domingo, 17 de julio de 2016

UN PASEO BAJO LAS NUBES. PICO PEÑAMELLERA. ASTURIAS.

La libertad es tener al alcance de tus ojos la montaña más hermosa.
Soñar despierto con alas hechas de blancas nubes.
Oler el campo tras una lluvia intensa.
Sentir el frío de las primeras horas del día con los pies descalzos.
Ser personaje de ficción en tu libro preferido.
Improvisar imágenes en estancias cerradas y proyectar historias pasadas sobre sus paredes desnudas.
Abrir ventanas para poder vislumbrar paisajes añorados.
Ilimitar tu gasto de energía en caminos que te lleven lejos de la deriva.
Dejar de esperar en andenes vacíos.
Romper los nudos que nos mantienen atados sin necesidad de cortarlos.
Imaginar que descansamos en lugares donde tus pies nunca hayan caminado.
Soñar que vamos por la vida de puntillas sin perder nunca el equilibrio.
Intentar recontar los pasos hechos con la intención de equivocarte.
Inventar palabras que dulcifiquen tu estado de ánimo.
Transmitir sonidos al viento que suavizen tu semblante.
Pasear por un hayedo en otoño, dejar tu huella sobre la nieve en invierno, perderte por un campo de amapolas en primavera, dejar sorprenderte por una tormenta en verano.
Callar cuando nadie te lo pida.
Envejecer cuando quieras dejar de ser un niño.
Ser rico en aprendizajes y pobre en necedades.
Caminar en solitario durante horas, desconociendo donde se acabará el sendero, intentar buscar la sorpresa, amiga de la duda.
Ser el cielo visto desde una montaña.


Hoy vuelvo a Asturias para recordar la bellísima silueta de la Pica Peñamellera, que a pesar de su modesta altitud, 765 m, da la sensación de ser enorme.
Recorrer los pequeños pueblos de Peñamellera Baja buscando esta montaña es un ejercicio de improvisación grata, de descubrir rincones donde nunca antes había estado. Termina siendo un paseo bajo las nubes.





Cavandi acogida por la Pica Peñamellera.



Un banco adornado con flores a la entrada del pueblo. Perfecta acogida.



Casas antiguas definen el encanto del lugar.




Mirando el paisaje que circunda a Cavandi.



Feliz encuentro. Nunca antes había visto una montaña tan hermosa.




Uso la expresión "estar en el cielo" cuando tengo delante algo tan maravilloso.




Me voy retirando despacio, buscándole marcos que ensalcen más aún su belleza.




Cavandi es un bonito pueblo dividido por tres barrios.



Siempre siento envidia de las ventanas, por lo que dejan ver.



Sigo caminando, la tarde es apacible, no hay sonidos de fondo que rompan el silencio.



Me pregunto qué pueblo será el que adormece junto a las montañas de la derecha, puede que sea Llonín.




Un área recreativa para descansar y merendar.



Vuelvo sobre mis pasos. No puedo dejar de admirarla.






Desciendo la carretera con pena, he de volver a Panes. Pero a la izquierda encuentro una desviación para Cerébanes.  Desconozco lo que me encontraré allí.



Siempre me pregunto cómo es posible que  un pueblo tan pequeño pueda esconder semejantes maravillas.
La Capilla de la Virgen de Guadalupe, de factura barroca.



Una inscripción erosionada por el tiempo, será el largo inicio de una tarde inesperada.



Desciendo hacia la entrada del pueblo. Quiero detenerme en este edificio en ruinas que me ha llamado tanto la atención.



Nunca antes había contemplado ventanas con tal profusión de inscripciones.



La hiedra teje cuerdas sobre las piedras.



Muestran signos e invocaciones religiosas.



Se cree que este palacio pudo ser un monasterio.



Ventanas con letanías: "Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios".



En este dintel  puede leerse: "Hízose a costa de Don Francisco Sánchez de Caso. Año de 1734.
Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia porque de ellos es el reino de los cielos"



En las guerras carlistas fue incendiado. Nunca se reconstruyó. Es de dos plantas y su buena sillería ha impedido que el tiempo lo hunda.



En el interior también aparecen.



Y contemplo lo que el tiempo no puede borrar.



Imagino que todo ésto tiene que tener un sentido, una intención. 



 Francisco Sánchez de Caso  emigró a México, regresó rico y aquí mandó construir la capilla y este palacio. Ambos están bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe de la cual era muy devoto.



