicia el PR-AS-116 hacia la Seimeira.




Comienza el camino, los árboles irán dando sombra hasta llegar a Ancadeira.




El antiguo mazo de Pumares.



He transitado por muchos caminos por tierras asturianas, si me diesen a elegir, me quedaría con éste.



Hojas multicolores sobre fondo negro.



Castaño centenario que parece querer beber del Agüeira.



Camino en ascenso acompañado de muros y helechos.



Aquí cualquier manifestación de la naturaleza te atrapa.



Sorprendente cada detalle, cada rincón.



Rio Agüeira y su peculiar color.



Las xanas viven en el agua, quizás jueguen a recolectar erizos y componer bellas estampas.



Un tronco caído eleva una rama como suplicando ayuda.



La magia no solo está en la forma de su tronco, las hojas caídas dulcifican sobremanera el pausado caminar.



El equilibrio no siempre es posible.



Estoy llegando a la aldea, ésta es la primera construcción que me encuentro. Pienso que quizás sea parte de un mazo.



Me asomo al río con cautela.



Desde abajo, otra perspectiva.



Que bonita entrada tiene mi Ancadeira. Se abre a un cielo gris que amenaza lluvia.



Te reciben sus casas inclinadas dispuestas a darte un cálido abrazo.



Exuberante vegetación rodea la aldea.



Robles frente a la puerta de entrada.





En Ancadeira vivían 3 familias. En Casa Silverio, Casa de Lázaro y Casa de Estrella.
Silverio hacía cestas y compraba huevos por los pueblos para volver a venderlos.



Lázaro tocaba la gaita. Le imagino sentado en esta cocina alegrando las frías tardes del invierno.



En la cocina se mezclarían los olores del maíz cosechado con el aroma del rocío de la mañana.



Madera y pizarra son la materia de estas construcciones.



Aparte de vivir de la cosecha del centeno y de la cría de cabras y ovejas, hacían clavos.



Voy a entrar de nuevo en la penumbra, este enorme roble marca el inicio del camino hacia el valle del desterrado.



La aldea estaba estructurada alrededor de una sola calle. Estos muros hablan de manos fuertes, de tesón y constancia. De como sacar de la tierra lo máximo posible.



Un sencillo nombre sobre un cartel, un nombre único para una aldea imperecedera.



Por aquí he pasado muchas veces, en cada ocasión me encuentro con algo nuevo. ¿Quizás un horno?



Creo que en  mi primer encuentro con Ancadeira me dio la sensación de ser pequeña, sin embargo a ambos lados si se es capaz de prestar atención, es posible descubrir muchas más construcciones.



Muros a la izquierda, imagino que en esta zona debieron estar los campos de cultivo.



Impresiona la solidez de estos muros que mantienen una perfecta convivencia con la vegetación.



Mientras tanto voy pensando que si bien nunca tuvieron luz eléctrica, nunca les faltó agua.



¿Qué fuiste? ¿Quién te construyó?



Aquí se acaba el reino de Ancadeira y comienza el del desterrado.
Tenía prohibido acercarse. Quedó confinado a no oír carro chirriar, gallo cantar y campana sonar.



En la mitología asturiana el busgosu odia a los leñadores, es el protector de los bosques.
Guardián y amigo.




Para la cultura celta era un árbol protector. Puede alcanzar los 30 m. de altura. Las castañas son una buena fuente de alimento para el hombre y el ganado. Y su madera es la base de horreos.



En las corripas se recoge a finales de octubre los erizos, allí permanecerán durante dos meses.



Solo cuando te encuentras aquí en esos momentos en los que no pasa nadie, cuando te olvidas de todo y te dejas atrapar por la magia del bosque, solo en ese momento es cuando presientes que aún sigue aquí. El castigo es eterno. No hay perdón para un alma en pena.



Las ramas como dedos afilados piden clemencia.



"Sucede que aquí siempre es por la tarde, el tiempo detenido a una hora determinada..."



Las castañas en la antiguedad clásica eran el alimento de los difuntos en su viaje al otro mundo.



"...no hubo manos para ahorcarme...



...aprieta tus pasos, no te detengas, la tarde cae rápido...



......qué triste no poder soñar ser libre, si siempre me siento vigilado..


 
...cuando desaparezca quiero ser árbol y dejarme cubrir por hojas muertas...



...las horas se apagan, no hay candiles que alumbren mis noches...



...cuántas veces se puede caer sin que nadie venga a levantarte......



....el dolor de la soledad impuesta es tan fuerte como la corteza de un castaño...



.....el latido del bosque proviene de su corazón....



...no alcanzáis a verme porque me escondo entre la superficie del castaño, me mimetizo con él, su corteza es mi piel...



..¿.acaso no habrá otros mundos donde poder pedir clemencia?".



Si consigues amigo lector salir del bosque, encontrarás una bifurcación. Si te ha quedado tiempo...



Esta estrecha senda te acerca a la cascada.



De nuevo es fácil fijarse en el color negro como fondo a la tristeza reinante.
Es como si aquí siempre se estuviese de duelo. El luto le sienta bien al río.



Con una caída de unos 30 m. la mágica Seimeira se desprende desde las alturas.



Imagino que las cascadas son las lágrimas de la tierra dolida.





Quisiera agradecer a Fina y a Luis los buenos momentos compartidos en su acogedora casa.
Volveré este año de nuevo, tengo una cita inexcusable con vosotros y con Ancadeira.


Octubre 2015.

12 comentarios:

  1. Si me dices que te encontraste en tu caminar a El Trasgu, a Les Xanes, a el Cuélebre, a el Busgosu, a el Mufosu y otros seres mitológicos de los bosques asturianos me lo creo por la manera tan extraordinaria que tienes de poner las palabras justas en cada pie de foto.
    ¿La vegetación estaba así de radiante o se engalanaba al paso de la ninfa baezana?
    Maravilloso viaje por un bosque encantado. Tu pones las fotos y la escritura y nosotros los lectores la imaginación.
    Podemos ver como los caminos te transportan, los muros se lamentan, los arboles te hablan y el agua te canta.
    Me parece estar viéndote en una foto ensimismada como Silverio hace cestas como solo él sabía hacerlas. En otra foto escuchas adormecida el sonido de la gaita de Lázaro mientras crepita la leña en la lumbre.
    ¿Porqué pones 2015 si es 1950?
    Pensé que no ibas a poder superar el reportaje de El Encebrico pero....
    ¡¡¡ENHORABUENA!!!

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    1. En ningún momento digo que me los encuentre,no he tenido esa suerte, solo los nombro porque son inherentes a los bosques asturianos. Si te adentras en estos lugares mágicos sin compañía y con todos los sentidos alerta, terminas intuyendo que no estás solo. Llámale imaginación, llámale regresión a esa infancia a la que no deberíamos haber dejado escapar de golpe. Quizás sea una buena oportunidad para volver a ser niños.
      Muy bonito tu comentario. Gracias Faustino.

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  2. Que bonito Rosa, como disfrutas de la Ancadeira, bonito reportaje que hiciste, me encanta, muchas gracias y sigue poniendo cosas.
    Un abrazo.

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    1. Son muchas visitas las que ya he hecho a este lugar, aún me quedan más. Tengo tantas rutas pendientes en Asturias y sin embargo, cada año vuelvo a reencontrarme con Ancadeira y su valle del desterrado. Si esta entrada en el blog anima a más gente a visitar este encantador lugar y a emocionarse con lo que verán, me sentiré más que satisfecha.
      Gracias por tu comentario.

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  3. Hermoso lugar, y más hermosa la narración. Continúa con este ritmo, que cada vez somos más los que te leemos. Un saludo.

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    1. Sin duda es un lugar muy hermoso. Mágico y embriagador. Crea adicción, enamora y además es imposible quitárselo de la cabeza. Una vez que has estado allí, no puedes olvidarlo.
      Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.

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  4. Hoy he vuelto a sumergirme en este blog, que, cada día me atrapa en su maraña de sentimientos y emociones. Hoy, tras una dura y calurosa jornada de trabajo en el campo, en los olivos, busco refrescarme en las frescas aguas que me ofrecen los ríos dibujados en su paisaje, y caminar bajo la sombra acogedora y vital que me ofrecen sus árboles. Ancadeira, el refugio del desterrado, es un buen lugar para ello. Y esta tarde, como si fuera aquel criado que nos narra la leyenda, me he perdido entre esos bosques de castaños, he saciado mi sed con las aguas negras, heladas y puras de su rio, el Agüeira, Y he descansado junto a un muro de pizarra adornado con el espesor del verde musgo. Tras un día de trabajo agotador, llegó la calma y el reposo, encontrado en los bosques de castaños de Ancadeira, y en los textos y en las impresionantes y bellísimas fotografías de Rosa. Una vez más emocionado, te doy la enhorabuena, y te mando un abrazo. Gracias por tanta poesía.

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  5. Juan, soy yo quien debe darte las gracias por tus bellísimos textos. Aunque te parezca mentira, más o menos a media distancia de donde vivimos tu y yo, existe un bosque de castaños, con lo cual cuando pase este verano caluroso y nos permita caminar sin dificultad, quisiera que me acompañases a verlo. A veces la naturaleza nos regala la magia de hacernos creer que estamos en un lugar diferente pero sin embargo muy cercano, solo hay que saberlo encontrar. Sin duda te sorprenderá verlos.
    Un abrazo.

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    1. Me encantará verlo Rosa, a ver si puede ser este otoño, si, cuando pase el calor. Un abrazo. Y ni me imaginaba que más o menos cerca de nuestra zona, hubiese un bosque de castaños.

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    2. Sí, en Sierra Morena hay bosques de castaños. Iremos en otoño. Un abrazo.

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  6. Decididamente, yo de mayor quiero ser: Rosa Cruz

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    1. A mí me ocurre al revés, yo de mayor quiero ser como Enriqueta Manzano. De nuevo te doy las gracias. Un abrazo.

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