Continuo admirando más edificios cercanos al palacio.




Qué bonita calle para pasear con calma.




Subo de nuevo al pueblo para despedirme de la montaña.







Hago de nuevo un alto en el camino. Necesito un café. Me detengo en Niserias (Peñamellera Alta) en el hotel casa Julián emplazado directamente sobre el río Cares, espectacular.
Un puente metálico muestra que estoy en un tramo del GR-109, el Camino natural de la Cordillera Cantábrica, de más de 600 km de longitud.



Un estrecho sendero aéreo conduce directo a la orilla del Cares.



No puedo explicar lo que se siente caminando por aquí. Sin duda es necesario verlo en persona.



Pintado de amarillo, el hotel. Descuelga sus paredes sobre el río.



Aún más adelante me encontraré con otra grata sorpresa. Puentes que parecen puertas abiertas para acogerte.



Un precioso sendero a la sombra de castaños centenarios. De mágica silueta.





Y muros y sendas. Montañas y árboles. De sueños que enriquecen nuestro camino.






Será al día siguiente cuando vuelva a buscar un nuevo encuentro con mi montaña.
No debe existir un lugar más hermoso para que los niños jueguen creciendo libres.



Rincones donde la naturaleza se presenta vistosa durante todo el año.



Bores como Cavandi tiene de fondo a Peñamellera.




Es un bonito pueblo con una altitud de tan solo 240 m.



Paseo por sus calles admirando bellos rincones.



Otra sorpresa, el palacio de Orejuz, también llamado el Palación por sus grandes dimensiones.



De los siglos XVII-XVIII, ha sido adquirido por un particular.



La torre es más antigua. Sobresale con su bella factura sobre los tejados.
También tiene una capilla anexa.



Vuelvo a lo mío, he venido hasta aquí para reencontrarme con esta montaña. Necesito estar lo más cerca posible de ella.



Mirando a una caminante solitaria.



Estirada hacia el frente, una alfombra de verde serpentea entre las vallas.



Miro hacia atrás, la subida es suave.



La inclinación parece limitar el camino.



Se agradece entrar a la sombra de un pequeño bosque.



Qué cambiantes son las montañas, muestran tantas siluetas distintas como accesos a su cumbre.



Si de algo estoy segura es de que no quiero que este camino tenga fin.



Ella y yo frente a frente. La niebla y el desconocimiento del terreno me hacen desistir de la ascensión.



Pero..¿ quién quiere subir al cielo si ya se está en él?.




Es lo que tiene salir a caminar sin información. Desconozco dónde acabará la senda que se va perdiendo en la lejanía.



Helechos que delimitan el sendero y lo embellecen aún más.




Ahora tengo la sensación que el camino entrará a la montaña como intentando evitar caerse en el vacío.




El cielo siempre es hermoso en Asturias.



Y las nubes recorren despacio los campos como una caricia permanente.



El regreso siempre es con miradas hacia atrás, para no perder detalle de lo que se ha visto.



Despedidas que siempre son fugaces porque siempre me hago la promesa de regresar.



Todo continua igual. Más tarde llegará la tormenta, para entonces me habré ido.



Flores de radiante color para terminar de alegrar el día.



A veces solo me encuentro gatos o vacas. Me gusta fotografiarlos.



Cierro la jornada. En un rincón del alma se van quedando los lugares que nos van marcando.





                                                  Septiembre 2015.


12 comentarios:

  1. Magnífico reportaje capaz de hacernos apreciar la grandeza de la montaña. Viendo las fotografías y los comentarios, uno siente la necesidad de calzarse las botas y caminar. Un saludo.

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    1. He intentado con esta entrada que puedan apreciar la belleza de esta montaña.
      Hago un recorrido cercano para aquellos que no puedan ir a contemplarla, que comprendan porqué se le llama "el pequeño Cervino asturiano". Le aconsejo tome la iniciativa y vaya a verla. Gracias por su comentario. Un saludo.

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  2. Enorme Rosa, gracias de nuevo por acercarnos a estos parajes tan bonitos, nos haces sentir ir a tu lado en cada viaje.

    Te espero en el siguiente paseo.

    Saludos

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    1. Gracias a ti por seguirme en estos viajes que voy haciendo. Me alegro que te gusten. Un saludo.

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  3. La belleza de estas imágenes engrandecen el alma,tengo una ligera idea de lo que se sentirá al verlas al natural. ¡Enhorabuena por la riqueza de lo que has vivido!Y gracias por compartirlo.

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    1. Soy yo quien tiene que darte las gracias por tus palabras. Y también por tener la suerte de haber conocido a una persona estupenda en todos los sentidos. Muchas gracias amiga mía.

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  4. Siempre me llamaron la atención los lugares perdidos y pasear por sendas que antaño eran transitadas por personas que ya no estan con nosotros. Afortunadamente quedan señales veladas en muchos de los muros que quedan en pie, marcas en las piedras, las huellas de los dedos dando forma a la argamasa que las une, muecas en la arenisca de las casas nobles donde afilaban sus cuchillos, sillares erosionados por el continuo roce de las manos en las puertas de las iglesias...Sería muy largo enumerar todos los detalles que podemos encontrar si nos paramos a mirar como tu lo haces.
    Lo realmente es maravilloso es la forma de describir las sensaciones y tu lo haces de una manera tan sutil y accesible que al mismo tiempo que leemos tus letras, nos haces ver como las fotos pueden llegar a tener vida y despertar en muchos de nosotros la necesidad de visitar esos lugares e inevitablemente cuando estemos en ellos recordar a la persona que nos los mostró a través de la pantalla del ordenador, contagiandonos de su entusiasmo y hacer que nos lancemos a los caminos para así tener las sensaciones reales de los lugares que nos muestras. Un saludo y gracias por regalarnos tu motivación.

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    1. Las señales que tan perfectamente detallas son el objetivo muchas veces de mi cámara, de mis ojos, de mis dedos. Señales que es cierto que si no tocas no pueden transmitirte apenas nada. Observo para aprender, para intentar comprender. Y viajo para buscar, para escapar de la rutina diaria, para lograr esos momentos que algunos llaman felicidad y poder extraviarme en ese universo de caminos que nunca acaban.
      Hablas de entusiasmo y motivación, dos regalos que nos da la vida y que debemos salvaguardar para que nada ni nadie pueda jamás arrebatárnoslos.
      Gracias por tu emotivo comentario. Y busca entusiasmarte con el contacto directo con la naturaleza. Un saludo.

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  5. Juan Basilio Martos Ramos23 de julio de 2016, 3:03

    No me atrevo a añadir una definición más de lo que es la libertad, la autora lo ha expresado de una forma sublime. Para mí, esa es la libertad en todas sus formas y matices. Nada más que añadir. Otro día más, sigo los pasos de Rosa, fascinado esta vez por Pico Peñaranda y su entorno, y por la magnífico relato de este viaje. Y una vez más percibo esas sensaciones: sosiego, frescura y libertad. La belleza de esta pequeña montaña, su personal orografía, hacen del lugar, y valga la redundancia, un lugar de ensueño. Bosques y humedales, caminos perdidos cercados por muros de piedra, pequeñas poblaciones que nos invitan a visitarlas, a reencontrar la paz perdida..., todo ello aliñado con los condimentos propios de la historia y de las leyendas: misterio, sabiduría y enseñanzas. Enhorabuena una vez más, Rosa, por este reportaje y por mostrarnos, de una manera poética y sensible, las diferentes maneras de entender la libertad, con las cuales coincido plenamente. Un abrazo.

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    1. La libertad para mí está representada al completo en Asturias, de ahí esta entrada.
      Me paso un año entero añorando sus paisajes, retirando las hojas del calendario, con esa seguridad e ilusión que me da la esperanza de volver a perderme por la espesura de sus bosques, por volver a mojarme los pies al intentar atravesar ríos que aquí llevan mucho tiempo secos, por entablar conversación con los escasos habitantes de aldeas perdidas, por sentarme a comer junto a fuentes que jamás se agotan, por volver a ver llover, por pasear en el interior de un hayedo que impide que entren los rayos del sol..
      Intentar llenarme de colores y olores para todo un año, y esperar que el tiempo siga su curso para que cuando llegue un nuevo Septiembre, volver a Asturias.
      Eso es para mí la libertad.
      Muchas gracias por tu bellísimo comentario. Un abrazo.

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  6. Bellísimo lugar acompañado de hermosas palabras. Gracias por descubrirlo.

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    1. Ciertamente es una montaña bellísima rodeada de un paisaje espectacular. Un lugar para perderse sin prisas.
      Gracias a ti por dejar tu comentario. Un saludo.

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